Seguimos siendo cobardes, seguimos siendo argentinos

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Hacía ya una semana que no veía muchas noticias. No sólo fue por la falta de tiempo, sino también por una apatía que me atacó a pleno. Mi descreimiento por el país (también por el mundo) y la falta de ánimo de la gente para cambiar las cosas para bien, me había aportado ese desinterés que reinaba ahora en mi interior.

Hoy me encontraba un poco mejor. No en cuanto a la certeza en la que ya se habían convertido los puntos anteriores, sino a una nueva esperanza de que tal vez algo hubiera cambiado o se pudiese cambiar. Por eso, ví un poco las noticias. Me había levantado de muy buen humor, pero empecé a ver que lo mismo de siempre se acentuaba (desde la inflación a la situación del campo, pasando por un interminable abanico gigantesco) y, nuevamente, hechos delictivos muy violentos e incomprensibles que aportaban otro capítulo más a la historia sin fin en la que se ha convertido la Argentina.

Ya con un ánimo cercano al piso, entro a Twitter para ver si podía reveer el todo o encontrarle alguna nueva veta a tan terribles noticias. Pero la lectura de algunos twitts no hizo más que acentuar lo que ya tenía. Terminé con un semblante indescriptible que hasta mi mujer notó sin que dijese una palabra. Aunque ninguno de los dos supimos bien el por qué. Por suerte, salí hacia el trabajo un poquito temprano y el colectivo hizo rápido, por lo que tuve un tiempo como para bajarme antes y caminar. Caminar, pensar y reflexionar. En esos casi 15 minutos, entendí todo.

Habiendo estado escribiendo esta bitácora desde hace casi 3 años, una de mis máximas actuales es “si algo falla, probablemente ya lo haya escrito en el blog”. Y, otra vez, era cierto. Ya en varias oportunidades había denunciado la desidia argentina y la permisión constante que teníamos para con casi todo (de manera excepcional en el plano político), uno de los pilares por los que me habia alejado de los posteos políticos anti-kirchneristas (recomiendo leerlo porque no voy a repetir (demasiado) lo que dije allí). Hoy continuamos en la misma línea, pero acentuada por el tramo de tiempo de lo que hemos permitido con nuestra desidia crónica.

Creo que no hace falta aclarar lo delictivamente macabro que es el kirchnerismo y su aparato circundante. Sobran pruebas (ampliamente aportadas por todo tipo de gente, en todo tipo de escenarios y en todo tipo de capa social), la gente lo sabe, pero se sigue sin hacer nada. Yo sé que no son el Diablo mismo, pero sí aúnan la delincuencia en todas las ramas y fomentan la violación de las leyes más que las leyes en sí. No podemos hablar de educación, valores, ética, sociedad y demás, mientras éste poder corrupto siga al mando. ¿Cómo encarar cualquier tema cuando cualquier mal es señalado como bueno, y viceversa? Sin embargo, continuamos con el déjenlos llegar”, “ya van a ver en las próximas elecciones, falta poco…”, “hay que defender la democracia y demás autopalmaditas en la espalda que sirven no para fijar una certeza (ya que ni siquiera estamos seguros si van a perder las próximas elecciones), sino para seguir contándonos un cuentito infantil de fin de día para poder dormirnos soñando con un país mejor, mientras nos chupamos un dedo y nos arropamos con cobijas con ositos amigables estampados.

Pero el cuentito no sirve da nada si no se le cuenta a otros. Por eso extendemos esas mentiritas a través de nuestros blogs, programas de radio, charlas con los vecinos o en donde se nos dé la oportunidad de poder exponer nuestro pensamiento de pantalones largos. Sabemos que es infantil, tonto y vacío, pero ¡que grandeza que demostramos siendo tan políticamente correctos! “Defensor de la Libertad”, “Estandarte de las Instituciones”, “Baluarte de la Democracia” suenan tan bien, tan adultos, tan libertarios y grandilocuentes, que ni nos molestamos en ver si vamos por el camino correcto, pasen los muertos que pasen bajo esas ideologías mentirosas. La imagen es todo; lo que pase bajo la careta, ¿a quién le importa?

