Cuando el 99% no es suficiente: el síndrome de la intolerancia y la falta de aceptación

Los seres humanos nos caracterizamos por ser una escala de grises. Aunque muchas veces nuestras afiliaciones o ideales nos definan en gran parte, no existe una persona completamente mala o buena (no, tampoco Hitler ni Jesús). Si bien creo que ésta es una definición en la que todos concordamos, muy pocas personas la ponen en práctica; y en la realidad, una sola cosa (generalmente de poca jerarquía) puede ser causal de aceptación o rechazo extremo.

Si sabemos que nunca vamos a tener una paridad del 100% con otra persona (no, tampoco con la pareja), depende de nuestra apertura mental y nivel de tolerancia el aceptar a las personas que tenemos enfrente y con los que nos rozamos a diario. Claro, eso sin pasar a un nivel irracionalmente bajo, pues un 100% de apertura nos deja en un papel de descerebrados zombies sin voluntad, más que de humanos pensantes y libres. Tampoco sirve un 0% de apertura, porque nos quedaríamos completamente aislados o tendríamos a una copia idéntica de nuestro propio ser (cosa que no sólo creo imposible, sino que también sería un problema).

En la teoría estadística, ese número de aceptación debería rondar el 50%. Por variados motivos, algunos tendremos más niveles de tolerancia, otros menos, pero todos deberíamos andar por allí. Y con nivel de tolerancia no me refiero a cantidades fijas (del tipo “concuerdo en 6 cosas y difiero en 4”), sino al resultado de esas 10 cosas pasadas por el filtro múltiple que tenemos dentro (raciocinio, moral, instinto, etc). Si esas 6 cosas en las que estamos de acuerdo son banalidades, y las otras 4 en las que no estamos de acuerdo son prioritarias, el balance de tolerancia debería darnos negativo. Por lo tanto, habrán acciones que pesen mucho más que otras dependiendo de la persona.

En mi caso personal, hay cosas que juegan puntos negativos, pero no son determinantes por sí solas para exluír un pensamiento, una ideología, ni una persona. Por ejemplo, no creo en Dios ni en ninguna religión, no creo ni le tengo confianza a ningún partido político (ni política en general), pienso que el mal es parte intrínseca del ser humano, no apoyo la despenalización de drogas (ni ahora ni en este país), creo que hay gente que debe morir en ciertas circunstancias (sin por ello adherir a una pena de muerte general), creo en los chirlos a los chicos en momentos medidos y precisos, me molesta la gente que planea vacaciones por adelantado antes que organizar sus vidas, me molesta el desorden (no confundir con “todo acomodado”), la gente que falta a su palabra, que le echa la culpa mayoritaria a otro que no es él, y que se mantiene neutral en épocas en las que hay que tomar posiciones.

Si se fijan bien en lo anterior, si tuviera tolerancia cero a todo eso, me quedaría virtualmente solo y me llevaría mal con todo el mundo. Pero si analizamos las cosas, ninguna explica por sí sola la configuración interna de una persona, por lo que son detalles; y esos detalles pueden explicarse o tolerarse por aceptación (la gente tiene derecho a pensar distinto aunque no nos cuadre por completo), por contexto (hay cosas que van a hacerse en ciertas épocas o geografías que no se harán siempre), por estados de ánimo (falta de voluntad momentánea), y por muchos otros motivos más. Ni siquiera juntando la mitad de las cosas que puse arriba se ganan mi incomprensión o intolerancia (aunque si juntan las dos mitades, deberían tener unas concordancias de mucho peso para que establezca un punto neutral).

Pero, sí, yo también tengo ideologías o formas de moral que hacen que cosas únicas puedan ganarse mi intolerancia o amenazar con hacerlo con un par de negativismos intrascendentes adicionales. No tolero la violación ni la pedofilia, el “matar por hambre”, la justificación de una ideología por la sola pertenencia a “algo” (tomarlo como lo lanzan, sin pasarlo por el filtro interno propio), la gente que no piensa ni razona, el racismo o el tomar un color de piel o especie como un determinante que excede la configuración individual, los que constantemente buscan el “para mí”, y todo tipo de extremismo que fomente la violencia irracional (propia o de terceros). El kirchnerismo también ha ingresado bajo ésta categoría, aunque no de forma determinante por sí misma (aunque deben tener muy buenos argumentos positivos para aceptarlos, como las 3 o 4 personas que acepto en la actualidad).

