Aprendiendo a ser chicos, jugando a ser grandes

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Viajar es generalmente placentero para mí. No por el “hacia donde voy”, sino por el trayecto en sí. Miro la gente, estudio casas, posturas, publicidades y un sinfín de cosas más que siempre me mantienen (¿sanamente?) ocupado. Mi mente divaga y se dispara por caminos misteriosos e impensados, casi me atrevería a decir que cerca de la mitad de las ideas de los posteos del blog nacieron durante un viaje. No importa mucho el medio de transporte (aunque cuanto más cómodo, mejor), por lo que adivinarán que soy un terrible acompañante de viajes largos: callado, inmóvil, pensativo. Casi una estatua que respira.

Por las características de mi (ex-)trabajo y las pocas ganas de moverme que generalmente tengo (junto a otros adicionales, como mi SII), casi no viajo. Pero hace poco, volví a realizar una serie de paseos ida y vuelta hacia el microcentro, que me dejó varias horas de contemplación urbana gratuita.

En uno de esos trayectos, atravesé casualmente el horario de salida de varios jardines de infantes. Yo ya estaba acomodado tranquilamente en el fondo del colectivo, que venía prácticamente vacío. El interno se detiene en la parada y luego es frenado por el semáforo, haciendo su estadía temporaria en el frente movidito de uno de esos jardines. Miré sin mucho detenimiento el ajetreo propio de un horario tan particular, hasta que dos detalles azarosos me dibujaron una escena completamente nueva.

La primera imagen que noto, es la de un padre retirando a su hijo. Nada particular ni extraño, exceptuando que ambos eran iguales. No parecidos: iguales. Si hubiese cambiado los cuerpos, probablemente no notaría diferencia. Misma cara, idénticas cejas, copiado corte de cabello. La imagen se reforzó cuando el adulto alzó al niño, dejando sus caras frente a frente, haciendo esa igualdad todavía más notable.

La segunda imagen se daba a centímetros de la anterior. Un trabajador de ropas semi-informales (parecía ser un cadete) caminaba desde arriba de la calle hacia abajo, hablando tupidamente por su teléfono celular, caminando erguido y con una mochila en la espalda, mostrando preocupación en sus facciones. Este hombre pasa cerca de la entrada de la escuela, en donde un chico con su típico delantal azul cuadriculado salía (hacia la dirección contraria) con un juguete plástico similar a un celular, hablando tupidamente, caminando erguido, mostrando preocupación en su diálogo… y con su mochilita en la espalda. Casi chocan cuando se cruzan, pero el adulto movió las piernas sin mirar al chico, y el chico esquivó con el brazo sin mirar al adulto.

En ese momento, todo se fundió ante mis ojos. Mirara hacia donde mirara, ya no notaba diferencia alguna. Veía a adultos hablando de negocios por sus celulares, saliendo vestidos con uniformes laborales idénticos, charlando sobre sus planes con otros adultos, soñando con actividades que tal vez sus obligaciones no les permitirían cumplir, mientras retiraban a sus pequeñuelos que tan bien sabían controlar ya. Veía a mayores solitarios que huían de otros, a los sociables que se juntaban en grupos, todos saludando a sus jefes (también vestidos con el mismo atuendo añil). Intuía a grandes personas inconformes con su casa, su trabajo y su familia, intentando obtener otras cosas mejores que las que poseían, y esperando un momento de relax para ver su programa preferido en TV. Oteaba a grandulones fastidiosos por el hambre o las condiciones climáticas, deseando una solución rápida que les permitiesen continuar con su diversión habitual.