Por ésto, vamos a ser los primeros en escandalizarnos cuando hablamos de destitución presidencial, obligaciones constitucionales, acefalía, encarcelamiento de menores, pena de muerte, toma de resposabilidades y demás, porque nos aleja del plano correcto y amenaza con tirarnos las caretas a todos. Hoy, hablar de encarcelar a un menor por matar a alguien, suena tan nazi, tan facho, que puede que nos acusen con el dedo y tengamos enemigos más potentes que las cucarachas que pululan por las calles. Entonces, chillamos un poco, hablamos por lo bajo, somos grandes denunciantes de cosas conocidas, pero no movemos un dedo de más por miedo a que nos tomen como enemigos públicos y seamos los próximos a aparecer en los medios como los nuevos ‘aliados antidemocráticos’ y pasemos a formar parte del Eje Destituyente. Tenemos las caretas tan profundamente arraigadas que parecen remachadas en el alma.

Demostramos que en Argentina llueve, pero en vez de buscar soluciones para ello, seguimos haciendo notas sobre distintas densidades en las gotas y nuevas ciudades en las que van cayendo. Preferimos hacer informes y discutir hasta el cansancio sobre el diluvio en la Ciudad #7347 y cómo moja el agua que cae de arriba abajo, pero desestimamos a alguien cuando nos brinda el concepto de paraguas. Y es por eso que nos escandalizamos, lisa y llanamente, cuando otro idea algo llamado “bote salvavidas”. Aunque nos esté tapando el agua, la idea sería muy radical e iría contra la magnánima Naturaleza. Es mejor seguir informando de los desastres y rezar arrodillados a alguien muy alejado y etéreo, pidiendo clemencia y diálogo, que intentar solucionar (al menos en parte) lo que vivimos a diario. A ver si todavía la Naturaleza se enoja y nos tira toda la lluvia a nosotros.

Yo, argentino”. Nos enojamos cada vez que nos pintan con ese concepto histórico y clásico del ‘no te metás’, que implica un gran grado de cobardía subyacente. Pero no nos damos cuenta que la cobardía es parte de nuestro ser; tanto, que parece casi irreal hacer una desambiguación del concepto “cobarde” y “argentino”. ¡Y cómo debe estar enojándose usted mientras lee ésto mismo! ¿Cobardes los argentinos? Sí, y de forma histórica. Aclamamos a Madres por haber ido en contra de la dictadura a favor de sus hijos; pero nos contamos el cuentito infantil para tapar que, en realidad, esos hijos eran terroristas y las Madres eran consideradas locas antes de llegar la democracia que las terminó apoyando, y que hoy siguen ganando favores y creando grupos violentos para mantener su establishment. Nos emocionamos cuando recordamos la independencia de España con nuestro ímpetu libertario, pero volvemos a la literatura de ciencia ficción para olvidar que recién nos movimos cuando el poder había caído en Europa y los representantes locales ya no tenían peso ni apoyo. Lanzamos vítores nacionalistas con las expulsiones a las invasiones inglesas, pero nos esforzamos en cambiar el libreto para borrar el hecho de que la mayoría de los argentinos los había recibido con una gran bienvenida, y hasta cambiamos el agua por aceite hirviendo para que suene más heroico. Nos vanagloriamos de haber bajado el maléfico gobierno de De La Rúa, pero a la vez reescribimos la historia naive que nos oculta el hecho de que fue una movida política en la que la gente dió el puntapié y luego le dejó el mando (pese al “que se vayan todos”) a todos los mismos de siempre. Nos llenamos de orgullo cuando hablamos de Las Malvinas y lo festejamos abiertamente en su momento en una plaza, cuando pensábamos que íbamos ganando la guerra; pero volvemos a la literatura fantástica que nos permite distraernos del hecho de que, al perder, nunca saludamos debidamente a los combatientes caídos en cumplimiento de su deber y ni siquiera ahora les reconocemos todos sus derechos a los que quedaron vivos. Nos sentimos representantes de la libertad y los derechos nuestros y de nuestros hijos cuando nos envalentonamos y participamos en alguna marcha bochinchera hacia alguna plaza céntrica; pero pegamos media vuelta a las corridas en cuanto aparecen 3 pibes con piedras o cuando D’Elía se apersona con su voz afeminada.

Discútame, señor/a lector/a si esto no es cobardía. Busque en cualquier diccionario, dígame que estoy equivocado, demuéstreme su valentía y déme un buen ejemplo de cómo, fuera de la palabra, ha defendido usted a su país y al futuro de sus hijos y nietos. Filósofos e investigadores somos todos, pero la teoría siempre se termina con hechos; de nada sirve saber, si no aplicamos esa sapiencia en la vida real. Pero espere, hay nuevos hechos que aportan todavía más. Porque el presente ya es parte de la historia y, tanto usted como yo, seguimos escribiéndola a costa de hechos o no hechos. Puede que usted no maneje la pluma que la escribe, pero definitivamente le aporta la tinta necesaria.

