La cultura de lo efímero

Ser efimero, futuro inalcanzableLo bueno dura poco? Aunque lo vengo viendo desde hace tiempo, debo reconocer que este tipo de tendencia es increíblemente grande (y anormal) en los tiempos en que nos toca vivir. Me refiero a la capacidad de la gente de quedarse poco tiempo conforme con algo nuevo para salir desesperadamente luego a buscar otro. Este “algo” puede ser material como también psicológico e intangible. Aunque ésto es confundido erróneamente con “consumismo”, debo decir que no se trata de lo mismo. Podemos ser muy consumistas sin ser efímeros en absoluto.

La felicidad (aparente) de esta clase de personas dura casi siempre hasta el próximo paso lógico en la “escala efímera”. Por ejemplo, una persona con un teléfono celular de última generación será feliz y estará contento con el mismo hasta que salga uno mejor. Esta felicidad se pierde entonces en el olvido y se convierte en ansias de querer lo nuevo, descuidando o perdiendo interés en la pertenencia actual.

Esto es claramente una enfermedad social, un síntoma de la falta de valores y de educación que tenemos, hemos tenido y seguiremos teniendo por mucho tiempo más.

Aunque muchos lo asocien sólo a un plano tecnológico, he visto que esto se expande hasta todos los estratos de la vida de una persona. He podido identificar a rasgos generales, diferentes divisiones de la cultura efímera:

  • EFIMERO MATERIAL – TECNOLOGICO: Es el más conocido de todos los grupos. Es la persona que se desvive por tener un nuevo “gadget” (aparato electrónico) sin importar cómo se conseguirá ni que uso se le dará una vez obtenido. Suelen adquirir tecnología relacionada a la computación o artículos especializados (cámaras digitales, reproductores de mp3, etc). Se destacan del resto por estar en constante espera de que salga algo nuevo, haciendo muy corto el disfrute de lo que posean en el momento. También suelen ser de altos ingresos económicos (o tener padres en ese rango y que sean muy permisivos). Siempre terminan teniendo un aparato cuyas características superan ampliamente el uso productivo que les puedan llegar a dar.
  • EFIMERO MATERIAL – ELECTRONICO: Son los segundos más conocidos. Pueden ver una propaganda o un artículo (en la casa de algún amigo, en la oficina, etc) y automáticamente pasarán a desearlo hasta tenerlo. Se destacan del tecnológico por variar mucho el tipo de productos (pueden ser televisores, reproductores de DVD, hasta planchas o similares llamados “línea blanca”), por no buscar constantemente (le llega una oferta o una visión y allí deciden) y, paradójicamente, por saber menos sobre el manejo del aparato una vez adquirido. Mientras un “efímero tecnológico” nos mostrará todas las virtudes que destacan con respecto al aparato anterior (o los que comunmente se encuentren en el mercado), el electrónico dirá “Mirá el nuevo equipo de DVD que compré! Pasa todo.”. Sin embargo, cuando se le pregunta algo específico (que tipos de formatos lee o como se hace para cambiar el sonido) no saben. Este grupo compra lo mismo que tienen los demás para equipararse con ellos, los tecnológicos siempre están en búsqueda de superar a todos poseyendo artículos que (casi) nadie tiene.
  • EFIMERO MATERIAL – CASERO: Es el que siempre está cambiando de artefactos internos de una casa… o incluso la casa misma. Nunca están conformes con los muebles, ni con la pintura, ni los pisos. Esporádicamente tampoco con la casa y es cuando llega el momento de cambiarla por una más grande (se utilice productivamente o no). A este grupo suelen pertenecer las mujeres que no estudian o trabajan y generalmente sin hijos.
  • EFIMERO SOCIAL – AMIGO: Son los que siempre tienen nuevos amigos. No importa que tan bueno haya sido Pedrito hasta hoy, mañana dejaré de llamarlo o de andar con él porque conocí a Juancito. Este grupo suele acoger como amigo a cualquiera que tenga algo común (como respirar) y se lo llamará así invariablemente a unos que tienen hace años como a otro que conocieron hace 5 minutos. Suelen armar redes gigantes que no pueden mantener y por ésto, terminan descartando (también paradójicamente) a los más viejos o serios.
  • EFIMERO SOCIAL – FAMILIAR: Este grupo lo considero uno de los más peligrosos desde el punto de vista humano, porque no sólo se dañan a si mismos sinó también a los que los rodean. Me refiero a las personas que dan pasos sociales, sólo por ser lógicos o “deban hacerse”, se esté en las condiciones en que se esté. Por ejemplo: conozco una chica y al tiempo le propongo matrimonio, tiempo después deberé casarme, conseguir casa, auto y tener hijos. Esto se hace a rajatabla, sin importar cuándo es el mejor momento para dicho paso, y creen que cuánto más rápido se den los pasos, mejor. Lo que logran es forzar una relación (que en una pareja en dónde al menos uno es efímero, no suele salir adelante) y lastimar a los demás que los rodean. Tampoco disfrutan del paso en el que están, sino que siempre están en búsqueda para saber cuál es y cómo lograr el paso siguiente. Como ejemplo: conozco a una pareja que no se lleva realmente bien. En los momentos en que peor estaban, decidían que debían dar otro paso para mejorar (!!). Se casaron, compraron casa y se fueron a vivir juntos. Jamás disfrutaron el vivir solos, siempre necesitaron gente que los rodease (“no podemos estar mucho tiempo juntos”, dicen, sin saber que es una de las características de ser pareja de otra persona). Nuevamente, al decaer aún más la relación, deciden tener un hijo. Lo tienen, lo cuidan y es la novedad… hasta que se aburren. Ahora el hijo está descuidado (no lo atienden cuando llora, se lo dejan constantemente con parientes para poder salir o “descansar”, no le demuestran afecto, etc). Como nuevamente están mal, ahora están pensando en… tener un segundo hijo. Nótese el mal que se hacen ellos mismos, a los hijos y a los parientes y amigos cercanos que deben ver como se descuida a un bebé y como la situación siempre tenderá a empeorar.
  • EFIMERO SOCIAL – VIAJERO: Son los que, ante cualquier fin de semana largo, “huyen” sin importar cuánto tiempo, dónde ni si podrán disfrutarlo. Se caracterizan por ir a las corridas sin disfrutar del viaje (aunque aseguren irse “para descansar”), con una agenda muy apretada de cosas para hacer que siguen al pie (estén enfermos, caiga lluvia o granizo). Un sub-rubro de este grupo son los que salen para decir “llegue más lejos”. Cuando se juntan con otro efímero viajero, suelen tener largas charlas sobre quién visitó más lugares, quién llegó más lejos o quién recorrió más a pie. Otra de las características de este grupo, es que suelen filmar o sacar fotos a granel como prueba de su viaje al resto del mundo. He visto como gente recién vuelta de una vacación, sin desempacar aún, se han sentado a poner los videos para ver “que bien que la pasaron”.
  • EFIMERO SOCIAL – TELEVISIVO: Son los que cambian sus preferencias televisivas, según la moda o el interés del momento. Esto lo hacen para poder tener un tema del que hablar ante algún conocido (o no) y demostrar opiniones también acordes a la moda. No se fijan en la calidad del programa en sí, sino en las pasiones que despiertan en los demás.
  • EFIMERO MENTAL: En esta categoría entran los que cambian constantemente de pensamiento, creencia o planes, ajustándolos a veces a patrones internos propios de incomodidad con uno mismo. Aquí entran los que estudian (un día quieren ser doctores, al otro abogados, al otro hacer velas caseras), los que tienen planes de negocios (la semana pasada era la venta de anillos de oro, hoy “el negocio” es ofrecer productos nuevos por internet, mañana será una parrilla en Once), etc. Suelen confundírselos con indecisos; pero los indecisos deciden en base a sopesar opciones, sin embargo este grupo intenta elegir por afinidad grupal, incomodidad momentánea o simple falta de perseverancia. Esta rama no suele ser consumista desde el punto de vista capitalista, pues casi siempre obrarán de pensamiento sin aplicar una elección a la vida real. Se aburren y cambian antes de poder siquiera tomar una decisión.

Una persona efímera, por regla general, pertenecerá a varios grupos. Pero siempre tendrá una tendencia mayor sobre el resto de las categorías.

Cabe destacar que el efímero en sí es una persona disconforme consigo mismo. Siempre esperan de un estímulo externo para poder sentirse felices. Inclusive en el “efímero mental”, lo que se busca es la aprobación de los demás. No aprecian lo que tienen en ese momento y al instante de dar otro paso lógico, se olvidan del anterior. Tampoco caen en cuenta que ese tipo de carreras “por lo próximo” siempre es extenuante, tanto moral, como mental, económica y físicamente. Este tipo de conductas siempre lleva a la destrucción interna: el no saber apreciar lo que se tiene hace que se le dé menos valor también a lo que tanto se busca. Carecen asimismo de planes específicos, haciendo que la carrera nunca tenga fin, sin importar lo que se gane, lo que se haya obtenido o lo que pueda conseguirse a futuro.

