La pésima educación en Argentina se debe a la falla en la cadena de deberes de todos

“Si los adolescentes que colocaron un preservativo en la cabeza de su profesora y luego intentaron prenderle fuego al pelo en verdad no lo hicieron, y lo que se ve en Internet es, según la propia víctima, “un trucaje”, esos muchachotes tienen un futuro asegurado como especialistas en efectos especiales. Si, gracias a una disposición de las autoridades “educativas” mendocinas ya no habrá aplazos para los alumnos de esa provincia, así los pobres estudiantes no se sienten presionados, ¿por qué no darles por cumplidos sus cursos lectivos en cuanto inician la escolaridad, cerrar las escuelas e irse todos, funcionarios, maestros y alumnos, a hacer otra cosa? Si los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires se creen con capacidad y derecho de cogobernar la institución (capacidad y derecho de la cual muchos padres parecen estar convencidos), sin haber completado ni su aprendizaje ni su maduración como personas, ¿por qué no designar a algunos de ellos como ministros en el tan deficiente y necesitado gabinete nacional?

[…] Subvierten un “orden” en el cual se les ha cedido a los niños, a los adolescentes y al concepto de “juventud” en general un poder extendido y, con ese poder, se los ha dejado a la deriva, sin referencias, sin contención, sin orientaciones éticas. La “falta de tiempo”, la presunta “ingobernabilidad” de los chicos y jóvenes, la caprichosa creencia de que ellos “son más inteligentes de lo que éramos nosotros”, la resignación a que “hoy el mundo es así”, figuran entre las muchas excusas que cubren lo que es lisa y llanamente el abandono de una responsabilidad adquirida por propia decisión.

Nadie está obligado a ser padre ni a ser funcionario. Por lo tanto, si eligió serlo (y hay muchas maneras de elegir, incluso algunas que no lo parecen), el deber moral esencial consiste en marcar límites que ayuden a crecer y a madurar, en transmitir valores con la presencia y la conducta (no por medio del discurso pomposo y vacío), en sostener convicciones con las acciones, en disponer de tiempo, en abandonar el clientelismo político y la demagogia paterno-materna con la que se quiere, en vano, ser “ídolo” de los chicos, los mismos chicos a los que, en la práctica, se deja huérfanos aunque se los mande a los mejores colegios, se les compren los celulares más caros y se les levanten los aplazos y sanciones. A veces se confunde amar a los hijos con sacárselos de encima, y educar con reclutar. Una sanción es siempre parte de un contrato. Indica que tales actos tendrán tales consecuencias y, al cumplirse, trasciende el “castigo”. En realidad, enseña que responsabilidad es responder por los efectos de nuestros actos.

En la era del “pensamiento débil”, como el filósofo italiano Gianni Vattimo denominó al pensamiento de la posmodernidad (incierto, relativista, sin afirmaciones, ambiguo, difuso, fragmentario, hecho de medias verdades, carente de compromiso), decir “sanción” suena a proponer el autoritarismo. El concepto de “derechos humanos”, malversado y manipulado desde el poder, es rápidamente invocado como escudo protector. Algunos padres y funcionarios dicen que en un país que ha conocido la violencia y el autoritarismo, ellos no serán autoritarios con sus hijos o con los alumnos sobre los que deben legislar y cuya enseñanza deben administrar.

Ese argumento es la victoria final del verdadero autoritarismo. Con ello se abdica de la responsabilidad. Al educar, criar y enseñar con la mirada puesta en “lo que me hicieron”, me saco la responsabilidad de lo que hago hoy, aquí. No soy responsable; transfiero culpas al pasado. Quizás es lo que hagan mañana los chicos de hoy. Tienen de quien aprenderlo. Esos padres y autoridades son prisioneros del “autoritarismo” que creen rechazar, porque aquél (así sea por la negativa) determina sus conductas, está vivo y presente en ellos, es decir, en la sociedad. Sólo con autoridad lograrán dejarlo atrás.

[…] Cuando los padres desertan de sus funciones y reclaman junto a sus hijos, apañándolos ante el “autoritarismo” de las reglas de convivencia y educación, desmerecen un derecho esencial de los chicos: el de conocer con qué limites crecer y formarse, el derecho a ser guiados por personas con más experiencia y autoridad que ellos, el derecho a que se les transmitan valores por medio del cumplimento activo de esos valores, el derecho a conocer en profundidad la noción de responsabilidad, el derecho a conocer el principio de causa y efecto.

Si no se les respeta ese derecho, ¿qué sociedad conformarán en su adultez? Días atrás fui depositario de la amarga confesión de un director de escuela pronto a jubilarse tras 40 años de docencia. Desalentado por la ausencia de los padres, por banales reclamos a la escuela de progenitores que se excusan de ejercer sus funciones, decía: “Lo único que me alivia de mi retiro es que ya no tendré que lidiar con los hijos de quienes hoy son alumnos. Viendo lo que sus padres hacen con ellos, cómo miran para otro lado, no quiero pensar en ese futuro”. Cuando un docente, tras cuarenta años, no quiere pensar en el futuro porque ve el material con el que se construirá, algo demasiado grave ocurre.

En una notable entrevista radial que le hizo Mario Mactas, la profesora Nélida Baigorria (una de las voces más lúcidas y autorizadas del país en materia educativa) recordó algo que ella misma había vaticinado hace más de una década. Dijo, por entonces, que nos acercábamos a una nueva y sutil forma de fascismo. “Allá y entonces se decía que el Duce tenía toda la razón y se le temía”, señaló. “Hoy y aquí se dice que los chicos tienen toda la razón.” Y cuando no se les teme, se los adula. El pensamiento débil puede empollar fascismo y autoritarismos.