Lo peor de todo es que nuestra cobardía sienta precedentes en todos los ámbitos. Es por eso que tenemos una Policía cobarde (que acepta la orden gubernamental de no reprimir ni de dar seguridad, por más de que los maten como perros a docenas), una Gendarmería cobarde (que se limita a controlar el ámbito popular en vez de defender las fronteras nacionales para cuidado de la propia Nación de invasores que ya no vienen en pelotones uniformados), Derechos Humanos cobardes (que defienden a los delincuentes, y no a los votantes-ganado que no pueden hacerles daño), una Justicia cobarde (que prima los derechos de los delincuentes, si no son destituídos o procesados por organizaciones de DDHH), empresarios cobardes (que prefieren ceder a las exigencias del gobierno antes que perder su empresa haciendo lo que deben hacer), oposición política cobarde (se oponen a medias, no vaya a ser que sienten precedentes que demuestren sus propios pecados, ventilados por el propio kirchnerismo) y así sucesivamente. El último bastión siempre es el Pueblo mismo, pero si la sociedad es cobarde, las instituciones no tienen en donde apoyarse y siguen el mismo sendero. Y así es como todo se potencia y se polariza, por eso vemos a un Gobierno más envalentonado en sus discursos y acciones, como así también un delito más violento y abierto. ¿Para qué actuar con mesura si la sociedad lo permite con desidia?

Las noticias de hoy son casi idénticas a las de hace 3 años: paro del campo, bloqueos a la distribución de los diarios opositores, inflación oculta por el Indec que roza oficialmente el 11% (la quinta peor en el mundo entero, repito, oficialmente), desabastecimiento de combustibles y algunos alimentos de primera necesidad, escalada constante de gente viviendo en las calles, cortes y piquetes por protestas sociales (organizadas o vecinales). Y no olvidemos a los mismos kirchneristas, que siguen defendiendo (por ejemplo) los bloqueos a Clarín porque “ellos apoyaron y quieren a los militares, ¿no sabías?”. 3 años y nada ha cambiado. Denunciamos de forma políticamente correcta cada uno de los hechos en su momento, disectamos, analizamos… y seguimos en el mismo punto. 3 años y la cobardía nos impide ver que los hechos ya están demostrados y que necesitamos un nuevo paso, un nuevo método, una idea lateral, y poner todo eso en acción para evitar que volvamos a hablar otra vez de lo mismo, una y otra vez, y tratar de impedir que dentro de 10 años sigamos en la misma situación y pataleando por lo mismo, con idénticos métodos, con la misma pachorra. El cuento puede ser divertido si se cuenta una vez, pero démonos cuenta que no hay ficción que aguante tanto. Sólo en Argentina parece funcionar, y seguimos marcando récords.

Y, por supuesto, no son las únicas noticias. Sólo en un día, nuevamente nos sacuden hechos que ya habían sucedido anteriormente con otros nombres y escenarios. Hubo muchos, pero dejo los más emblemáticos de un solo día en nuestra Argentina:

– En un asalto a un colectivo y al no poder robar la máquina de monedas, dos delincuentes toman la mano del chofer y le fracturan dos dedos de la mano por intentar ocultar su propio dinero ($110) que tenía en la billetera.

– En otro asalto en plena ruta, intentan robar una camioneta con una familia adentro. Los secuestran en otro auto, le disparan a uno de los hijos de la familia (frente a ellos y a su propio padre), José Luis Quispe, de 13 años, y lo tiran a un costado de la calle. Uno de los ocupantes debe saltar del auto en movimiento para poder pedir auxilio. El menor no puede ser salvado en el hospital y muere desangrado.

– En otro caso más, roban una casa con un chico de 11 años y su padre. Ante la amenaza de los delincuentes por matar al chico si no le entregaban su plata, el padre (Fabián Esquibel) lo defiende. Lo fusilan a quemarropa en presencia del menor. Su hijo intenta salvarlo de alguna forma, pese al terror que lo inundaba. Los delincuentes huyen y el menor llega a lo de su abuela (que vive al lado y tiene 80 años) para decirle, destrozado, “Abuela, recién mataron a mi papá”. El mismo se encarga de llamar al 911 (4 veces, porque no lo atendían). La policía logra detener a uno de los delincuentes: tiene 15 años y un largo historial delictivo. Estiman que estaría saliendo en poquito tiempo otra vez a la calle. Los otros delincuentes tendrían entre 13 y 16 años.