Pero también veía a muchos chicos. Chicos que retiraban a sus muñecos de una escuela imaginaria, que saludaban fervientemente a otros chicos con otros juguetes articulados del mismo tamaño y con similares vestiditos. Ví a niños apresurados en llegar a su casa, ansiando el poder seguir jugando a otra cosa, o seguir con lo mismo bajo otra escenografía. Noté a pequeños manejando sus pata-pata por caminos permitidos, jugando a esperar la luz correcta para seguir con su viaje o poder cruzar entre los pasatiempos de los otros. Vislumbré a chicos jugando a la mamá y al papá, respetando los roles asignados por reglas antiquísimas salidas de algún libro de cuentos. Ví a criaturas divirtiéndose en sus poses de carteros, porteros o quiosqueros, entreteniéndose a la vez que entregaban otros juguetes a cambio de papeles pintados y numerados; a veces también hastiados, pero sin notar que de no tener esa forma de esparcimiento, probablemente se aburrirían de por vida. Divisé a chiquillos enloquecidos por el último juguete en vidriera, con el “yo quiero!” a punto de escaparse por la boca, a la vez que se iban aburriendo de los anteriores que ya tenían en sus bolsillitos consigo o en sus lejanas casitas de cartón. Contemplé a algunos chicos que necesitaban desesperadamente esos juguetes para ser felices, mientras otros disfrutaban del verdadero juego (con o sin esos materiales deseados) y eran felices participando de él. Y no pude evitar ver el pequeñuelo que manejaba un coche largo y lustroso que cambiaba viajecitos por circulitos de metal, que contenía a un crío curioso acomodado en su sillita posterior, emocionándose por tales descubrimientos y prometiéndose el contarlos a otros pequeñuelos en su libreta mágica.

El tiempo no cambia nada, solamente las formas de jugar y los juguetes en los que nos interesamos. El juego principal es siempre el mismo y rota aleatoriamente entre dos únicos roles: el de grandes aprendiendo a jugar, o el de chicos jugando a aprender.

Y tú, niño grande, ¿a qué vas a jugar hoy?

PLPLE

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Acerca de PiensoLuegoPiensoLuegoExisto (PLPLE)

Tratando de entender el mundo sin morir en el intento...
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12 respuestas a Aprendiendo a ser chicos, jugando a ser grandes

  1. Ceo dijo:

    Hoy voy a jugar a ser un cascarrabias, tengo que juntar mis boletitas de servicios y hacerme la cola en un Pago Fácil, que de fácil no tienen nada. Luego volveré a mi casita liviano de bolsillos.
    Saluditos.

    • @Ceo: Ajj, así no dá gusto jugar. Pero por suerte tenemos una bebida infantil con bombilla que nos puede alegrar la tarde! 😉 Aunque sí, hay que comprarla con los mismos papelitos de colores, en faltante hoy en día…

      Saludos!

      @Galois: Jaja, después de escribir ví que había un “Escaparate” nuevo, aunque no… tampoco ví la noticia colgada del foro. En casa de herrero…

      Y no puedo dejar de decirte: en el menú del blog hay una sección de “Contáctese”! 😆

      Saludos y gracias por el aviso!

  2. Galois dijo:

    Hola. Como no hallé otra forma de contactarte vine a dejarte este comentario que podés borrar perfectamente después de leerlo, (o incluso antes).
    Es simplemente para avisarte que hay una nueva noticia importante en el foro y una nueva sección. Te aviso por las dudas….

    Y no puedo dejar de decirte: ¡leé las noticias importantes! 🙂

  3. CGL dijo:

    Me encanto che…

    Como es la vida, no?…

    De chicos jugamos a ser grandes. Y cuando por fin llegamos a serlo miramos a los pibes, envidiandolos por esa inocencia que los caracteriza…

    Que limpia tienen la cabeza, yo los envidio.

    • @CGL: Sí, apuntaba también a eso, aunque no lo quise expresar de forma tan directa en el post. Y eso es porque los dos bandos estamos con un pie en el otro, y por ello compartimos presentes reales y deseados (y eso no es necesariamente malo).

      No se si envidio la inocencia, aunque sí la época de tranquilidad que trae consigo. Hoy vislumbramos tantos peligros y desafíos que ellos no ven que da miedo. Y está bueno que intentemos ser escudo para hacerles durar aún más la inocencia que cada vez dura menos…

      Saludos, gracias y me alegro que te haya gustado!

  4. Marcial Candioti IV dijo:

    Excelente Post, tanto en la redacción como en la descripción. Creo que no deemos nunca perdernos la posibilidad de volver aun sea por instantes a ser como eramos cuando chicos, muchos mas puros, menos contaminados.

    El concepto final Pienso es excelente como remate.

    Un fuerte abrazo 2 x 3

    • @Marcial: Me alegro que te haya gustado. Fue una impresión que se me fijó bastante y hace tiempo que quería plasmarla. Por fin pude!

      Saludos y me alegro que te haya gustado!
      Un abrazo 2×3!
      (PD: Tu comentario y el de Marcela me llegaron como Spam al blog. Fijate si comentando entre los de ustedes pasa lo mismo por si hay algún filtro que los pasa para ahí)

  5. Iván dijo:

    Me parece excelente el post , creo que hay dos grandes temas en este post por un lado la naturaleza de niños/hombres-hombres/niños que todos tenemos y como logramos equilibrar eso para tener vidas sanas y felices y por el otro las contemplaciones que aparecen de súbito y nos ofrecen una nueva perspectiva desd donde pareciera que acomodamos todos los pensamientos inconexos y sin paradigma dentro de uno nuevo como armar un rompecabezas complejo en cuestión de segundos.

    Con respecto a los niños/hombres creo que los niños solo viven en el presente, por eso disfrutan tanto y con sus juegos internalizan los roles y reglas que van aprendiendo cada uno con su particular forma de ser se va amoldando al mundo y a la sociedad, mientras que los adultos y jóvenes vivimos en una relidad temporal más compleja donde ademas del rpesente del placer o el trabajo estan también “presentes” el pasado desde donde sacamos quienes somos , nuestra identidad asi como también experiencias positivas y engativas, éxitos y frustraciones que nos definen y nos dan fuerzas o debilidades, asi como también el futuro que se ve lleno de posibilidades pero también alberga temores y aprender a tener una perspectiva sana del tiempo es un trabajo complejo y muy personal , quizás este video aclare un poco lo que quiero decir:

    Con respecto a las contemplaciones hay muchas muy buenas me gustan las imagenes de galaxias o estrellas extinguiendose me hacen pensar que todo en algún momento llega a su fin, todos estamos condenados a extinguirnos ni el sol que brilla desde que el primer organismo unicelular que podriamos definir como “vivo” apareció hace miles de millones de años, llegando hasta el día de hoy va a soportar el paso del tiempo, no va a quedar una sola huella en las arenas del tiempo esa es mi forma de ver que el tiempo es lo más valioso que tenemos para disfrutarlo y vivir.
    Hay una contemplación excelente de Carl Sagan :

  6. Pingback: Bitacoras.com

  7. susana noble dijo:

    Perdon por meterme, aunque me gusto mucho lo de los viajes por el trayecto mismo, pero lo dejo para otro día…pregunto y Ale??? Alejandro de LASRESPUBLICA, vi tu comentario y muy de vez en cuando nos comentamos y ahora…hace tanto que me preocupa por lo tanto me ocupo, solo saber que esta bien. Gracias por tu respuesta, aunque si es como en los viajes…quedaras callado????

    • @Susana noble: Jaja, no te preocupes que por aquí me sobran las palabras 😆

      No tengo idea sobre el estado de Alejandro. Hace un tiempito que no publica, pero sé que no es de escribir muy seguido (sin ir más lejos, entre el año pasado y éste tuvo un “impasse” de unos 4 meses).
      Te recomiendo que lo contactes por mail; en su página (sección “Qué es?”) tiene su casilla publicada (no la agrego aquí por las dudas).

      Saludos y suerte

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