Esto es claramente una carencia de educación y valores claros desde la infancia. Por ésto también uno es “medido” por lo último que tiene, no por la historia que yace tras él. Los ancianos son desestimados por esto mismo: el diablo ya no sabe más por viejo… si no posee nada del mañana. Los chicos son aplaudidos por saberse “el último baile” de la TV o saber como poner musiquita en X marca de teléfono, sin importar los que realmente acopian conocimientos para la posteridad, o los que simplemente disfrutan su etapa, la infancia. Inclusive se trata de “antisociales” a los que prefieren quedarse estudianto o aprendiendo algo nuevo, antes de ir a una fiesta o a un viaje que no aporta nada por sí mismo.

Contrariamente a lo que muchos creen, la cultura de lo efímero crea al consumismo (y no al revés). Desde que la genta acopia novedades sin saber si pueden servir o no, las empresas han acortado los tiempos de salida de productos nuevos al mercado. Antes (no hablamos del 1800, sólo un lustro o década atrás), si comprábamos un aparato para escuchar música, teníamos un solo formato con muy pocas variantes. Hoy tenemos varias decenas de formatos traducidos en miles de tipos de equipo… y cada semana sale algo nuevo. Los productores de artículos están sacando hoy al mercado “pipix 1”, mientras dan los toques finales para el siguiente “pipix 2″ y planifican para el”pipix 3”! En otro post explicaré mejor por qué el consumismo no crea lo efímero, puntualizando en el tema tecnológico.

Si bien hace tiempo nos venimos midiendo por lo que tenemos, ahora nos encontramos un paso más allá: nos medimos por lo ULTIMO que tenemos. Es hora de cambiar esta metodología de vida. Tenemos que darnos cuenta que es un callejón sin salida e intentar instruír a nuestros hijos concientizándolos de que este camino es erróneo y errático. Debemos volver a las bases de la educación y la enseñanza de valores prácticos y correctos, recuperar la salud interna de saber que estamos bien con lo que tenemos, de estar orgullosos de nosotros mismos y nuestras decisiones y atenernos a ello. Lo consumible siempre debe utilizarse como medio, nunca como fin.

En el momento en que ayuden a sus vecinos, llamen a sus (verdaderos) amigos para ver cómo están, hablen o pregunten de historia a sus padres y jueguen con sus hijos, verán que el último aparato tecnológico que tengan en sus manos… perderá importancia. Y verán lo que es la verdadera felicidad.

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20 respuestas a La cultura de lo efímero

  1. Pingback: La cultura de lo efímero

  2. Ariel dijo:

    Lo único constante en el efímero (y acá me saco el sombrero) es su eterna evasión al sentimiento de vacío.
    Estoy muy de acuerdo con lo que escribís. Es increíble que solo necesitás rascar un poquito para darte cuenta que la mayoría de las personas no tienen absolutamente nada adentro, están como mal “configuradas” como si activasen los órganos equivocados al tomar cualquier “decisión”
    Estoy realmente asustado, porque esto se está desarrollando rápidamente y esta autodestrucción de la que hablás se está trasladando a los que no tenemos nada que ver con esta ola consumista e idiotizante.
    Están llenando el mundo de seres insípidos, robots que van por la vida repitiendo slogans como “se vos mismo”, “salva al planeta”, etc. mientras nadie les enseña como hacerlo. Imbéciles y subnormales incapaces de formar una personalidad y opinión propia, debe ser porque a ellos es más fácil enseñarles a discriminar, comprar y matar….

    Perdón por haberme ido un poco al c-jo.

  3. @Ariel: Completamente de acuerdo y no te vas “al carajo”. Es que desde varios puntos de vista (económicos, políticos, etc) es mejor crear seres idiotas y darles la sensación de valor según la pertenencia a determinados grupos. Que mejor consumista acatador a ciegas que un robot a control remoto con poder adquisitivo?
    A los que no estamos en esa ola, nos cuesta mucho ir contra la corriente y solemos ser señalados como anormales por ello. Es una lástima que cada vez se pueda hablar menos con la gente. Como vos decís, ya vienen con los “slogans sectarios” y no se mueven de ahí, aunque sean completamente irracionales.

    Además, tenés que tener en cuenta que a la gente cada vez le gusta elegir menos. Compran, estudian, juegan, hasta se casan en base a las opiniones de amigos, vecinos, grupos o hasta publicidades. Después hablan de libertad de elección y de democracia. Pero si sabemos a que grupos pertenecen, la elección siempre será una.

    Saludos!

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  5. Motoko dijo:

    Éste es el segundo artículo que leo, me gusta la forma que le das a los pensamientos en palabras. Realmente estoy bastante el alineado con la mayoría de tus pensamientos. Es agradable saber que hay más gente que piensa.