Y como éstos hay cientos de miles de casos, incluídos los que no aparecen en los medios. Nos escandalizamos como en el primer día, pero nos aplacamos rápido para poder volver a escandalizarnos, una y otra vez, y así poder reaparecer como personajes fantásticos del cuento mentiroso que nos oculte nuestra cobardía. Somos los personajes buenos de la película, los que se quejan y se quejan y, pese a no ser escuchados, se siguen quejando. Una, y otra, y otra, y otra vez. En nuestra increíble, retorcida y asquerosa historia, nosotros somos los valientes. Los héroes de nuestro cuento épico son Maradona, Cristina Fernández de Kirchner o la Mole Moli. Fabián Esquibel, José Luis Quispe y Carolina Píparo no lo son.

Me gustaría que los valerosos personajes de esta paupérrima historieta le explicasen las razones a las familias de las víctimas por las que éste gobierno sigue en pie. Me encantaría que intentaran venderles esos cuentitos infantiles para explicarles la falta de acción y de conciencia de la todos que somos parte. Vayan y díganle al colectivero andá a trabajar otra vez, es un caso aislado, la justicia ya va a actuar. Acudan al velatorio del chico de 13 y, mientras saludan a sus padres derruídos, susúrrenles un no se preocupen, ¡al kirchnerismo ya le queda poco tiempo!. Charlen informalmente ante la acongojada Carolina Píparo y su familia, y consuélenla diciéndole mataron a tu bebé que ni siquiera nació, pero por lo menos ustedes sobrevivieron, y sirvió para cambiar el sistema y concientizar a los políticos y a la sociedad misma. Luego de decir eso, colóquense frente al frío cajón de Fabián, sienten a su hijo de 11 en las rodillas (mientras tratan de aplacar los llantos y la incomprensión) y háganle abrir los ojos con un “no te hagas drama nene, tu papá es parte de la defensa de la Democracia y sus Instituciones. ¡Déjenlos llegar, que faltan algunos meses para que acaben su mandato y terminen presos! Eso si no ganan otra vez, sino será en 4 años, ¡vas a ver que lindo va a ser!”.

Esta señora desea el discurso democrático que ustedes pueden darle, porque parece que no entiende el sistema argentino:

Vayan, demuéstrenme su valentía. Plántense físicamente e intenten vender sus cuentitos en oferta. Y si son lo suficientemente valientes, vayan y también explíquenles eso a sus propios hijos y nietos. Mírenlos a los ojos y convénzanlos de que a veces las democracias se defienden a costa de pobres inocentes que ya nunca volverán y de sus familias que nunca volverán a ser las mismas. Véndanles que eso se llama libertad y democracia constitucional. Y que no cuestionen la permanencia al poder de un gobierno delictivo, mucho menos que pregunten qué diferencia hay entre la libertad de hoy y un gobierno fascista, stalinista o socialista. Sea políticamente correcto en su discurso y cobarde en su accionar: transfórmenlos en los futuros valientes mártires de la Nación.

La Democracia y la Libertad se defienden o se instauran. Un lugar en donde no tenemos capacidad de libre elección, ni seguridad (de ningún tipo, ni económica ni física), ni racionalidad o libertades, esos dos derechos (con sus correspondientes obligaciones) no existen. Y si no están, quiere decir que el gobierno de turno no los aplica; por ende, hay que instaurarlas e ir en contra de ese gobierno no implica ser antidemocrático o antilibertario (sino todo lo contrario, miren la Constitución si tienen dudas). Hay que destituír, hay que penar, hay que ejercer nuestras obligaciones para con nuestro país, para con nuestros vecinos, para con nuestros hijos, para con nuestros nietos. Démonos cuenta que cada minuto que pasa, cada acción que la cobardía nos impide ejercer, es un robo más, una violación más, un integrante violento más, una víctima irreemplazable más.

Un mal gobierno puede tolerarse si no reporta víctimas innecesarias o injustas. Nos aferramos a la aparente victoria de haber reconocido a los supuestos 2000 desaparecidos en tiempo de dictadura, pero hacemos la vista gorda a las víctimas de las políticas del gobierno nacional, que ya, con cuentas rápidas, son 10 veces más. ¿Por qué allí fue un éxito de la Libertad y los Derechos Humanos y aquí es todo lo contrario? ¿Acaso un victimario que se convirtió en víctima vale más que el chico de 11 años que quedó sin padres y con perpetuas secuelas psicológicas? ¿Le parece que alguien que puso una bomba en un comedor policial valga más que el bebé de Píparo? ¿Le parece muy nazi o facho el intentar cambiar a un país en el que todos los días perdemos vecinos, compañeros, padres, abuelos o hijos? ¿De veras se le ocurre que todas éstas víctimas inocentes valen toda la gestión de un gobierno, por más de que sea el mejor del mundo?

