El dilema del colectivo

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Hace mucho tiempo, en las épocas en las que vivíamos en las esquinas tomando cervezas entre amigos, recuerdo un hecho muy particular, uno de los tantos pilares que reconozco que me terminó abriendo el pensamiento para poder ver distintos puntos de una misma historia, y poder contraponer esos puntos como para llegar a una conclusión (al menos a nivel personal).

Estábamos como había dicho antes, sentados en una esquina tomando unas cervezas mientras hablábamos. Sobre el qué, no lo recuerdo; podría haber sido sobre bandas que tocaban ese fin de semana, pudo haber sido sobre fútbol, tal vez tanteando opiniones sobre futuras conquistas sobre el sexo opuesto. No, de política no hablábamos casi nada, ¡dichosos de nosotros! En esa ocasión, faltaba uno de los habituales del grupo, que llegó de un viaje al centro y acababa de unirse a la ronda. Enseguida notamos que algo raro le pasaba: nos lo indicaban sus ojos abiertos poco habituales y el golpeteo de sus dedos contra los dientes incisivos, muestra conocida de nerviosismo o de "cuidado, muchacho pensando". Al consultarlo sobre lo que sucedía, relató:

"Estaba esperando en la parada del colectivo para volverme y la cola era inmensa, una locura de gente en cualquier bondi (NOTA: venía del microcentro en horario pico). Llega uno hasta las manos y todos empezamos a apiñarnos en la puerta, el hijo de puta del colectivero encima amagaba con irse y que quedase el que quedase. Un sorete, porque encima había chicos chiquitos tratando de subir. En fin, todos se mandan como ganado; yo dejo pasar a las mujeres y queda otro tipo que hace lo mismo (el resto, se mandó igual, sin importarles nada). Quedamos los dos afuera, con las puertas llenas y sin espacio. El tipo me ofrece ser el siguiente, pero le insisto para que suba él (ni sabía si quedaba una pulgada de espacio más). Lo hace, empuja un poco, se mete y me deja un espacio finito para mí. Cuando termino de poner las mitades de ambos pies, el colectivero arranca con todo. Uno de los pies se me resbala y se me queda abajo de la escalerita, con tres dedos de una mano me tengo de la barandita, el otro pie sigue por la mitad en la escalera y con la otra mano intento manotear algo porque no llego al otro pasamanos. O sea, me queda medio cuerpo colgando, con una pierna debajo del chasis del colectivo, perdiendo equilibrio y agarre a cada segundo, y los dedos que tenía en el pasamano se me resbalaban. Ya había hecho todo lo posible por subir y no podía, pero tampoco podía soltarme porque iba a terminar abajo de las ruedas del colectivo. Ni siquiera tenía un agarre como para saltar para atrás, y si pudiese, seguramente daría de nuca contra los autos estacionados (o me atropellarían los que venían detrás).

Ya pensaba que estaba todo perdido, hasta me dije "que forma pelotuda de morir". Pero en eso, siento una mano que me agarra el brazo que estaba por soltarse, y al ratito otra que me agarra del medio del pecho, tirando de la ropa. Era el tipo que había quedado antes que yo: había trabado las piernas contra la parte interna de la baranda y con las dos manos me había tirado hacia adentro. Hizo lugar a la fuerza y me sacó de donde estaba. Me salvó la vida. Le agradecí como pude (todavía shockeado, tembloroso y no del todo a salvo al final de la escalera con la puerta abierta. El tipo se sonrió, dijo que no había problema y escuché un ‘estuvo cerca’.

Pasaron unos minutos, todavía en viaje, todavía con el colectivo lleno, pero ahora se podía estar en el pasillo y no colgando debajo. Yo no podía salir de mi asombro por todo, y no podía dejar de mirar al tipo, mientras caía en la cuenta de que no le había agradecido lo suficiente y no encontraba la forma de hacerlo. Estaba pensando en eso todavía, cuando veo que, con mucha maestría, mete la mano en un bolso y se roba una billetera. Me quedé duro. Sin poder digerir esa imagen (y tratando de convercerme de que había sido alguna clase de ‘ilusión óptica’), se para detrás de un tipo de saco y le quita algo del bolsillo del abrigo. No era una ilusión, el tipo era un ladrón. Y yo seguía sin poder hacer nada.

Y así me quedé hasta ahora. ¿Qué tendría que haber hecho? Estaba robando, pero también me salvó la vida. ¿Debería haberlo dejado robar o lo tendría que haber denunciado? Me quedé pensando en eso… y todavía no pude tomar una decisión. Ya bajé del bondi, el tipo se bajó 10 cuadras después del último hecho, pero no lo dejé irse, todavía no se que hubiera sido lo correcto…"

Y así fue como escuchamos y digerimos el relato mientras seguíamos tomando cerveza en una esquina desolada de zona oeste; pero en ese momento, la ronda se volvió silenciosa. Y todos pusieron sus características y personales caras de dilema.

Y usted, ¿qué hubiese hecho?

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Tratando de entender el mundo sin morir en el intento...
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19 respuestas a El dilema del colectivo

  1. matfac dijo:

    En mi opinión, por más que le haya salvado la vida a tu amigo, debería haber avisado que estaba robando. Porque un hecho no tiene nada que ver con el otro, se los debería juzgar por separado. Si el hombre no hubiera robado pero hubiera empujado a tu amigo, se debería también haber juzgado por separado.