    Me ha sorprendido encontrar …”En el momento en que ayuden a sus vecinos, llamen a sus (verdaderos) amigos para ver cómo están”… porque en la descripción de ‘quién soy yo’ ponía que “Me exasperan los llamados del tipo “quería saber cómo estaban””

  6. @Motoko: me alegra que te guste el sitio y lo que se vuelca en él. Siempre es bueno encontrar gente que (a favor o en contra) pueda aportar un poco de ejercicio y tranquilidad al órgano menos usado.

    Con respecto a lo del “quién soy yo”, ahí me expresé mal. Si bien la sentencia está bien, lo que me exaspera es encontrarme “toneladas” de esos llamados. Puntualmente me refería a los que llaman una vez al día (todos los días) para preguntar o comentar siempre lo mismo (generalmente gente a la que veo al menos una vez por semana). Llamar una vez cada tanto a gente que no se ve seguido siempre está bien.

    Gracias por tu comentario y notación!
    Saludos

  7. Pingback: Los tecnobobos (la tecnofilia en su máximo exponente) « ▀▄ PiensoLuegoPiensoLuegoExisto ▄▀

  8. Xander Cage dijo:

    Muy bueno y muy de acuerdo con todo lo dicho. Por fin alguien los clasifico!!! Excelente.

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  12. Martín dijo:

    Me encantó tu exposición. También creo que es hora de bajar un cambio, de contentarse y conformarse (en algunas cosas creo que HAY que ser conformista) con lo que se tiene, y siempre y cuando lo que tengamos en vista sea algo superfluo (como el último celular, el cual tiene 64 funciones, de las cuales usamos sólo 5), hay que replantearse la situación, y buscar algo que valga la pena (que realmente se necesite), o bien guardarse el dinero (¡el ahorro es la base de la fortuna!). Siguiendo con el ejemplo: por el contrario, si el último celular es indispensable para mejorar la vida laboral/social de la persona (se le ‘sacará el jugo’ con todas las letras), ¡adelante! Nada, en todo caso lo económico, lo impide.

    No viví en los 70s, pero escuchando anécdotas de mis padres, creo que es un valor que se perdió, y que ahora es tristemente reemplazado, como decís, por la cultura del efímero o del ‘nunca es suficiente’. Es hora de cambiar.

    Saludos.

    • @Martín: Muchas gracias por el nuevo comentario y me alegro que te haya gustado.

      Concuerdo con el resto de las consideraciones. Hoy todo parece apreciarse según lo más nuevo que se use, independiendemente del uso que se le dé realmente.
      Por supuesto, si algo es indispensable para trabajar o vivir, es hora de hacer la compra.

      Yo nací en mediados de los 70’s. Si bien ya se estaba implantando ese tipo de cultura que hoy tenemos, todavía existía el concepto de ahorro y del buen uso y cuidado de las cosas. En mi casa (al no ser adinerados), ese concepto estaba más arraigado todavía.

      Algo que olvidé agregar al artículo, es que las cosas suelen durar poco físicamente también: a la semana de una nueva compra, el aparato ya tiene rayones o fallas de funcionamiento por mal uso (golpes, salpicaduras, etc). Eso indica también una falta de auto-respeto por lo que se ha adquirido (y es lógico, sabiendo que nada tiene un apego mínimo y que la próxima compra está a la vuelta de la esquina).

      Saludos y gracias!

  13. Pingback: Quién: pron. indef. En la fórmula quién(es) … quién(es), equivale a uno(s) … otro(s) | El blog de Franklin Andrade

  14. Franklin dijo:

    Gracias a ti, te conozco desde hace casi 3 años, y este es mi post favorito… y el de la palomita con reuma!

    🙂

  15. emerayoc dijo:

    Buen análisis de tipologías.Seguramente fueron cosas efímeras para los padres que no se dedicaron con TESÓN, año, tras año a hacerles sentir importantes atemporalmente, ni a pensar con criterio.
    los leasing para cambiar de coche cada 3 años, las hipotecas al alcance de todos. las visas con saldo alto a toquisqui son valores sociales que modelan y fomentan estas actitudes de #nopensantes y sólo deseantes.
    jaja
    ¿Os acordáis del más vale malo conocido que bueno por conocer de nuestras abuelas?

    • @Emerayoc: Es cierto; muchos culpan al avance de la tecnología (por el renueve casi a diario), pero el deseo ferviente y el cambio inoportuno o poco importante se lo da la persona y la carga educativa familiar. Los publicistas saben ésto, y por eso apuntan a exacerbar ese espíritu con sus clásicos caballitos de batalla (novedad, éxito, fama, felicidad).
      Y hasta que no se cambie ese tipo de educación, seguiremos en la bola de nieve hiperconsumista que aumentará cada vez más la renovación de lo efímero.

      Saludos!

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