Las sociedades no nacen de repollos ni son improntas de un instante. Se forjan en el tiempo, a fuego lento, con la responsabilidad (asumida o no) de sus integrantes. La sociedad del futuro la forjan los padres, los funcionarios educativos, los adultos de hoy. De esto, sí, los chicos están absueltos. Pero no de sus deberes.

Sin palabras. Excelente compendio del estudio y reflexión de Sergio Sinay en una nota para LaNacion.com

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7 respuestas a La pésima educación en Argentina se debe a la falla en la cadena de deberes de todos

  1. Marcial dijo:

    Sobre el tema educativo, siempre recuerdo el impacto que sentí cuando volvió la democracia.

    Allá por 1976/77, yo daba el ingreso a Derecho en la Facultad de la U.B.A., que si bien aprobé, por motivos personales no pude seguir.

    Iba a esta facultad desde antes, desde 1974, puesto que yo salía con una chica 6 años mayor que yo, – el sueño del pibe: la hermana mayor de mi amigo :), 6 años de novios también.

    Bueno, la acompañaba a ella e iba a la vez estudiando materias a futuro…

    Se estudiaba, yo a mis 15 años entraba, salía como por mi casa, asístia a clases sin ser alumno, almorzaba, iba a la biblioteca a estudiar mis materias del secundario tranquilo, era un lugar de estudio, limpio, sin pintadas, sin problemas, al menos para mi, así lo viví y recuerdo a esa etapa.

    En el 83, con la vuelta a la democracia, volví a la Facultad, ya que muchos de mis amigos estudiaban Derecho, y el contraste me quedo como una foto hasta la fecha:

    De aquella facultad limpia, de paredes pintadas de gris claro, no quedaba nada: todo pintarrajeado, aerosoles, politica, un despelote total, de estudio, hummm, tengo ciertas dudas de que fuese del mismo nivel que el nuestro, simplemente por logica pura: ´´si dispongo del mismo tiempo, y solo utilizo parte en estudiar, en vez del 100% que utilizaba antes, simplemente aprenderé menos¨

    Creo que es muy bueno hacer política, para ello están los comites políticos, o lo bares, pero para que se endienda bien:

    Existe un espacio para todas todas las expresiones, para estudiar Carreras Universitarias la Facultad, y para hacel Politica el Comité.

    Lamento si no les agrada a muchos, pero es lo verdaderamente pienso, referente a la Educación y al respeto por los Profesores.

    Abrazo

    Marcial

  2. @Marcial: completamente de acuerdo en todo. No sé como sería antes, pero yo la conocí ya como la describís. Parecía una reunión política, no un centro de enseñanza. Un asco.

    Saludos y gracias

  3. Javier dijo:

    Lamentablemente el problema educacional no es exclusivo de ningún país. Por lo que acabo de leer, nuestros países (Argentina y Perú) adolecen de esta grabe situación.
    Algo que me llamo poderosamente la atención de los colegios japoneses fue que ningún alumno aplaza o repite el año. De acuerdo a la calificaciones que obtienen al final de la primaria podrán ingresar a una determinada escuela secundaria. Existen colegios para buenos alumnos, colegios para alumnos regulares y colegios para los incorregibles y, al parecer este sistema educativo funciona bien en este pais.

    Saludos desde Japón.
    http://miradorlatino.wordpress.com

  4. @Javier: No conocía el modelo japonés. Es para estudiar, aunque a simple vista parece ser un buen sistema… pero siempre y cuando se les dé las mismas oportunidades a todos de llegar lo más lejos posible (cosa contraria a lo que vemos en latinoamérica).

    Muchas gracias y suerte

  5. hernan dijo:

    hernan matias
    como estudiante de un bachillerato técnico de adultos después de incertarme luego de 12 años en la educación, veo la pasima educación q me rodea la adolecencia sin futuro . futuros consumidores de mi sueldo , mediante planes subsidios ect… teniendo yo hoy 28 años de edad me doi cuenta q estes país q tanto aprecio ARGENTINA geográficamente , porque la sociedad q la comforma y administra políticamente hablando es pésima a mi entender . ? TENDREMOS Q ACUDIR A MEDIDAS DRASTICAS PARA MODIFICARLAS ARGENTINA ESTA DECALLENDO GENERALMENTE HABLANDO AUNQUE POLITICOS DIGAN LO CONTRARIO . saquemos la venda de nuestros ojos … eduquemos a los hijos porfabor …. 2013

  6. hernan dijo:

    yo otra ves …. solo basta con presenciar una clase de4 cualquier institución estatal , y no me refiero a los docentes si no a mirar a quienes la presencian ( los jóvenes ) presencian , porque es solo lo q hacen , sin tener la mas minima idea de lo q van a necesitar los conocimientos q les brinda el decente . saludos gracias

  7. Bianca dijo:

    Estuve en 7 colegios secundarios diferentes y voy por el 5to año y para cualquier persona observadora la falla en el sistema educacional es gravisima y parece que nadie se da cuenta de esto. Puedo sentarme una tarde a charlar con amigas y me doy cuenta de ellos. La falla que se da desde la familia crea una gran distinciòn entre los alumnos que somos distinguidos por nuestras notas como si marcasen nuestra personalidad. Los profesores deberian ser los encargados de corregir esta falla y aligerar la brecha que existe pero el sistema educacional no prepara en el magisterio a los futuroseducadores como tales. A lo que voy es, si la falla se encuentra en el sistema y la familia, el gobierno deberia tratar de solucionarlo a traves de la educacion y poner mas empeño en preparar a los profesores, que hoy en dia no enseñan, porque ni ellos saben que carajos estan haciendo con sus vidas.

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