Arte, artistas y espectadores suelen ser un fiasco total (el caso “Exposición de Dalí”)

Con mi mujer formamos una pareja un poco rara. Simplificando al máximo las cosas, yo soy racional y ella emocional. Eso indica que yo soy de pensar demasiado y de atenerme a lo real, mientras ella se deja llevar por las emociones y apuesta al arte.

Aunque por ello la amo, también discutimos al respecto y hasta incluso podemos llegar a pelear. Generalmente eso ocurre cuando no puedo con mi genio e intento demostrarle que (hoy por hoy y generalmente hablando) cualquier porquería es arte y que la gente que lo “aprecia” son una manga de ignorantes. Siento lastimar a muchos artistas y consumidores de arte real, pero convengamos en que sobran exponentes de pacotilla en la sociedad de hoy en ambos bandos.

Desde mi punto de vista, el arte real es aquel que tiene alguna capacidad de despertarnos el amor por la belleza deslumbrándonos, el que nos hace pensar o reflexionar sobre cierta cosa, o aquel que aporta algo al alma (que aunque no exista eso último, servirá para que entiendan). Ya sé, ya sé; me van a decir “pero el arte es un concepto que cambia con cada persona y habrán cientos de interpretaciones que hagan a cada cosa bella“. Bullshit! Hay que saber cuando algo es lindo/útil o cae en el sobrefilosofar sobre el arte. No intenten venderme mierda como “rosas mal comprendidas” porque no va…

Como para que entiendan todavía más: para mí, arte real es una pintura que nos hizo una vez un artista “de calle” trabajando con un fósforo, algunos colores y sus dedos sobre una azulejo. No es arte lo que hizo Picasso. Es arte tallar un caballo en madera. No es arte el hacer una pulserita con chucherías. Es arte lo que hicieron Dalí, Da Vinci, H.R. Giger y Mozart. No es arte lo que dejan Granell, Merello, el cubismo o el surrealismo (como algunos ejemplos).

Como buena artista que ella es, no sólo le gusta el arte “de corazón” sino que también fue a un secundario con orientación artística y asistió a parte del estudio universitario en esa rama. Es por ello que suelo cuestionarle el arte a mi esposa, porque es alguien que sabe del tema. Por regla general no lo hago de forma directa, sino a través de la ironía o los ejemplos absurdos. Algunos casos comunes se dan cuando veo una auténtica porquería que se distingue a la legua, esas que uno confundiría con una cagada de pájaro en la pared o con la obra de un chico con DDA y exceso de crayones. Entonces echo mano a alguno de mis recursos comunes:

  • Señalo la obra preguntándole con cara de no saber “¿Esto es arte?“. Si responde que sí, me quedo mirando la obra con los ojos bien abiertos, le digo un escueto “Ok” y sigo mi camino con la cara rígida y los ojos desencajados (con mezcla de “asustado pero mejor me callo”). Aunque hay veces que responde que eso no es arte, sino una verdadera idiotez: entonces lanzo un “¿No te enseñaron bien en la escuela? Todo es arte! Que no lo llegues a comprender es otra cosa. Algunos tenemos ese don…” mientras me alejo con mirada de sabelotodo (lo hago rápido, antes que me alcance y me coma una paliza 😆 ).
  • (Poniendo cara de pensativo) “Me parece que puedo ganarle a este “artista”. Esperame que voy al baño, me limpio con los dedos en un papel grande y vuelvo. Seguro que mañana me exponen a mí con la nueva categoría artística: el caquismo.”
  • (Moviendo el cuerpo rápida y súbitamente, como si me hubiese asustado sobremanera) “Mi Dios, ¿qué es esa cosa monstruosa que da tanto miedo y me hará tener pesadillas por el resto de mi vida? ¿Cómo es que permiten chicos o gente con problemas cardíacos?” (y acercándome un poco más a examinar la obra, ya más sereno) “Ah, no. Era sólo ‘arte’.”


Hasta aquí, un poco de la historia cotidiana entre una artista y un “desartista”. Quería exponer ese perfil de ambos porque hubo un solo día, un hito, que permitió que en el futuro discutiéramos mucho menos al respecto. Terminé por demostrar mi punto, y en el final hasta ella me terminó ayudando.

Mi esposa adora a Salvador Dalí. Hace unos años me había hinchado tanto los quinotos, que terminamos yendo a una exposición de sus obras que se hacía en Capital Federal (no recuerdo bien en dónde) por pocos días. Entré desganado porque pensé que iban a ser un par de horas mirando manchas sin sentido, pero realmente me impresionó. La calidad de los cuadros era excelente y no pintaba solamente, también hacía esculturas y “artefactos raros” (ya voy a eso), todos en la misma línea. Realmente estaba viendo arte.

Pero fui notando algo raro en la gente, que me hizo dejar de estudiar el arte para pasar a hacerlo con los distintos tipos de espectadores.

  1. Miraban “a la pasada” los cuadros, como si estuviesen viendo una publicidad en la calle. Casi no se detenían, muchos ni siquiera disminuían el paso ante los cuadros.
  2. Algunos señalaban los desnudos sonriéndose como chicuelos de primaria, otros se limitaban a verlos de costado.
  3. Miraban afanosamente los folletos propios de la muestra ante cada obra, como si estuviesen buscando que les explicasen que parte mirar de lo que tenían enfrente o cómo mirarla.
  4. Otros, desfilaban delante de las pinturas sin mirarlas de refilón siquiera. Tenían (eso sí) todo el merchandising apropiado (libros, folletos, reproducciones), pero iban hablando con los acompañantes con paso vago, tal cual lo harían por la calle Florida (de noche y en otros tiempos).
  5. Hubo un caso de una afrancesada (hablaba castellano pero con el típico arrastre del idioma franco) que parecía una maestra snob dando clases a dos acompañantes (que asentían muy serios) sobre la clase de trazo de un cuadro específico. Cuando pasó a “dar clases” en la siguiente obra, mi esposa me comentó que no sabía nada y me detalló bien como era (ya no lo recuerdo). Me daba la pauta de que cualquiera podía alegar cualquier cosa que nadie lo iba a refutar. Ahí se me sembró la semilla de lo que vendría después.

Lo que noté en común en toda esa gente, era que definitivamente no sabían nada. No sabían respetar los pedazos de historia que tenían delante y no apreciaban el arte como tal. Empecé entonces con los comentarios sarcásticos e irónicos que mi mujer tanto ama 😆

La primer situación que se dió para dejar en claro mi postura, reforzar mis ideas y darnos una gran lección a mi señora y a mí, fue fortuita. Entre medio de todos los cuadros, había una tarima baja, a la altura de las caderas, en donde (encerrado en un estilo de pecera) había un raro artefacto con espejos. La gente ya había pasado por allí; algunos siguiendo de largo, otros mirando y asintiendo con cara de “que lindooo” antes de seguir su ruta. Cuando llegamos frente al artefacto, me quedé mirándolo un ratito. Si algo había aprendido hasta allí, era que Dalí parecía darle algún sentido a todo lo que hacía. Y eso que tenía enfrente, parecía no tenerlo.

Lejos de abandonar mi genio, ví que había una especie de figura indescriptible frente a los espejos que tenía detrás (con bisagras y cortes similares a los que vemos diariamente en un botiquín). Como los espejos estaban perpendiculares a la tarima, el reflejo de lo que tenían delante no se vería desde una posición erguida. Entonces, me arrodillé y me agaché un poco. Ahí fue cuando ví la obra completa: las partes cortadas se juntaban en el reflejo haciendo una figura completa, era una composición visual. Pero los “genios” del museo habían acomodado mal uno de los espejos (por lo que no se veía del todo bien, había que ir reposicionando la cabeza hacia uno y otro lado), además de poner la tarima a una altura en que nunca se vería como debía para los bípedos y erguidos espectadores.

Cuando me doy vuelta con una sonrisa a comentárselo a mi esposa (que tampoco sabía qué era ese artefacto), veo que, totalmente dura, me lanza una mirada fulminante al estilo “levantate de ahí boludo y dejá de hacer payasadas“. En eso veo que algunos “finolis” se habían quedado mirándome y un par se acercaron. “Ni que me hubiera cagado en la alfombra“, pensé para mis adentros. Mi señora imaginó que era alguna treta de algún tipo para demostrarle algún punto (como expliqué antes), pero ante mi reiteración se acercó y siguió casi mis mismos pasos (no al detalle, tenía alguna clase de pudor con los espectadores todavía mirándonos). Ahí ella se sonrió y concedió un “tenés razón“.

Luego de eso, pasamos a la siguiente obra. Y yo taladraba con mi “¿cómo puede ser que tantos ‘grandes amantes del arte’ no conocieran la obra o la admiraran sin saber cómo era en realidad?“. Visto desde arriba, no era más que “arte de mentira”. Mientras le decía eso, veo por sobre su hombro que uno de los “finolis” que se había acercado (le faltaba el monóculo para ser un verdadero aristócrata de época)… también se estaba agachando! Le señalo eso a mi esposa con cara de “al final, el que más sabe de arte soy yo” 😆 Ese se sonríe, viene otro y lo copia también. No podía creerlo. Y ese fue el principio.

La segunda situación que se dio, ya fue mezcla también de azar, pero con el agregado de malicia propia. Había yo notado que en algunos cuadros aparecía una especie de elipse o círculo oblongo, casi siempre cerca de los costados de las pinturas. Si uno no les prestaba atención, pasaban desapercibidos. Le pregunté qué era eso a mi esposa, pero no sabía. Le dije que aparecían varias veces (y lo corroboré yendo y viniento entre las galerías), que tal vez fuese un patrón. Pero ella tampoco tenía idea. Entonces le digo con sarcasmo: “Ah, es otra cosa que tengo que descubrir yo, el que no es artista“. Ella revoleó los ojos como diciendo “Puff, ahora empieza otra vez”. Empostando la voz y haciéndome el sabio, le digo: “Esa pequeña figura que se ve allí, era conocida solamente por sus amigos y allegados. El mismo le puso nombre: ‘el poroto de la vida’.“- dije intentando no reírme.

En eso, noto que (otra vez) tenía a una pareja de espectadores escuchándome seriamente, mientras con su vista buscaban el tan desapercibido (pero famoso) “poroto” en el cuadro que teníamos enfrente. Lejos de amedrentarme ni perder la compostura revolcándome a carcajadas por el piso, continué serenamente mientras iba tejiendo la historia. “En una carta que le escribió a su amada Gala (y que después comentó a otros amigos), le decía que los cuadros en donde viese esa figura, indicaban el amor por la vida que ella despertaba, que era el ‘poroto’ que esperaba a germinar dentro de su corazón y él había pintado ese amor sin germinar en sus mejores obras. Además, lo inducían a él a seguir viviendo y pintando. Por ello el nombre tan raro: ‘el poroto de la vida’. Pero no sólo eso: los ‘porotos’ son secuenciales. Fijate (mientras señalaba el poroto pintado) como apunta hacia uno de los cuatro ejes. Cuando señala hacia abajo, indica amor con celos. Cuando se ve a la izquierda, es amor desenfrenado; a la derecha, el paciente; hacia arriba, el puro. ¿Has visto? Y casi nadie los conoce…“.

Ahí pasamos a la siguiente obra. Como era lo suficientemente cerca de la pareja espectadora, vimos y oímos la escena. El repite “El poroto de la vida” con tono de haber aprendido algo nuevo. Ella, busca en su folletín para ver si había referencia al respecto. Luego de unos segundos, dice: “Nos salió $10 y lo más importante no lo dice!“.

Las lágrimas ya me caían de los ojos a cataratas. Aunque estaba de espaldas y logré ahogar las carcajadas, el movimiento compulsivo de mi cuerpo tuve que disimularlo como un ataque de tos. Mi mujer se había quedado dura mirándolos, con cara de “es imposible, que imbéciles!”. Luego de eso, negaba con la cabeza y los ojos caídos con mirada de “al final, tenía razón”. Después de eso, habernos alejado un poco y yo recién poderme reír un poco, decidimos ir a tomarnos un café en un barcito dentro del mismo museo. Pero todavía faltaba una demostración más…

La tercera situación ya fue puramente maliciosa, inventada y consensuada con mi mujer. Cuando estábamos por llegar al bar, veo que frente a él había un cuadro (no recuerdo, creo que de una mujer armada tipo “collage“) y un conjuntito de personas bien pegadas a él torciendo las cabezas hacia ambos lados (como los perros cuando no entienden algo). Cuando miro a mi mujer como para decirle “mirá que tarados!” y antes de que ni siquiera se me ocurriese idear algo, ya me estaba mirando con cara de “¿y ahora, qué?”. Entonces le pregunté “¿me seguís la corriente?“. Ella, ya con cara maliciosa (ya en ese punto, también quería aleccionar imbéciles) responde “sí, dale“.

Nos acercamos entonces al cuadro, también bien cerca y le comento como si no hubiese nadie más: “Fijate por ejemplo, éste cuadro. Vos lo mirás de cerca (como a cualquier otro), ¿y qué notás? Nada. Partes inconexas que no responden a un todo (mi esposa asentía, el resto escuchaba). Dalí creó esta obra para burlarse de los típicos consumidores de arte, que buscan los detalles sin conceptualizar la universalidad del mismo. El secreto, ¿sabés cuál es? Poder visualizar el todo abarcando todo. Este cuadro… se mira de lejos“.

Entonces, empezamos a alejarnos de la obra. Mi esposa dió un paso y paró, pero yo seguí y seguí, mientras me preguntaba cuál era la medida de la idiotez de esas personas (seguramente, mucho más de lo que yo había avanzado). Entonces freno y me doy vuelta. Puta, me había alejado mucho. Eran entre 8 y 10 metros. Así y todo, un grupito de 4 personas nos había seguido, mientras el resto seguía plantado al lado de la obra, mirándonos a la distancia. Entonces le digo a mi mujer, señalando hacia la pared: “¿Y ahora? ¿Era o no era un genio imbatible?“. Mi esposa me mira, mira el lejano cuadro, sonríe y dice: “tenés razón! Ahora sí lo entiendo. Es la mejor obra que ví en mi vida!

Lo que dijo ella fue la patada final para empujar a los demás hacia el mar de la idiotez. La gente que estaba ya al lado nuestro, miraba perpleja hacia la pintura, mientras también sonreían y decía cosas como “miraaaa“, “ajá” o “en serio!“. Los que se habían quedado lejos, empezaron a apurarse (algunos hasta con trotecito) para descubrir también el secreto. Los nuevos espectadores que llegaban, miraban al grupo y (a medida que este último se deshacía) tomaban su lugar.

Aclaro que el cuadro se veía… más lejos. No había secretos, no había historia escondida, no era una obra excepcional, no se veía nada distinto desde esa distancia. Pero sin embargo, allí estaban todos apiñándose con cara de haber descubierto una maravilla más. Nosotros entramos al café mientras los veíamos. Uno tras otro se iban pasando la información como monitos selváticos y los últimos hacían lo mismo que los primeros, sin reparar que no había diferencia alguna con la distancia. Los vimos cuando entramos, mientras tomábamos la infusión y cuando salimos, también. Ya al final no era divertido, era deplorable y daban ganas de ir y zurrarlos a todos. Además, me dejó una gran duda: ¿eso era propio de los espectadores de arte, un síntoma de la sociedad actual o ambas cosas a la vez? Sólo una cosa afirmo con seguridad: desde ese día, cesaron casi por completo las discusiones sobre arte.

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Acerca de PiensoLuegoPiensoLuegoExisto (PLPLE)

Tratando de entender el mundo sin morir en el intento...
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22 respuestas a Arte, artistas y espectadores suelen ser un fiasco total (el caso “Exposición de Dalí”)

  1. Coki dijo:

    @PLPLE, muy divertida (y larga) historia. Sería bueno también alguna en la que tu rol no sea el del genio que siempre tiene razón, ¿no? 🙂

    Se me ocurre decir muchas cosas, pero no quiero hacer un comentario tan largo como tu post. Intentaré limitarme:

    1) Ya casi dejé de debatir respecto a cuestiones semánticas. Me parece inútil. Si cierta canción es música, si una porquería en un pasillo es arte, si la economía es una ciencia. Terminé pensando que es irrelevante. Si a uno le gusta, lo hace feliz, lo entretiene,lo hace pensar o cumple cualquier objetivo que uno tuviera previamente, alcanza. Eso incluye hacerse el refinado cuando se es un imbécil.

    2) Ultimamente tengo mucho el pensamiento de que el porcentaje de idiotas es, increíblemente, el mismo en toda segmentación que se haga. Lo que me parece increíble es que se respeta la proporción pero cambia el modo de manifestarse. Si dividimos entre ricos y pobres, hay tantos ricos huecos soberbios que creen que el mundo entero vive como ellos y jamás se preguntaron nada ni leyeron nada ni pensaron nada que su papá no los autorizara, como pobres que votan a Cristina (para resumir). Y ese porcentaje también se cumple entre los reales artistas / admiradores del arte y los que sólo quieren creer y hacer creer que lo son y les parece que imitar las maneras y los vicios es suficiente.

    3) Hay mucha gente que cree que mostrarse como lo que quieren ser alcanza para serlo. La TV y las películas tienen gran parte de la culpa. Creen que ser un excéntrico soberbio los convierte en Dalí, que ser gays y amanerados en Oscar Wilde y que hacerse los locos y gritar cosas satánicas los hace buenos rockeros. Esto también se cumple para otras disciplinas, como la psicología (hablar suavecito y mal teñirse de rubia), el movilero (gritar y no hacer preguntas sino afirmaciones obvias) y el escritor (usar palabras complicadas y aleccionarnos sobre por qué la sociedad está mal, tirando siempre a la izquierda y sin saber nada de política ni economía).

    ¡ja! ¿Viste cómo concatené todos los puntos? Yo también soy un artista. Me voy un rato a practicar mis modales afectados.

    • @Coki: Es cierto, originariamente era una historia cortita que pensaba hacer, pero fui agregando detalles para que los lectores no quedaran muy colgados y se hizo astronómica. De todas formas, consideré que era más disfrutable de esa forma que seccionándola.

      Jaja, es cierto también, debería poner las que me van en contra… pero realmente no me pasan muy seguido y no son tan antológicas tampoco 😛

      Con respecto a los puntos:
      1- Yo me siento muy atraído por saber cómo funcionan las personas y qué las “gatillan”, por eso suelo caer en ese tipo de cuestionamientos todo el tiempo (porque es investigar bases casi antropológicas podría decir). Se que muchas veces puede parecer irrelevante desde un punto de vista personal, pero diseccionar lo que me rodea me es apasionante. Principalmente por lo que vos notás sobre los gustos.

      2- Mmm, en ésta creo que no comparto. Sí adhiero en que los niveles de exposición varía, pero creo que también hay una diferencia de amplitud de idiotez según la rama en la que se esté. Particularmente, creo que el sector del arte es uno de los que más idiotas posee (junto con el de la política y la TV). Hay muchos artistas que tienen que caer en hacer porquerías para poder vender (y no hacerse conocidos un lustro después de haber muerto) junto a mucho idiota que aprecia el arte porque los demás también lo hacen (sin importar si les gusta o no). Encima como es algo “apreciativo” y no real, el envión llega mucho más lejos que con una rama más científica. Si hasta hoy estamos discutiendo la evolución, te podés imaginar lo que podemos esperar de un cuadro…

      3- Concuerdo, por algo hablaba antes sobre la TV. Es que es parte de lo mismo, la notoriedad sin importar el medio ni el fin. Y la mejor forma de lograrlo es (como decís) proyectar lo que se quiere ser o utilizar “frases matadoras” que han servido anteriormente. En realidad no se si la TV o Hollywood hacen eso o si reflejan lo que la sociedad busca exactamente (guías de lo que está bien o imágenes de estereotipos en los que uno pueda encajar). Pero de todas formas, potencian eso en la sociedad.

      Jaja, sí, es un arte concatenar todo para que un museo se convierta en una charla política. Ahora falta la parte del arte del espectador para poder reflexionar al respecto (?).

      Saludos!

      @Ayreonauta: Me alegro que te haya gustado!
      Picasso me parece uno de los peores exponentes del arte; salvo las primeras épocas, no entendí nada ni me gustó una sola obra.
      De todas formas es alguien que se ganó mi respeto aunque no me guste. Adquirió tal notoriedad que se ha convertido en un icono, no sólo de su rama, sino también de la historia. Eso es algo que no logra cualquiera.

      Saludos!

      @elpensar: “hay quienes aprovechan esto contra ellas”, ¿te referís a mi? 😆

      Con respecto a tu respuesta a @Coki, el tema es que todos somos controlables de alguna forma; pero como bien notan ambos, cuanto más “rebaño” se sea, más fácil es y con un puñado de métodos más básicos. Lo que realmente me sorprendió fue exactamente eso: la cantidad de gente que acató ciegamente sin ponerse ni a pensar ni a mirar seriamente. Si hubiese hecho eso en una feria de computación, 2/3 se me hubieran cagado de risa.

      Saludos y suerte!

      @los pensadores: Tengo un documental que todavía no vi, que es sobre algo similar a lo que comentás (“My kid could paint that“). Por eso mis dos primeros párrafos al comienzo del posteo. Y eso que estoy hablando de arte convencional (ni hablemos de los otros tipos, como el del perro que comentás).

      Concuerdo con tu creencia, yo también creo que la gente idiota de museo es igual en todos los aspectos de la vida. Como habían dicho antes, por eso tenemos la sociedad que tenemos. Y lo peor de todo, es que creo que a esa altura ya son “ineducables”, son idiotas de por vida.

      No te preocupes que los leo por RSS. Ando un poco atrasado con las lecturas, pero leo todo a lo que estoy suscripto.

      Saludos y me alegro que les haya gustado!
      PLPLE

  2. ayreonauta dijo:

    Me encantó la historia. Permitime recomendarte una reevaluación de Picasso; ahí creo que te equivocás fiero. Salud.

  3. elpensar dijo:

    Es algo que se ve todos los días. Las personas somos estúpidas por nosotras mismas y por ello lamentablemente hay quienes aprovechan esto contra ellas; así estamos como estamos. No se qué es peor, hacer eso mismo o no hacer nada.

    @Coki: Hace tiempo que pienso de la misma manera como comentás en el punto uno.
    Es algo tonto el pensar o comportase como lo hacen los demás por el simple hecho de que si uno tiene otro punto de vista deja de ser aceptado por el grupo. Quien hace esto puede ser controlado fácilmente y “en grupo”, tal como hizo PLPLE en la exposición de Dalí.

    @Ayreonauta: Como dice Coki, cada uno encuentra lo que le gusta y lo que no, de la manera que quiere. Nada está escrito en ningún lado. No te diría que estás equivocado porque vos también me lo dirías; pero yo consideraría que ambos tenemos razón.

    Saludos!

  4. A veces yo también me pregunto q es arte y q no cuando salen noticias como q un nene de 5 años está vendiendo sus dibujos x miles de dólares o el tipo q iba a dejar morir de hambre a un perro en una exposición.
    Tu historia me pareció muy graciosa, como dejaste a todos en evidencia! q triste q la gente vaya a las exposiciones de arte para aparentar, lo peor es q en este caso se pudo ver bien claro pero probablemente esta gente es así en todos los ámbitos..
    esperamos verte en nuestro blog, un saludo!

  5. Coki dijo:

    @PLPLE, otra cosa que quería decirte y no quería extenderme (¿entendés? no-me-quería-extender, porque respeto a quienes me leen. Res-pe… bueno, ya sabés como sigue): caes en un razonamiento inductivo que consta en ir sumando idiotas que no saben nada de arte o no son artistas y saltás a creer que eso hace que seas un buen juez de lo que es arte.
    Son cosas separadas. Y creo que el hombre honesto intelectualmente debe reconocerse inferior a una obra. Ortega y Gasset decía algo al respecto que me da fiaca citar (pero para que veas que no estoy solo en la idea).

    O sea, yo no puedo decir que Borges escribía mal y todo confuso. Lo más probable es que yo aun no esté preparado para leerlo y comprenderlo cabalmente. Eso no quita que, cuando lo esté, pueda no gustarme o que sea una porquería para algunos. Pero vamos, ¿en serio crees que podés decir que lo de Picasso no es arte sólo porque no lo entendés?

    Yo también pienso mucho en qué motiva a la gente y llegué a algunas conclusiones. Creo mucho en la relación con el instinto y con cierta linealidad y simpleza, si uno puede verla.

    Nada se aleja demasiado al instinto de supervivencia, que incluye (a mi entender) la pertenencia a la especie y el edipo y la procreación (continuidad de la especie). Lo demás son disfraces.

    • @Coki: Jaja, es que los comentarios son adictivos. Pero a veces es mejor extenderse que dejar cosas en el tintero para siempre.

      No creo haber dicho o dado a entender que yo era el mejor juez para catar arte. De hecho, expongo lo contrario en varios puntos, como cuando digo que discuto con mi esposa porque es quien sabe al respecto o cuando antepongo “desde mi punto de vista” antes de decir lo que es arte verdadero (subjetivamente).
      El posteo deja de ser subjetivo al momento de demostrar la idiotez de rebaño (cosa que creo que es visible para todos, independientemente de sus creencias o aficiones artísticas), el resto es una experiencia personal. Incluso cuando le respondo a @Ayreonauta ante su pedido de reconsideración sobre Picasso, le digo que a mí no me gustó. Para mi no es arte, pero para mi.

      No concuerdo tampoco con la inferioridad ante una obra. Eso haría que el que no entiende una cagada de paloma en la pared, fuera un inepto (salvando las distancias y profundidades con lo que exponés). Si bien hay un “mínimo requerido” para poder mirar arte (que desconozco, por si lo querés saber), hay obras que podemos pasar toda una vida de cambios morales e intelectuales y seguiremos sin comprenderlas o sin que nos despierte “algo”. Entonces ya pasa de ser incomprendida para ser porquería. Y hasta las porquerías subjetivas se distinguen de las porquerías en serio. Ahí no hay intelectualidad que valga.

      Con el resto, concuerdo bastante. Creo que se han dibujado otros tipos de intereses en el humano, pero a nivel muy básico las generalidades que exponés son correctas, hay mucho disfraz dando vueltas para “humanizar” al animal que llevamos dentro.

      Saludos!

  6. Coki dijo:

    @PLPLE, está bien, te perdono lo de hacerte el geniecito-decididor-de-lo-que-es-arte, pero disiento con tu disentimiento sobre estar por debajo de una obra.
    Vos lo llevás al otro extremo y hacés parecer que quiero decir que tenemos que aceptar que algo es maravilloso por más que nos parezca una porquería (y lo sea).

    Te doy otro ejemplo, para que veas a lo que me refiero: conozco a MUCHA gente que desprecia a la psicología. Caen en los lugares comunes que seguramente también escuchaste, la atacan y la consideran una porquería inútil.
    Sin embargo, si uno indaga un poco, se da cuenta de que no saben lo que es. Son puros prejuicios (y/o malas experiencias, ya dije que el 90% de los psicólogos son una porquería).
    Si uno lee un poco a Freud, Lacan, Jung, ve cuánto dista esta disciplina de lo que mucha gente cree.

    Ahora me dirás “ah, pero no tengo que saber todo sobre algo para que sea una porquería”. Y estaré de acuerdo (mientras te odio por volverte a ir al otro extremo). Pero la ignorancia y el prejuicio no son virtudes.

    Una cosa es darse cuenta de que la exposición en el Centro Cultura Recoleta es una basura y otra es creerse a la altura de Freud o Picasso y cuestionarlos.

    Extrapolalo a la ciencia y verás que, cuanto más “dura” es la ciencia, menos ocurre lo que te digo. Y es porque se hace más evidente (pero no menos real) que hace falta saber ALGO para criticar.

    ¿Cuánta gente dice que Einstein era un idiota? ¿Y Copérnico? ¿Y Ptolomeo? ¿¿Sabés cuántos errores cometieron?? Einstein se negó a la existencia de la física cuántica toda su vida y se recluyó en sus ideas ya antiguas los últimos años, por dar un ejemplo cualquiera.

    • @Coki: Jaja, son muchos “disentires sobre disentires”, aunque menos mal que zafé de pasar de geniecito 😆

      El extremo lo apliqué para explicar bien el lado contrario. Tu posición era bastante extremista también al decir que el arte supera a las personas (por eso me puse del lado contrario, poniendo a la persona por sobre el arte).
      No te preocupes que se tu punto y lo que querés demostrar, pero lo que planteaste es un límite también. Por eso hablaba del mínimo indispensable (que no sabría describirlo aunque lo se en cuanto lo percibo, como en el caso de Picasso que aunque para mi no sea arte puedo aceptar que otras personas lo tomen como tal).

      Sabía lo de tu posición sobre los psicólogos (y recuerdo hasta una pelea con una estudiante, si mal no recuerdo) y creo que es otra rama que se asemeja a la del arte: parece que cualquiera puede emitir una opinión sin ser experto y los pacientes aceptan lo que se les diga. Me parece que en una convención de psicólogos podría haber hecho algo parecido a lo de la exposición. Pero de todas formas (y aunque es bastante “dibujable”) la psicología tiene bases escritas y estudiadas, cosa que el arte no posee (por eso, como decían antes, podemos poner a un perro moribundo en una exposición). Me hace acordar al capítulo en el que Homero se convierte en “artista” haciendo cualquier cosa (y cuando verdaderamente quiere hacer arte, nadie lo reconoce ni comprende).

      Me leíste bastante bien sobre la cita que hubiese hecho (:lol:), pero ya ponía que tiene que haber un límite mínimo para poder opinar sobre algo.
      Además, ignorancia es lo que sobraba en los espectadores de la muestra, que me superaban ampliamente. Prejuicio, tal vez, pero demostrado correcto gracias a los resultados (lo que me hace asentar mejor mis bases para poder volver a actuar con más prejuicios generales).

      Yo no me creo a la altura de Picasso o Freud y no hace falta estarlo para poder criticar sus obras. Si así fuese, sólo ellos podrían hacerlo y autocuestionarse. En la ciencia es distinto porque son cosas demostrables, no es algo suelto a la subjetividad de cada espectador. Si me dicen que el sol es azul, se que es mentira porque científica y empíricamente veo que no es así. Ahora si me muestran un óvalo deforme, en arte puede pasar por un “poroto de la vida”…

      Saludos

  7. Coki dijo:

    @PLPLE, “estar a la altura de la obra” no es “estar a la altura del artista”. No te hagas el vivo.
    Lo que digo es que si para entender a Borges necesito haber leído 10 libros X antes, ser algo inteligente y conocer la historia argentina (por decir algo), no puedo decir que es una porquería sin más o menos cumplir esos requisitos.

    ¡Ojalá la ciencia fuera tan objetiva y comprobable como pensás! ¿Sabés la cantidad de cosas que aun no están claras? Hasta donde sé, aun no se sabe por qué existe la gravedad, en el último siglo se descubrió que no funciona igual a nivel cuántico y hay una teoría que dice que es mucho más débil de lo que debería ser.

    Sin saber mucho sobre el tema, te digo que hay muchísimas dudas y toda la ciencia se reinventó varias veces. Sin no me equivoco, Maxwell casi la hace tumbar, hasta que Einstein resolvió algunas cosas que había planteado (se nota que lo sé vagamente, ¿no? me disculpo por ello).

    Creo que el tema está en que hay que tener más conocimientos para debatir de física que de arte y la gente le tiene más respeto.

    • @Coki: Pero entonces, para estar a la altura de Picasso (y poder debatirlo), ¿hay que ser un Dalí (o una Minujín al menos)? En ese caso, ¿se puede invalidar o criticar una obra de arte de otro autor? ¿Si Dalí dice que las obras de Picasso son un arte, debo aceptarlas como tales sin ser ninguno de los dos?

      Entiendo y se que la ciencia no es exacta muchas veces, pero es exponencialmente mayor que en cualquier rama del arte. Fijate en dónde hay más comentaristas o críticos, si en la ciencia o en el arte. La críticia indica desviaciones personales de concepción, por eso se comenta un cuadro o una película más que un enunciado científico.

      Entrando en generalidades, el arte está dedicado a una amplia variedad de gente, la ciencia no. El arte se ve perjudicado y beneficiado por las opiniones de los usuarios, la ciencia no. El arte es permeable según el tipo de sociedad y época en la que se esté, la ciencia no. El arte no tiene límites de concepto, la ciencia sí. El arte no se mide, la ciencia sí.

      Con el ejemplo de Borges, entonces el libro debería decir “antes de leer esta obra, lea 10 libros X antes y repase historia”. O como mínimo, lanzar la obra en ambientes reducidos que se ajusten a esos requerimientos. Si lo sueltan al populacho, está ligado al comentario subjetivo de cualquiera (con o sin conocimientos). Ya ahí es en donde no se respetan los “mínimos” de los que hablaba antes, pero mínimos básicos como para poder criticar cualquier cosa (sin leer 10 libros X antes o saber historia). El sentido común aporta ese mínimo que (no casualmente) nos provee… la ciencia y el conocimiento empírico (pero nunca el arte).

      Saludos

  8. Coki dijo:

    Nos habíamos acercado a cierto consenso y ahora disiento en casi todo lo que dijiste:

    1) Tu primer párrafo es lo inverso a lo que aclaré luego. Dije que NO hay que estar a la altura del artista, sino de la obra, como ESPECTADOR (ok, no dije lo último, creí que estaba claro). No tengo que ser capaz de hacer algo similar, sino de “entender” lo que veo.

    2) Aunque es evidente que el arte es más “subjetivo” que la ciencia, creo que no es TAN extremo como lo planteás. El arte tiene cosas “objetivas”. Por ejemplo, una nota afinada lo es por una propiedad física, no por la opinión de una persona. Y creo que se opina más de arte porque es más fácil hacerlo, no sé si porque mucha más gente lo entiende realmente.

    3) “El arte es permeable según el tipo de sociedad y época en la que se esté, la ciencia no. ” ¿En serio pensás eso? ¿Hace falta que dé ejemplos?

    4) ¿Por qué Borges habría de aclarar? ¿Vos lo hacés en tus posts? El libro lo compra y lee quien tiene ganas e interpreta lo que quiere. Pero de ahí a considerar que lo entendió, hay una gran distancia ¿O acaso no podés ir a una librería y comprar un libro de cualquier ciencia y disciplina que existe? Justamente, existen las universidades para certificar que lo que uno leyó lo entendió 🙂

    • @Coki: Definitivamente no podés comparar en la misma balanza a arte y ciencia. Pará que voy por partes.

      1- Para estar a la altura de la obra, se necesita menos que para la de un artista. Asimismo, nadie “entiende” lo que ve, sino que le da una dirección propia (subjetiva). Si le preguntás a 10 espectadores, todos entenderán distinto el contenido. Si lo contrastás con lo que quiso transmitir el artista, seguramente tendremos 11 perspectivas (hablando de Picasso, era común verlo contradiciendo lo que la gente entendía de sus obras).
      Entrar en el terreno del “entender” en el arte es pararse en terreno de nadie. ¿Quién te dice que lo que yo ví como “poroto de la vida” no es lo que realmente quiso plasmar el artista y fui el único que lo comprendió? Como verás, muy voluble y a siglos de distancia de la ciencia.

      2- Es extremo, y mucho. Ampliando lo que dije antes, si presentás la teoría de la evolución a 20 personas, vas a tener 2 o 3 vertientes u opiniones a lo sumo. Muy contrario a las 20 perspectivas que presenta el arte. Como te decía antes, la ciencia es medible. El arte es puramente conceptual y subjetivo. Es como hablar de una mesa y de un sueño, no hay mucho que comparar. Siempre va a tener alguna explicación objetiva, pero la mitad más uno de la apreciación es subjetiva.
      Se opina más porque (además de la facilidad que nombrás) hay 50 tipos que tienen visiones distintas de lo mismo. No porque entiendan más o menos, sino porque lo que comentan es variable hasta el cansancio. Y esa facilidad que notás, es porque no es necesario casi nada para comentar arte o música, cosa que no sucede en un artículo científico.

      3- Ahora me toca a mí decirte “no te hagas el distraído”. Dije “generalmente”. Por cada ejemplo que me des sobre la ciencia, puedo darte 20 sobre el arte. Siguen sin ser comparables, ni siquiera en los errores.

      4- Yo no aclaro porque hace falta lo que decía antes que aporta la ciencia y el conocimiento empírico: sentido común. Acá entre un HOYGAN o un presidente (latino o europeo) y entiende lo que digo (comparta o no).
      “Interpretar lo que quiere” es “entenderlo”. Alguien que interpreta algo da por sentado que lo entendió (por más de que no sea así), por lo que no hay distancias subjetivas.
      Además, si Borges después es criticado por gente que compró su libro y lo interpretó sin la carga requerida de 10 libros X y cursos de historia, está bien criticado de todas formas. El autor debería haber hecho lo que expuse antes o bien hacer aclaraciones para los poco doctos en los temas requeridos si realmente quiere llegar a toda la gente y mejorar su interpretación. Sino, caería en el primer punto que señalaste en el primer comentario que hiciste: “hacerse el refinado cuando se es un imbécil”. De nada sirve tener el secreto de la vida si no se sabe transmitirlo.

      PD: ¿No era que estas cuestiones semánticas eran irrelevantes? 😆

      Saludos

  9. barceludena dijo:

    Cuestiones semánticas? Estoy de acuerdo en que uno es libre de pensar como le da la gana, el arte es como la religión hoy en dia cualquier pastorsito (creativo) q no tiene cavida en una iglesia se funda su secta (arte), tiene mucho que ver el q uno se sienta feliz, contento, tranquilo con lo que hace, ve y escucha, pero tampoco puede uno dejar pasar por alto las tonteras que hacen los demás.
    ¿Recuerden al elefante pintor?

    • @barceludena: Concuerdo. Gracias a esa libertad, podemos decir también qué es un fiasco y que no o ver, como dices, las tonteras de los demás.
      El del elefante es un muy buen ejemplo. El de Homero (Simpson) también 😉

      Saludos y gracias!

      @Alejandro: Ojo, que con Dalí me llevo bien (como quedó expuesto en el posteo).
      Concuerdo con lo del arte abstracto y va en la misma línea que el comentario anterior. Como también decía en el post, hay obras que parecen pintadas por chicos inquietos con exceso de crayones… Eso definitivamente no es arte para mí.

      Con la fotografía tengo algo raro, tengo como un sentimiento encontrado. Me interesan las fotos sacadas por gente común sin fines artísticos. Jamás iría a una muestra porque creo que el arte fotográfico reside en la cotideaneidad de lo captado sumado a la misma cotideaneidad del que gatilla. Si uno de los dos actúa con otro fin, ya deja de parecerme arte. Ya el sólo hecho de exponer le saca todo el brillo que pudo haber tenido.

      Saludos y gracias!

  10. Alejandro dijo:

    Coincido en la apreciación general, pero no en los nombres y movimientos que descalificás: Dalí (y el surrealismo), Picasso (y el cubismo) me parecen arte del mejor. No así Jackson Pollock y la mayor parte de sus herederos. Lo primero que recuerdo haber creado con crayones sobre papel fue una nube de color no muy distinta al action painting. A lo mejor, haber llegado al nivel de Pollock a los tres años me sirvió para darme cuenta que el arte abstracto es para chantas.

    Así que ahora me dedico a la fotografía. Ojo, también hago fotografía abstracta, porque al fin y al cabo la figuración es algo bastante fácil de lograr con una cámara de fotos.

    Como dicen los stuckists ingleses (que tampoco son grandes genios en su mayoría), “Un tiburón muerto no es arte”. Saludos.

  11. Alejandro dijo:

    Existe toda una escuela fotográfica que se dedica a la “estética de la instantánea” (“snapshot aesthetic”), y también la Lomografía tiene algo de eso (con el agregado de usar máquinas bien berretas). Después también están los practicantes de la “fotografía encontrada”, o sea chorros que exponen lo que otro hizo para uso personal como arte propio porque ellos así lo definieron.

    Igualmente, se me hace complicadísimo no considerar arte las obras de Henri Cartier Bresson, Robert Capa, Ansel Adams, Dorothea Lange, Ralph Gibson, Edward Weston… Más allá de que no todos hicieron fotografía pensada para exponer, me parecen artistas brutales.

  12. Es genial!

    Hay cada persona…

    Saludos!

  13. Mish dijo:

    En tus primeros parrafos dices: “No es ARTE el cubismo o el surrealismo”
    Sin embargo aplaudes la obra de Dalí que dicho sea de paso, es Surrealista.
    Y asi transcurre el texto con mas incoherencias.
    Me parece que se debe de saber para poder opinar.

    Aunque aplaudo el hecho de que llames al verdadero Arte por su nombre y a la basura basura.

    • @Mish: Con eso me refiero a la generalidad. Si miras en “Qué es ésta página”, te darás cuenta de lo que hablo. Si digo que no me gusta (por ejemplo) el peronismo, no quiere decir que alguno de sus integrantes no me agrade, sino que no la mayoría.

      Con respecto a las incoherencias, me gustaría que me las contases, porque no he visto ninguna. Y raro tampoco que lo haya hecho otro de los comentaristas…

      Saludos

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