Si busca a los verdaderos culpables de todo lo que ocurre en Argentina, mírese en un espejo. Ahí verá el rostro de la cobardía que hace perpetua la situación que vivimos. Todos somos culpables de que la delincuencia se haya hecho común y se esté convirtiendo en normal. El no hacer nada es una decisión, y cada decisión trae nuevas consecuencias. El repetir lo mismo también es una decisión. Einstein decía “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo“; pero los argentinos estamos empeñados en seguir con las mismas fórmulas inamovibles esperando milagros. Y puede que además de cobardes también seamos tontos. Alguien que permite las matanzas para que su estilo de vida mediocre siga existiendo y reza para que la próxima víctima del Estado no sea él, es digno de llevar las dos palabras tatuadas a fuego en la frente.

¿Se puede cambiar todo ésto? Sí. Pero no creo que eso ocurra, porque yo no soy escritor de cuentitos infantiles. Podría poner que la valentía del argentino va a prevalecer por sobre sus caretas e intereses personales y, por una vez, iban a actuar como grupo, como Nación, como Pueblo, por el bienestar de todos y cada uno de sus habitantes con valores y ejercicio pleno de sus derechos y obligaciones. Podría poner que en algún momento íbamos a salir de la ruedita del hámster y que nuestra valentía nos iba a poner en un terreno nuevo e inexplorado desde hacía tiempo y que, luego de la victoria, nos daríamos cuenta de lo tanto que hemos perdido en dinero, en derechos, en vidas. Podría describir escenarios en donde no temamos ofrecer nuestra propia vida para perpetuar una tierra en la que se pueda vivir y morir a gusto y placer del futuro votante, en vez de seguir muriendo día a día en las calles sin nada a cambio, ni siquiera para el hoy. Podría conceptualizar una sociedad que primara los planes sobre su vida presente y futura, en vez de una que lo único que planea es a dónde va a salir este finde, que nuevo gadget electrónico comprará y hacia dónde se irán en vacaciones. Pero hoy no tengo ganas de mentirme ni de mentirles. Para eso ya tenemos al oficialismo y a la oposición, tan políticamente correctos, y tan cobardes como el resto.

Como nota final y mientras escribo ésto, veo un flash de un discurso de la Presidente. Por supuesto, no es sobre nada relacionado (¿o está muy relacionado?) y el monólogo lo hace desde un país lejano, en Qatar. Escucho que habla sobre la magnificencia de las cosechas, los avances económicos, los lineamientos gubernamentales, que en Argentina hay provisiones energéticas de sobra y hasta de algo de un auto a pilas. Dejémosla llegar, es otra cobarde que vive en sus propios cuentitos infantiles. Por algo es nuestra más que justa y merecida representante.

Una injusticia hecha al individuo, es una amenaza hecha a toda la sociedad.” (Montesquieu)

El cambio no sólo se produce tratando de obligarse a cambiar, sino tomando conciencia de lo que no funciona” (Severo Catalina)

Quien gobierna podrá contar siempre con la cobardía de los argentinos” (Juan Manuel de Rosas)

PLPLE

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23 respuestas a Seguimos siendo cobardes, seguimos siendo argentinos

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  3. Mad dijo:

    Solo pasaron 19 días de este año, y ya se a hecho sentir esta grotesca realidad que nos toca padecer. Pienso que todabia no hemos visto lo peor que nos depara el 2011…

  4. Ceo dijo:

    Es lo más certero y lúcido que he leído sobre nosotros mismos, sobre lo que fuimos, somos y seremos, y seremos porque fuimos y somos siempre así: idiotas y cobardes.
    ¡Magistral PLPLE!!!

    Un saludo.

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  6. Liber dijo:

    Y dígame…. como se supone que se debería actuar? Cual seria la “metodología destituyente” correcta? Como dejaríamos de ser cobardes? Recuperando el poder con las armas? Mediante protestas sociales como en el 2001? Porque después de todo su descargo, no leo una conclusión con un objetivo en concreto sino mas bien, otra protesta mas…. de esas que usted dice, no sirven para nada.

    Saludos,

    • @Liber: Si hubiera leído el post que mencioné dentro de éste, seguramente habría visto algunas ideas al respecto que ya había expuesto.
      De todas formas, puede poner sus propios métodos aquí si es que los tiene. Ahora, si éste comentario es una defensa velada hacia el Gobierno, bien podría darle las explicaciones del por qué a las mismas víctimas que nombro. Hábleles a ellos.

      El objetivo es concreto, lamento si no lo ve. Y, efectivamente, también soy argentino y me incluyo en el grupo. Por eso el post.

      Saludos

  7. Ale dijo:

    y por qué no te metes un tiro y la haces corta, infeliz.

    • @Ale: ¿Eshtash nerviosho?

      @David: Sí, porque por más que sepamos que cada segundo que pasa se funde más al país y se suceden muertes violentas evitables, si no hacemos nada al respecto, somos cobardes y perpetuamos la delincuencia. El post es bien clarito: el saber no lo es todo, las acciones demuestran lo que somos (realmente).

      Yo también me siento insultado por mi propio post, pero no puedo negar que sigo sin hacer nada para solucionarlo. Entonces ya no sé si es un insulto o mi propia incapacidad para poder asimilar la verdad del escrito.

      Con respecto a los puntos buenos del kirchnerismo, luego de analizar mucho, no encontré uno solo que aporte cosas puramente positivas. Ni uno. Me gustaría que agregaras los que vos considerás como buenos al 100%.

      Saludos

      @Mad: Justamente eso le preguntaba. Y mirá que estudié bastante al kirchnerismo…
      Lo del tiro, no creo que haga falta. Pasale un libro. Que tenga una muerte dolorosa.

      Saludos!

  8. David dijo:

    Pregunta: si soy de la idea que el gobierno actual debe terminar su período (porque objetivamente llegué a la conclusión de que es lo mejor para todos).. ¿eso me hace un cobarde, un delincuente, o todas las anteriores?

    Personalmente me siento insultado con este post, le soy sincero.. aunque coincido con algunas de las apreciaciones sobre los problemas actuales (algunas), creo que para hacer un balance apropiado hace falta tener en cuenta también los elementos positivos que estos tránsfugas dejaron a lo largo de estos años (y que muchos otros tránsfugas jamás hubieran hecho)

  9. Mad dijo:

    Cuales serian esos elementos positivos?

  10. Mad dijo:

    Ale — Sábado 5 febrero, 2011 @ 07:40 puedo sugerir lo mismo para ud?

  11. David dijo:

    @PLPLE & Mad: no existe tal cosa como “bueno al 100%” o “malo al 100%”… tales dicotomías de blanco o negro son propias del kirchnerismo, me extraña que recurra a ellas..

    Algunas cosas que considero mayormente positivas (y que puedo recordar a la 1:30 am) son:

    * “Asignación universal por hijo” (era uno de los ejes de la propuesta del ARI hace 10 años, y fue uno de los planteos que me llevó a interesarme por la realidad política)

    * Excelente renovación de la Corte Suprema. Después lo mancharon con el tema del Consejo de la Magistratura, pero eso ya es parte de las cosas malas..

    * Ampliaciones del alcance de las jubilaciones, para gente que no había aportado lo suficiente

    * Mejora de la situación laboral (blanqueo) en el sector de empleadas domésticas y trabajadores rurales

    * Reducción de la indigencia, me atrevería a decir que también de la pobreza (por las medidas mencionadas anteriormente, más la buena situación económica y crecimiento del pais en los últimos años). Entiendo que esta afirmación es muy controvertida, pero es mi conclusión a partir de indicadores y la realidad que veo a mi alrededor. Por ejemplo: la “gente bien” que me rodea empezó a quejarse de cómo “los negros” están invadiendo los centros comerciales, lugares de veraneo, etc. Esto es un indicio de una mejor posición económica. A mí me gusta esto; a mucha gente no.

    * Quita de poder mediante denuncia pública / enfrentamientos abiertos a dos grandes “manipuladores” de democracias como lo son los medios de comunicación y la iglesia católica.

    * La aprobación del matrimonio igualitario y los avances en materia de salud sexual.

    * Reparación histórica para con los veteranos de Malvinas. Juicios a los represores.

    * Sentimientos de esperanza renovadas para millones de argentinos. Una generación de jóvenes que (cómo los envidio) creen que pueden virtualmente cambiar todo lo malo del mundo… esto no es algo para despreciar, luego de la parálisis cerebral causada por la pizza y el champagne, y de la desilusión de la Alianza.

    Cuando miro estas cosas y las contrasto contra los hechos de corrupción, los intentos de abuso de poder, los muchos problemas que este gobierno sigue tolerando/alentando, y cuando además miro a algunos de los opositores más visibles, concluyo que el balance es positivo, así sea por muy poco. Por lo tanto no me considero cobarde al no levantarme contra un gobierno por el que estoy apenas a favor. En todo caso soy un mal analista coherente con su forma de pensar, pero no un cobarde.. no le parece?

    Y como yo, estoy seguro que hay muchos otros. Cuidado, que quizás Argentina está llena de malos analistas, y no de cobardes…

    • @David: Es muy cierto lo de la inexistencia del 100% “de algo”. Al principio apunté a lo mayoritario, pero después me salió la totalidad. Mi error.

      No comprendo bien la conclusión diferente al comentario anterior: antes hablaba sobre un balance mayoritariamente negativo para el Gobierno, pero en este comentario alega que es más positivo que malévolo.

      Con los puntos expuestos, disiento en todos. No puede haber menos indigencia si cada vez hay más gente en la calle o se evita censarlos para no “manchar” los datos generales, la aprobación del matrimonio igualitario no es una medida kirchnerista, hay juicio a los represores pero eximición para Montoneros, la reparación a los ex-combatientes es parcialista y no fue impulsada por el kirchnerismo, entre muchas otras cosas.
      Sobre el caso de la asignación universal, ya tengo un post al respecto:
      https://camaleonx.wordpress.com/2010/10/04/subsidiando-a-los-peores-padres/

      Los análisis hay que hacerlos lo más abiertamente posible, no se puede considerar un hecho como aislado del resto, y el kirchnerismo es experto en tomar medidas que perjudican a muchas otras ramas. Por ejemplo, se puede decir que nacionalizar Aerolíneas es bueno; pero no mirar el hecho de que es financiado con dinero jubilatorio, que dá millones de dólares de pérdidas semanales, aporta inseguridad a las empresas extranjeras, y que los aparatos son usados para transportar a los amigos del poder a costa de todos los contribuyentes, eso sería ser un mal analista (o analizar adrede de forma favorable a través de la desestimación de datos que complican el análisis final, depende el caso).

      Cuidado, que entrar en la parcialización favoritista también es ser cobarde, es huír de la realidad para evitar confrontarla.

      Saludos

  12. David dijo:

    @PLPLE: mi balance es mayoritariamente positivo, creo que me malinterpretó antes. Leí hace tiempo el artículo sobre la asignación por hijo, evidentemente no lo comparto (de hecho dejé un comentario firmando como “langus”). Así como habla de la premiación a los “malos padres”, un kirchnerista podría construir un discurso complementario de cómo éste beneficio ayuda a los “buenos padres” que a duras penas pueden darle de comer a sus hijos. Ambas posturas, por más bien expuestas que estén, necesitan de números, evidencia real, para convencerme. Yo simplemente lo apoyo por *la posibilidad* de que ayude a buenos padres, sumado al hecho de que me indigna sobremanera la gran cantidad de pobres en este país. Se podría decir que soy más bien garantista, me gusta eso de “inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

    “Cada vez hay más gente en la calle” es una afirmación que necesita ser demostrada. No es lo que yo percibo en el día a día (cada vez hay más gente vacacionando, podría decir, y los titulares apoyarían mi punto). Lo de los Montoneros lo comparto: la supuesta “memoria” es sólo una memoria a medias, por eso es importante blogs como este. Y que muchas de las buenas medidas (si no todas) hechas realidad por este gobierno NO son de su autoría, también es muy cierto, pero no deja de ser digno de reconocimiento el hecho de que las apoyaron y en algunos casos lucharon a capa y espada por su implementación.

    No soy parcial, tengo muy presente la existencia de Luis D’Elia y patota, Ricardo Jaime y su yate, Michetti y su bolsa, Antonini Wilson y su valija, etc, etc. Mi incomodidad frente a su visión de las cosas (coincidente con la visión de TN, Clarín, La Nación, etc) es justamente la parcialidad. Esa “mala memoria” aplicada a los acontecimientos actuales. Como dice la letra de una canción que me gusta: “no todo es blanco o negro: es gris — todo depende del matiz”

    • @David: Puede ser que haya malinterpretado una sentencia probable como una cierta (en donde dice “Pregunta”, en el primer comentario). Al leer eso, supuse que era lo que bogaba.

      Lo de la posibilidad de los planes, es algo que considero una medida errónea. Las medidas políticas deben asentarse en certezas, no en probabilidades. Es como decir que un policía disparando a ciegas a la muchedumbre, alguna vez tendrá la posibilidad de darle a un asesino, por lo que la medida es buena. En ese mismo sentido, el Gobierno pudo haber hecho el sistema de planes, pero agregando que los que tenían chicos el año pasado y NO los habían llevado a la escuela, NO cobrarían el plan. Ahí las suspicacias se hubiesen acabado, porque la medida apuntaría exactamente al sector que lo merece.

      Lo de pobreza e indigencia es un poco paradójico: si aumenta la franja de pobres, evidentemente aumentará la de indigentes. Los datos del aumento de la gente viviendo en las calles ya han sido publicados por varios diarios y basados también en varios estudios. Y eso lo puedo corroborar empíricamente por lo que veo yo: cuando empecé a laburar (mitad del año pasado) en el trayecto veía a menos de 6 personas durmiendo en la calle; sólo 3 meses después, conté exactamente 36 personas.

      Lo que me alegra saber es que no es el típico kirchnerista que apoya a rajatabla las bajadas de línea oficialista, sino que tiene su propia formación de ideas independiente del aparato. Estemos de acuerdo o no con los puntos que discutamos, eso es muy loable, porque desde ese punto se pueden lograr concordancias para poder mejorar a la sociedad y sus sistemas.

      Saludos y suerte

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  17. Maxx Us dijo:

    muy buen articulo, en realidad no es dificil cambiar nuestra realidad a algo mejor. pero la cruda realidad es que los argentinos son un pueblo de cobardes, traidores, imbeciles y corruptos. todo lo malo que puede tener un ser humano, lo tiene un argentino:

    -nos dedicamos mas a cagarnos la vida entre nosotros en ves de cooperar mutuamente. ya es moneda comun en nuestra sociedad salir acompañados con alguien, y no poder caminar solos de noche ni tampoco ir a lugares como los boliches, sino nos roban y nos cagan a palos. y los politicos que regalan tierras a los extranjeros. no podemos confiar ni en nuestra propia sombra.

    -nos encanta sentirnos superiores, con derecho a juzgar a los demas sin tener siquiera idea a quien agredimos y porque. nos dedicamos a hablar en contra de los chilenos, bolivianos, paraguayos y otros paises; pero luego los ves defendiendo supuestas mujeres golpeadas para sentirnos luchadores sociales.

    -asi tambien somos oportunistas que aprovechamos ponernos del lado que nos conviene, sin realmente importarnos que, o a quien defendemos. como ocurre con la dictadura y las abuelas, de las que pocos saben en verdad quienes eran en el pasado y las cosas que hicieron, pero como esta de moda el lema de revolucion y anti-dictadura solo seguimos la corriente.

    -somos mitomanos que vivimos inventando historias que no pasaron, ni hablemos de supuestos inventos que nunca fueron nuestros (asado, mate, tango, etc). podria decirse que la mitomania es el unico invento jenuino de los argentinos.

    -somos hipocritas, cobardes y traidores en todo sentido. decimos ser anti-ingleses pero aun asi defendemos la identidad europea antes que la aborigen autoctona. defendimos los intereses imperialistas extranjeros, antes que los de nuestros hermanos paraguayos durante la guerra de la triple alianza. le robamos territorio a chile, y le amenazamos en varias guerra sabiendo que teniamos a potencias como inglaterra de nuestro lado; y luego nos victimizamos en malvinas, tirandoles mierda cuando todo eso lo generamos nosotros. ni hablemos de la repugnante hipocrecia de defender a los “heroes” de malvinas cuando en realidad estamos defendiendo una guerra generada por dictadores que supuestamente repudiamos (ademas de que esos “heroes” en su mayoria eran pibes provenientes de zonas marginadas del pais, a los que tiraron como carne de cañon en un par de islas con clima extremo, sin buena preparacion, y contra una potencia nuclear como inglaterra).

    y asi terminamos luego. como un pueblo de soretes inutiles y quejosos. no hacemos nada ni por nostros mismos, esperamos que el milagro llegue del cielo mientras nos siguen robando y manipulando. somos tan escoria que hasta tememos enfrentarnos con “los mas fuertes” y nos dedicamos a atacar “a los mas debiles”.

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