Pero últimamente he notado gente que condena algo por una única acción, sin importar lo tonta que sea y sin tener en cuenta la tolerancia o siquiera poner en juego una escala de valores similar a la que expuse antes. Gente que con un 99% de acuerdo, decide echar todo por la borda por un 1% de disconformidad, mostrando así una falta de respeto tremenda (que, casualmente, es la que muchos achacan), que a veces acompañan hasta con insultos. Es algo que vengo viendo no sólo en el blog, sino también en las redes sociales.

Por ejemplo, tengo contactos que siguieron y alabaron el blog (y cómo pensaba yo), pero lo abandonaron desde el momento en que dije que no iba a bautizar a mi hija. Una ceremonia religiosa tira por tierra todo el raciocinio que en su momento apoyaron. Lo mismo ocurrió con gente que visitaba asiduamente mis perfiles en las redes, pero abandonaron cuando le dije manco a Scioli; u otras que siempre festejaron mi humor negro, pero al primer “yo dije que el discurso kirchnerista era cancerígeno” cuando a la Presidente le encuentran un cáncer curable en la garganta (que dicho sea de paso, todos los kirchneristas habían dicho algo similar cuando le sucedió a un periodista tildado de opositor), se despiden metiendo al respeto, a Dios, y al “te puede pasar a vos” en una misma bolsa (última cosa que no niego, y hasta me he reído de cosas que me han pasado en la misma categoría); comentaristas regulares que levantaron carpa por no apoyar la despenalización, e inclusive gente copada que se retiró en silencio al momento en que comenté algo malo de su partido o demostré no tener alineación ideológica con ninguno.

Esa disfunción del filtrado interno, también se nota en lo contrario. Por ejemplo, es regular que me siga gente sólo por ser antikirchnerista, o antidespenalización de drogas, o por no bautizar a mi hija. Puede que sean puntos positivos (vistos de éste lado), pero no son determinantes para seguir o dejar de aceptar a alguien. Por algo siempre tardo mucho en seguir a gente que me sigue, porque tengo que estudiar la mayor cantidad de comentarios y analizar el perfil para saber si es normal, si es altamente aceptable, o si tengo que pasar a otro usuario que aporte en serio.

Éstos son tiempos en los que parece haber una confusión entre tolerancia y preferencia. Puedo tener mucha gente aceptada, pero tendré mis preferencia o favoritismos sobre aquellas que concuerden más conmigo o demuestren ser más racionales que el resto. También habrá gente que quede cola en mi escala de valores aceptables, pero de todas formas son personas a tener en cuenta por alguna razón. Pero la proscripción, el ni siquiera escuchar a alguien por algún hecho puntual, indica no sólo la falta de aceptación, sino también la falta de tolerancia y la condena eterna en la punta de la lengua. La falta de tolerancia, de respeto, y la condena de oídos caídos es algo que sólo se reserva para los peores exponentes de la especie humana; y no creo que un 1% de disenso coloque a alguien en esa posición ipso facto.

Lo peor de todo, es que internet es una extensión de la vida real, y estoy viendo ese síndrome en casi todos los aspectos. Las cuestiones de base son eliminadas de un soplido con un disenso en un equipo de fútbol, en un partido político, o hasta en dónde se veranea, a qué colegio van nuestros chicos, o cuánto se gana en el trabajo. Sin ir más lejos y yendo al plano político, la oposición jamás pudo armar un frente común, porque sin importar las cuestiones estructurales, rechazaban a otros partidos por nimiedades que bien podrían haber sido limadas, toleradas o aceptadas para lograr algo más allá del disenso o la diferencia. Un solo candidato podía tirar por tierra a ideologías concordantes completas. El exceso de inútil incomprensión del que no piensa como nosotros nos está acabando como sociedad, y amenaza con la todavía más creciente atomización de ideales y agigantamiento de las diferencias. Tenemos dos etiquetas para catalogar todo: amigos o enemigos. No hay puntos grises intermedios ni se acepta un mínimo de disenso, ni siquiera con las nimiedades más disímiles que tenemos como humanos. Eso es lo que tenemos hoy. Eso es lo que somos.

Las personas somos un conglomerado de cosas diferentes, una cambiante escala de grises que nos diferencia a unos de otros. Pero si un 1% de disenso en cuestiones banales va a ser determinante para las relaciones o el simple respeto, definitivamente están del lado cerrado e irracional de la historia. Puedo agregar al listado de mis inaceptables, también a ese tipo de gente. Tengo cero tolerancia y respeto para los que tienen cero tolerancia, raciocinio y respeto. Les aviso para que no pierdan más tiempo ni me lo hagan perder a mí, o para que me acepten tal cual soy, con mi escala grisácea particular.

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Tratando de entender el mundo sin morir en el intento...
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17 respuestas a Cuando el 99% no es suficiente: el síndrome de la intolerancia y la falta de aceptación

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  2. ioseelmago dijo:

    Buen post,Yo me considero de baja tolerancia,y creo que estoy en un error.Pero me cuesta aceptar a las personas.Lo que mas me molesta es la falta de palabra.No podes confiar en cuestiones simples.y luego juega mucho la ignorancia,me super molesta cuando alguien cree en algo que leyó en una de esas revistas de espectáculos y lo defienden como si lo halla escrito alguien de harvard.ni se molestan en chequear cuanto tiene de verdad.En fin, mis parámetros se basan en la ética,moral ,el grado de conocimientos y como los aplican en la vida diaria. Tal ves sea muy idealista y con eso no valla a ningún lado.Por eso respeto a las personas que piensan y no a las que se quedan con lo exterior y no intentan entender lo interior.Un ejemplo de lo que digo es un chico de 22 años que voto a la presi,porque recibe una beca,pero cuando le pregunte de donde salia esa plata no sabia,no entendía que era de los impuestos,para el el clientelismo esta bien,pero no sabe de donde sale la plata .cree en que la ley de minería esta bien,pero no savia de los estragos que produjo,dicha actividad en el norte del país. Perdón por extenderme.

    • @ioseelmago: Yo soy bastante parecido en ese aspecto, y hasta me molestan mucho ese tipo de personas (si te fijás, aparecen entre los peores exponentes de mi listado). Pero siempre les doy una oportunidad de expresarse o explicarse al respecto. Si bien los que nombrás son síntomas clásicos de la estupidez humana, hay que comprender que los estúpidos son mayoría y, por ende, van a terminar decidiendo el rumbo de todo; por eso, deben ser tolerados porque sino nunca encajaríamos en la sociedad.

      Igual no hay que confundir aceptación de ideas con la de gente. Algunas ideas son incomprensibles o inaceptables, pero viendo que en otras cosas pueden tener alguna escala de valores aceptables, no deben ser rechazados como personas. Acordate que las cosas que para vos pueden ser prioritarias (como la palabra o el pensar una segunda capa de las acciones que se toman), para otros puede que no, y tengan otras parámetros prioritarios que (aunque puedan sonarte a secundarios) te sirvan igual (como el respeto, la puntualidad, la precisión laboral, etc). En ese caso, podrías no aceptar las ideas, pero sí a la persona.

      Ojo que tener baja tolerancia no es malo, siempre que no sea excesiva. Cuando eso ocurre, ya dejamos de ser funcionales socialmente y la inserción se hace casi imposible. A menos que se simule, claro, pero eso es carne de otro post 😉

      No te preocupes por extenderte, es mejor así todos podemos entender tu punto. Extendete cuanto quieras!

      Saludos y gracias por tu comentario!

  3. anacleta dijo:

    Creo que la gente que pertenece a “algo” no tiene ideología.Se meten en sectas pacíficas o violentas para calmar la soledad y el desamparo.(Todos sufrimos ese misterioso desamparo).Y a veces son usados para bien o para mal.
    Estás seguro de que no matarías si tus hijos sufrieran hambre viendo que a tu vecino le sobra y no te ayuda?
    La dolencia de la presidente está en la tiroides y es el tipo de cancer más benigno que existe,pero se va a servir de él para convertirse en la re-encarnación de Evita, que es una santa en el ideario colectivo.
    Y hablando de la presidente,según tu teoría no es ni 100% mala ni 100% buena.Uy ! yo créa que era totalmente mala, y mi amigas K afirman que es totalmente buena !
    Bueno,en vez de 100 ,le bajaremos a 90.
    (Disculpa ,el último párrafo va en broma)

    • @Anacleta: Las pertenencias no son indicativo de falta de ideología; pero como decía en el post que cité en mi anterior comentario, creo que el exceso de pertenencias sí lo es. Porque querramos o no, siempre tendremos alguna pertenencia que a veces ni siquiera requiere de nuestro consentimiento (humano, hombre, trabajador, argentino, etc).

      Nunca se puede decir nunca, pero diría que estoy bastante seguro que tampoco mataría en ese escenario. Se puede conseguir dinero de otra forma (por eso no condeno de forma directa al robo); pero salir a matar habiendo hartos métodos para conseguir efectivo, es decididamente algo que sólo algunas personas harían y otras no.

      En mi teoría, ni la Presidente es tampoco 100% mala. