Remember remember, the month of December (o lo que nos dejó Diciembre del 2001)

 

Foto saqueada impunemente a TodosGronchos. Porque el hambre justifica los medios (para cualquier delito).

Remember remember the 5th of November, the gunpowder treason and plot. I know of no reason why the gunpowder treason should ever be forgot.

Una traducción propia con sentido (mas no tan exacta) sería “Recuerden recuerden, el 5 de Noviembre, la traición y el complot de la pólvora. No sé de razones por las que la traición explosiva deba ser alguna vez olvidada“. Conocerán este lema seguramente por la película “V for Vendetta” (“V de Venganza“). Pero se basa en un hecho histórico y se refiere al intento de volar el Parlamento inglés para matar a un rey corrupto cerca del 1600. Y el lema no fue (como muchos creen) realizado por compañeros de Guy Fawkes, sino por el propio rey que hubiese sido víctima si la historia hubiese sido otra. La misión: endurecer las penas para los contrarios al gobierno y recordar a los siguientes ‘valerosos traidores’ que esas cosas no sólo no serían toleradas, sino que tampoco serían olvidadas como ‘intentos malvados desestabilizadores‘ (Link en inglés).

La semana pasada estaba distraídamente con la TV de fondo, mientras (no sé con qué excusa) Cristina Kirchner estaba dando un discurso. Sin quererlo realmente, escuché cómo se despachaba con los (supuestos) avances desde el 2001 y agregó una doble particularidad al mensaje: por un lado, vanagloriaba la voz del pueblo en ese Diciembre del 2001; por el otro, decía algo como que el pueblo no debería volver a pasar por destituciones presidenciales o acefalías políticas, no sólo porque debían ser tratados mejor, sino también porque era faltar el respeto a las Instituciones y a la ley instaurada. Luego se siguió despachando con los saqueos del hambre, los héroes caídos en la revuelta y demás propagandas políticas pintadas de beneficios sociales.

Eso me hizo caer en la cuenta de que la sociedad parece no leer correctamente lo que pasó en esa fecha. He hablado, escuchado y leído lo suficiente como para comprender que la gente no entendió la lección que nos dejó ese año, como así tampoco el intento presidencial actual de vanagloriar hechos lamentables y penar otros que no lo son. Y eso se nota también en las dudosas medallas de lata que la sociedad misma se atribuye, cuando en realidad a duras penas llegamos como para un reconocimiento al mérito.

Remember, remember…

Hace 8 Navidades, el pueblo le dijo basta a un sistema de gobierno más estúpido que corrupto. Como pocas veces en la historia Argentina, el pueblo se hartó de los abusos gubernamentales y sus tropelías, y (utensilios de cocina en mano) formuló el ‘que se vayan todos‘ por hartazgo (y hasta el hartazgo), retomando el poder que por derecho ha ganado. Pero eso fue lo único que hizo. Los cacerolazos y las concentraciones se hicieron oír, pero no escuchar (que no es lo mismo). Al menos, no por la gente a la que iba dirigida. Otros prestaron atención y aprovecharon: fueron los grupos de izquierda, quienes finalmente derrocaron a un presidente y crearon el caos del momento. El mérito es todo de ellos. Los protagonistas fueron el Movimiento de Trabajadores Desocupados, Militantes del Partido Obrero, Izquierda Unida y (cuándo no) las Madres de Plaza de Mayo (entre otros). Los violentos de siempre aprovecharon los sucesos para convertirse en primeros actores e imponer su propio escenario a base de piedrazos, saqueos, incendios, destrucción masiva y asesinatos (las fotos no dejan que mienta).

Pero eso lo hacen no sólo porque ya están experimentados y tienen su maquinaria bien aceitada, sino porque el verdadero pueblo se los permite. Como siempre ocurre, somos demasiado tibios para las protestas valederas. Nos contentamos con hacer un poco de lío, nos quedamos con la picardía de ‘plantarse ante la autoridad’; pero como buenos rebeldes cómodos que somos, cuando las papas queman nos retiramos a un lugar más placentero y seguro. Somos capaces de hacer marchas multitudinarias, de hacer ruido hasta las 2 AM con las cacerolas, de pedir reemplazos totales. Pero no somos capaces de hacerlo seriamente, con compromiso y con conciencia. No es casual que en los cacerolazos pre-destitución presidencial la gente los realizara con ánimo festivo, con una sonrisa en su boca. Era más el acto de hacer quilombo, de tener algún tipo de ‘récord histórico’, el decir ‘yo estuve ahí’ o la esperanza de salir en TV al mediodía. Así de frívolos somos, casi como adolescentes. Nos sumamos a las revoluciones solamente si no corremos peligro, si puede ganarse rápido y no transpiramos en el interín; porque sino, ya deja de ser divertida y pierde todo su atractivo.

Con ese mismo ánimo festivo nos atribuímos el poder de bajar gobiernos, pero a la vez que deseamos no volver a estar en un terreno sin presidente. Solemos mostrar la chapa de pueblo destituyente muy alegremente (que no nos corresponde), pero evitamos el reconocer que poco tuvimos que ver al respecto de forma directa. Magnificamos un susurro arrullador hasta convertirlo en la voz de una deidad imbatible, pero a través de un dispositivo que amplifica en demasía algo que a duras penas pudo percibirse y que falla en bajar de volumen al resto de las acciones (malévolas, por supuesto) que acompañaron a ese Diciembre. Como el mérito es todo nuestro, retorcemos acciones malvadas ocurridas hasta el punto de convertirlas en actos comprensibles, justificables y compatibles con la historia que nosotros mismos nos contamos y nos creemos.

Es así como los saqueos fueron hechos por gente con mucha hambre. No importa si robaban equipos de DVD o de música en vez de comida mientras compartían las mismas sonrisas que los caceroleros, tampoco importa si fueron organizados por grupos políticos de izquierda y cabecillas bonaerenses (1) (2) (3) (4). Mucho menos que los comerciantes y la gente que se cruzaba con la turba embanderada fue robada o asesinada, porque esas cosas manchan un logro histórico y también porque es justificable no respetar los bienes o las vidas ajenas si se autoproclaman ‘hambrientos’ o ‘mansillados por la sociedad’. Nos escandalizamos cuando hablamos de la pena de muerte, pero permitimos que delincuentes armados la apliquen sobre la población civil con cualquier cursilería justificativa.

También es así que elevamos al rango de héroes por la democracia a los 3 militantes fallecidos en los incidentes en Plaza de Mayo. Pero por otro lado olvidamos que esas 3 personas eran activistas de grupos violentos de izquierda. Y también olvidamos que en los saqueos en sí se asesinaron a 18 personas. Pero claro, esas personas eran comerciantes que defendían lo suyo, eran personas que prefirieron seguir trabajando pese a lo caótico del ambiente, que si no trabajaban no alimentaban a su familia, que se amparaban en la ley (que pese a esa época, seguía estando), que confiaban en hacer las cosas bien en vez de salir a apedrear negocios y gente o prender fogatas en las escalinatas del Congreso. Por eso esas personas no merecen ser recordadas. Es preferible defender y recordar a violentos que salieron por TV mientras agredían con la excusa del bien nacional, que a personas más loables y justas que nunca tuvieron aire, ni voz, ni piedras en la mano. La farándula también nos corre por el lado político. Después nos preguntamos cómo fue que llegamos a la sociedad actual…

Remember, remember…

No hace falta que me cuenten historias con ilustraciones heroicas y personajes divinos, porque yo viví y presencié esa época. Viviendo en Gran Buenos Aires y en una zona con varios supermercados y negocios chicos, no tuve más que abrir los ojos. Ví como los activistas eran comandados por personajes que les señalaban los objetivos, ví como convocaban a gente común para los saqueos con la promesa de “llevarse lo que quieran“, ví como tenían planeado por anticipado por que zona iban a estar o que sucursales de tal supermercado iban a saquear, ví como todo lo que dejaba la turba política a su paso eran vidrieras y cabezas rotas a palazos, ví lágrimas de víctimas, ví la impotencia y desesperación de los pequeños emprendedores que debían elegir si morir económica y moralmente, o hacerlo en todos los aspectos. No quiero oír fábulas, porque yo escuché la verdad.

Recuerdo que en la Navidad del 2001 fue la primera vez que salí armado a la calle. Y no con armas de fuego, con un simple cuchillo al cinturón solamente. Ya en ese entonces preferí morir defendiendo a los míos de los verdaderos demonios sociales que morir a secas. Y no fui el único. Gran parte de la gente que conocí se protegió de alguna manera, hasta puedo contar un caso de una señora con un adoquín en la cartera para usarla a modo de maza en caso de ser necesario. La desesperación, miedo e impotencia eran las cartas en juego en el tablero de la gente común. El reparto que nosotros mismos habíamos iniciado, nos habían dejado sendos 4. Los anchos, eran manejados por otros. Ellos tenían la ventaja.

Pero la historia, hoy por hoy, sigue siendo desigual. Incluso estamos peor todavía que en esa época. Lo reconozco también por volver a tener esa imperiosa necesidad de armarme otra vez para tener al menos una chance en el escenario actual. Ayer, la turba de gronchos era reconocible a la distancia y uno podía ver el peligro con cierta anticipación y actuar en consecuencia. Hoy, esos gronchos están dispersos entre nosotros, porque tienen tanta impunidad que no les hace falta ejercer fuerza popular. Es imposible discernirlos a distancia, a duras penas reconocemos el palazo que nos viene para el afano. Recordemos también que ni siquiera una sola persona fue condenada por los saqueos. Un guiño especial para cualquier delincuente que se precie de tal. Siguen elevando la muerte de tres violentos, pero olvidan que muchos más que tres mueren (y a diario) gracias a esta gente que hoy sigue en las calles bajo el cobijo gubernamental.

Remember, remember…

La historia también nos habla de que los argentinos comunes, como pueblo, solemos caer siempre en las mismas desgracias. No porque no tengamos la suerte necesaria o haya grandes complots en contra nuestra, sino que esa misma tibieza y candidez la aplicamos siempre de la misma forma y en cualquier situación. Somos lo suficientemente valientes como para abrir un camino en la oscuridad, pero lo suficientemente cobardes como para recorrerlo. Pasó en la época militar, pasó en el 2001, pasó con las retenciones en el Senado. Aguantamos, explotamos, nos reímos de nuestra ocurrencia, nos felicitamos por ser una oposición; pero cuando la cosa se pone fea nos vamos a casa a seguir la situación por TV. Somos capaces de iniciar reclamos masivos, de coordinar sentimientos de justicia y necesidad, de sentir empatía con nuestros vecinos, de reclamar lo que nos corresponde; pero cuando las plazas atraen a los militantes violentos de siempre, nos retiramos para dejarles el terreno servido para sus propios planes (que siempre son ajenos a los del pueblo real).

Y para peor, nos dejamos basurear por esos mismos grupos violentos. No se contentan con transitar los caminos que abrimos, tampoco con robarnos o matarnos en el proceso de cambio socialista. Es necesario también maltratar ese poco espíritu combativo que nos queda, ese atisbo de identificación de lo social y políticamente incorrecto. En el 2001 fueron las ‘cacerolas de la libertad’; pero pese a la similitud de escenarios, en el conflicto con el campo pasaron a ser ‘cacerolas Essen’, haciendo alusión a una parte social bien dotada económicamente, pero pareciendo desconocer que aunque fuesen de platino también son parte del pueblo. Pero claro, al momento de denunciar discriminación, estos grupos violentos son los primeros en invocar la igualdad de derechos y pedir derechos humanos dignos. Ellos exigen, nosotros agachamos la cabeza. No es raro que la presidenta de Madres de Plaza de Mayo pida todo esto a la vez que echa a los ‘bolivianos de mierda‘ de su plaza (NOTA).

Lo raro del caso, es que parecemos desconocer ésto. Tenemos unos sentimientos e inicios impecables, sensatos y adorables; pero no somos más que soldados cabeza de playa para los mismos de siempre. Lo paradójico del caso es que esas entidades son las mismas que destituyeron a cada gobierno caído antes de tiempo y siempre con los mismos medios violentos (pese a autoilustrarse en la vereda contaria). Y no es casualidad que hoy estén sentados y aplaudiendo el discurso de Cristina Kirchner. Tampoco es casualidad que hoy se dé ese discurso. Es un hermoso mensaje de Feliz Navidad Groncha a todos y próspero saqueo. Mejor que Doña Rosa se quede en su casa festejando la revolución productiva kirchnerista antes que tener que mandarla a golpear a la maldita oligarca por grupos de D’elías.

Si bien al pueblo argentino le falta madurar, tiene el impulso de querer cambiar las cosas. Ese impulso siempre es usado para fines contrarios, pero no se puede quitar el reconocimiento de esa chispa que parecemos albergar. Pero hoy, los Kirchner intentan quitarnos eso también. Apoyando (por un lado) a la voz del pueblo (que solamente susurró), vanagloriando a 3 esas deidades heróicas que murieron en la revuelta (que no fueron tales), evocando la gallardía de Doña Rosa que destituyó a un gobierno (medalla correcta, grupo equivocado); pero por otro lado recordando que todo eso generó penurias y que no debe volver a repetirse jamás. Muchas veces se repitió el ‘nunca más‘ en el discurso, equiparando de esa forma el acto de salir con cacerolas al de ser militares asesinos y secuestraniños. No vaya a ser cosa que ahora le toque a su gobierno el ser destituído. Pero creo que hasta aquí han fallado las consideraciones presidenciales, si los destituyentes usuales están sentados junto a la presidente! El ‘que se vayan todos‘ no sirvió de nada: hoy hay más todos que nunca…

Recordar un hecho para no repetirlo. Esa es la premisa. Y si la historia real no alcanza, inventémosla. Y a esos inventos, unamos un par de ‘nunca más‘ para reforzarla, evitar cuestionamientos y que todo quede en el pasado, que ya se sacará un día conmemorativo de festejo de ese acto divino y de esos tres próceres para calmar al vulgo, al mejor estilo Bonfire Night. Y qué mejor método adicional que darle méritos a un pueblo complaciente y apoltronado. Con ese paquete se evita perder el propio gobierno y (de paso) aplacar del todo a esas chispas que siguen existiendo en cada uno de nosotros (a punto de extinguirse, pero existentes al fin). El reparto de Soma es gratuito, y va por cadena nacional.

Remember!! Remember!!

PLPLE

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Tratando de entender el mundo sin morir en el intento...
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16 respuestas a Remember remember, the month of December (o lo que nos dejó Diciembre del 2001)

  1. No es que no aprendemos más, sino que nos gusta. Nos sentimos culpable de vivir en el mejor país del mundo (si no fuera por nosotros mismos). Pero es lo que hay. Lo triste de las tragedias es la gente que se pierde.

    Muy buen post!

    Saludos!

    • @Todos Gronchos: Cada vez me estoy convendiendo más de eso. Dentro de poco vamos a estar todos vestidos de cuero recibiendo latigazos en la espalda de la dominatrix presidencial. Falta que nos llamemos todos ‘Marta’.

      Lo de las tragedias es cierto, pero uno siempre tiende a entenderlas de algún modo, porque sobreviene la recuperación o (en el peor de los casos) deviene en sacrificio para mejorar el futuro. Pero acá ni una cosa ni la otra, somos seres ofrendables… por nada.

      Gracias y me alegro que te haya gustado!
      Saludos

      @Ceo: Yo creo que el 100% opositor es destituyente con este gobierno. En eso sí que han logrado consenso masivo, algo bueno tuvieron los K…

      Mmmm, sigo pensando lo que dije en el post. Que hace falta un conductor o una idea que haga homogéneo al pueblo, no me caben dudas. Pero creo que con esos puntos activos, tampoco lograríamos nada (en materia de grandes cambios, claro).
      Eso me parece achacable al comportamiento del argentino común de hoy. Antes uno iba a una marcha y no sabía si volvía, pero estaba seguro que se la jugaba por su familia, su país, la vida de mucha gente por encima de la de él. Esas actitudes logran milagros. Hoy la gente se ríe por la calle mientras reclama y de paso lleva a los chicos. Hay un abismo terrible de distancia.

      Lo de los deportistas, comprendo ambas puntas. Comprendo lo que me decís vos, pero también que una estrella con su futuro asegurado no va a entrar a jugarse todo por gente que no se juega por sí misma (me refiero a la gente común, la mayoritaria; no a la normal).
      Para que eso ocurra, primero debe cambiarse la educación, luego nuestras bases internas y luego las sociales. No creo que llegue a ver todo eso, con esperanzas tal vez vea uno de los puntos. Fijate la misma prueba que exponés: décadas despues, todo sigue igual.

      Saludos, gracias y esperemos que así sean (nunca mejor dicho!).
      Nos leemos
      PLPLE

  2. Ceo dijo:

    ¡Excelente radiografía, es tal cual! Si bien yo soy destituyente con este gobierno inaguantable para el 85% de la población, no estoy de acuerdo con la crítica a la clase media como activista y movilizadora de la protesta, tené en cuenta que no están organizados como los violentos, no tienen un coordinador, como en su momento fue Blumberg, están desprotegidos por la falta de justicia, acordate de la piña de D’Elía, por la espalda, como buen cobarde, a un ciudadano mayor que apoyaba la protesta del campo: no pasó nada en la justicia; los violentos tienen zona franca e impunidad, el civilizado tiene mucho que perder. Los sectores que deberían sí tomar una actitud, son los mediáticos, artistas y deportistas, que tienen gran predicamento y ven la tragedia junto con la oposición sin que se les mueva un pelo, jamás los ví movilizarse, esos son los grandes cobardes, no lo hicieron durante el proceso y tampoco ahora con este otro proceso.
    Saludos y Fiestas apacibles.

  3. Pingback: Leyendo el terreno a 8 años de los 'cacerolazos' - apezz.com

  4. elcelestino dijo:

    Coincido con las apreciaciones sobre el accionar de la clase media que solo salió con las cecerolas porque les habían confiscado su guita.,
    No coincido con el accionar de la izquierda en los saqueos, creo que estos fueron manejados por la mano de el cabezón Duhalde y sus punteros políticos.
    Ellos comenzaron el despelote en el conurbano.
    Al ineficiente de De La Rua no lo voltea la izquierda sino el peronismo. En Plaza de Mayo, donde yo estube había una mezcla de todos, peronistas, izquierda e independientes como yo. La represión fué brutal y por supuesto escapé como casi todos.
    Si no reprimían en unas horas la plaza tenía un millón de ciudadanos, de eso estoy seguro y tal vez la cosa hubiese sido diferente.
    La izquierda luego se identifica y copa las Asambleas y es por eso que se desarman y desaparecen sin pena ni gloria. La mayoría de la gente no comulgaba con la izquierda.
    Es cierto como decís que la mayoría ve las cosas por TV, y no participa.
    Un saludo

    • @elcelestino: Ojo que los ahorristas fueron los menos. Los cacerolazos se dieron mayormente en gente que hasta no poseía cuentas bancarias.

      Lo de Duhalde no puedo comprobarlo, aunque es cierto que algunos de los cabecillas que pasaban de recorrida eran gente del PJ. Pero he visto otros que eran netamente de izquierda y la gente que los seguía eran todos de ese grupo.
      De todas formas, yo considero al PJ como un grupo de izquierda, aunque mucho más respetable y organizado que las ORG de hoy.

      El PJ (y esto sí puedo afirmarlo, hay amplias investigaciones al respecto) sí le pegó uno de los empujones finales (cuando De La Rúa pidió gobernar junto al PJ y se negaron), pero la volteada final fue gracias a los violentos de banderas rojas.

      Lo de la gente y la TV es algo que tendré que desarrollar más adelante. Si pudiésemos permitir que otros manejaran nuestra vida para poder ver el resultado por la tele, la mayoría firmarían…

      Saludos y suerte

      @Nati: Muchas gracias! Costó (y cuesta), pero por suerte pude volver al camino. Me alegra que te haya gustado!

      Lo del no sentirse parte, es muy cierto. Todos los abusos que vemos (desde políticos corruptos y violencia callejera), que votamos por no tenerlos, siguen estando. Entonces eso provoca apatía electoral y se descree de todo. Y como bien decís, el gobierno sabe eso y ataca por el lado que sabe. Pero por otro lado, también el pueblo consume y pide más, no es culpa unilateral el asunto. El caso Fort es un ejemplo clarísimo. Nadie mira eso, es una estupidez, pero en las charlas siempre empiezan con “¿Viste cuando Fort hizo…?” Nos mentimos hasta con eso.

      Mmm, muy buena teoría la del no-poder. Tal vez ellos recorran un poco más de camino, pero tampoco lo hagan completo, al igual que nosotros. Tal vez con esas ‘intercepciones históricas’ logren sentirse poderosos, saciar su hambre de violencia y tener participación en los libros (historias trastocadas, por supuesto); pero abandonan antes del final para no ser ‘del todo culpables’. Muy bueno para reflexionar y atar cabos…

      Hoy por hoy creo que una colonización no sería tan mala. Siempre la rechazamos con cosas como ‘mantener la patria’, ‘que no nos vendan historias de afuera’, o ‘que no nos hagan zombies’… pero nosotros solitos hemos recorrido ese camino y de forma muy violenta. Seguimos reclamando Las Malvinas, pero lloramos a los soldados (que también deberíamos volver a enviar) mientras miramos a Fort y mandamos un SMS al *666 con la palabra ‘gato’ en nuestro nuevo iPhone importado. Qué boludos que somos…

      Saludos y no, no hay perdón para el dogor! 😆
      Muchas felicidades

      @falcor: Muchas gracias, yo me alegro de que a la gente le haya gustado mi retorno. En realidad nunca me fui, pero sí había dejado de escribir este tipo de cosas, que parece que se reflejan en mucha gente.

      La esperanza es lo último que se pierde (dicen), nunca dije que no existiese. Sí creo que el espíritu está muy ahogado, pero el cambio siempre es una posibilidad, por más remota que sea.

      Saludos, gracias por tu comentario y felicidades!
      PLPLE

  5. Nati dijo:

    Volviste con un excelente post! Que bueno! Yo creo que la gente no participa porque no se siente parte. Tiene miedo y tiene pereza; lo del 2001 es un ejemplo. Este gobierno lamentablemente sabe eso, les da fútbol, pánico, falopa y planes sociales y encima, se apropia de un elemento esencial, demasiado heavy para nuestra historia (DD.HH). Dado nuestro origen, es difícil que se admitan las dos campanas en algo y se mantenga un plan pensando en el real bienestar de la gente. Yo estoy perdiendo las esperanzas, al menos con las vías políticas tradicionales… Han pasado cosas muy malas a nivel político en estos meses y solo se prestó atención a Ricardo Fort en los medios… (¿Y el Presupuesto, el enriquecimiento ilícito… y Los Glaciares?)

    La izquierda siempre sale a embanderar acciones que empiezan los otros y a tratar de quedarse con los “créditos”. Hoy por hoy, están siendo mas papistas que el Papa. Creo que les gusta tener el no-poder, así nunca son los responsables de nada. Si no nos organizamos, nos va a colonizar cualquier estado con dos dedos mas de frente.

    FELIZ NAVIDAD ! perdonalo al gordo de barba blanca… Salutes

  6. falcor dijo:

    Se te extrañaba mucho. Me alegro que hayas vuelto y con el mismo filo de siempre!
    Coincido con casi todo, pero yo sigo con la creencia que el pueblo puede cambiar todo todavia. Yo se que somos un pueblo medio cobarde, pero alguna vez creo que terminaremos de recorrer el camino hasta el final. Hablar sobre el tema es un paso importante.

    Un saludos y felices fiestas

  7. La imagen del principio me shockeo…

    Saludos!

  8. Aldo Rico dijo:

    ZURDOS TERRORISTAS

  9. Sebastián dijo:

    Hoy venia caminando para mi casa y en una esquina donde vive un anciano amigo de mi papa habian escrito con aerosol “La inseguridad es el capitalismo” (¿?¿?¿?¿?¿?¿??), no se nada sobre Capital Federal, pero acá en Mar del Plata es como que hay un ejército de “artistas visuales” que se dedican a escribir consignas zurdas con aerosol (eso debe costar mucha plata) en donde quede lugar, les puedo asegurar que absolutamente TODAS las calles del centro, sufren esto, si van a cualquier plaza, se van a encontrar conque todos los monumentos tienen consignas del mismo tipo encima, ni hablar si van a la plaza Colón, la pobre estatua tiene pintado como siete veces la palabra “Genocida”, si pasan por la terminal, lo mismo, cosas como, “Hoy más que nunca, Nestor y Cristina”, “Fuerza Evo”, “Viva Cuba libre”, “Capitalismo = Genocidio”, “Madres de la plaza, el pais la abraza” y otra muy “simpática” que dice “Yo amo a Marx” (con un dibujito de un corazón en vez de la palabra “amo”).

    Espero que alguien les diga que en un “paraiso” socialista, no se podria gastar tanto en aerosoles.

    • @Sebastián: Muy cierto lo que decís y hace rato que lo noto. Lo que me parece terrible es que nadie pene esas cosas y que sigan permitiéndose como si nada. Hay una ley, eso está contemplado, pero nadie la cumple ni la hace cumplir. Si un Secretario presidencial se da el lujo de rechazar un pedido de un juez ‘porque sí’… ¿qué podemos esperar para el resto?

      El otro tema es el de la propaganda idiológica: cada vez veo más gente que se come esas estupideces zurdas y te las presenta como la solución para todos los problemas de la tierra. Parece que les falta no sólo pensar, sino también recordar lo que la izquierda ha hecho en Argentina. Remember, remember…

      Saludos
      PLPLE

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