    • @Matfac: Un muy buen punto, pero hay que recordar también que el tipo no estaba obligado a ayudarlo (arriesgando también su propia vida), y que tampoco fue hecho con el ánimo de que luego lo dejasen robar. Es muy lógico lo que decís, pero en ese caso permitiríamos que otro ladrón dejase morir a la persona para que, en el tumulto, pueda recoger más. En cierto punto, el tipo pudo haber perjudicado su trabajo con esa ayuda.

      Es una línea muy fina, y bien vale tu explicación y argumento para la opción de denunciarlo.

      Saludos y gracias!

  2. Remy Blas dijo:

    Mierda, ese sí que es un dilema. La verdad que ni siquiera me animo a votar, porque no estoy seguro de qué habría hecho. Nunca estuve en una situación así. En ninguna de ambas, podría decir, porque nadie me salvó la vida de una manera tan clara, que yo recuerde, y tampoco presencié algo así que valga la pena denunciar. Así que si viviera ambas situaciones, realmente no sé cómo reaccionaría, por lo que sería un poco falso de mi parte decir que lo haría de tal o cual manera. Hay que vivirlo para saber. O sea, no soy idiota, sé que lo más ético sería denunciarlo. Pero no solo está la cuestión de que me sentiría culpable por mandar al frente a alguien que me salvó la vida, sino que ¿cuánta gente más podría haberlo visto robar y no diría nada? ¿Cuánta gente ve todos los días a alguien robar, asaltar, o golpear a otros y sigue en la suya como si nada por no entrometerse? Nadie se juega por nada, y aunque yo pueda levantar el dedo y acusar esa actitud, como ya mencioné, nunca estuve en esa posición y a pesar de mis valores no puedo estar 100% seguro de que yo no haría lo mismo, tengo que admitirlo. El camino más ético no suele ser el más fácil casi nunca.

    Ahora, más allá de eso, y con mi opinión ya expuesta, me quedó una duda con respecto al “relato”. Cuando dice… “el tipo se bajó 10 cuadras después del último hecho, pero no lo dejé irse, todavía no se que hubiera sido lo correcto…“… No me quedó clara la parte de “pero no lo dejé irse”…

    • @Remy Blas: Es muy cierto todo lo que considerás, es un problema bastante difícil de resolver por las implicancias que tienen en varias ramas. De hecho, no tiene solución: cualquier opción que elijamos, va a tener un impacto positivo y negativo a la vez. Lo que está a determinar en cada persona, es cuál sería la más aceptable (y obviamente, a nivel teoría, nunca vamos a saber la realidad hasta que nos pase exactamente lo mismo).

      Con lo del “no lo dejé irse“, es que él no decidió dejarlo o penarlo, sino que lo agarró pensando y no pudo tomar una decisión (se fue antes de que pudiera tomar partido). Eso, claro, si no consideramos que no decidirse es ya una decisión 😉

      Saludos y gracias!

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  4. MadCat dijo:

    Creo que tengo que decir NS/NC (No sabe no contesta). La verdad no sabria como reaccionar ante esa situación.

  5. La curiosa dijo:

    A ver…me apuré a votar. Puse que lo habría denunciado…pero después la pensé y se me planteó algo: Que en el momento no sé si hubiera tenido el valor. Y aparte es un verdadero dilema…porque el tipo te salvó la vida y…bueno de última podrías quedarte callado en agradecimiento. Pero está mal también…Uhhhh…!Se me quema la cabeza jejeje La verdad me voy a quedar pensando en esto mucho…si encuentro alguna otra respuesta posible te la cuento pero no creo jeje.
    Besitos!!
    Lari…

  6. ayreonauta dijo:

    No hay dilema. Por el contrario, es una historia bien coherente y no podría haber tenido distinto final. Por que al preguntarse uno “qué hubiese hecho”, no se pregunta sólo si hubiese delatado a su salvador o no, ni mucho menos cómo justificaría su respuesta. Cuando uno se pregunta “qué hubiese hecho” se pregunta, en primer lugar y hasta donde sabemos por el relato, si hubiese sido el último en subir. Recién ahí uno comienza a pensar.

  7. CGL dijo:

    No sabría decir que hubiese hecho… Desde aquí, comodamente sentado ante la compu; diría lo mismo que el primer comentarista. Pero sabiendo que la realidad supera a la teoría, debo dar un rotuno: NO SE!

    Saludos!

  8. CGL dijo:

    Teóricamente, le diría gracias al tipo; para luego meterle un fierrazo en el medio del marote… Insisto, teóricamente…

  9. Una gran historia que me ha dejando pensando en cual debió de ser la decisión correcta de tu amigo. Sea lo que los demás pienses hay que recordar: “Este mismo ladron le robo una vida a la muerte”.

    Un gran abrazo.

  10. marrazkiak dijo:

    Solo en éste caso( en que existe la coyuntura de “salvador-ladrón”); éticamente debería denunciar, pero tampoco es juez.

    La vida se encargará de dar el merecido que le corresponde.

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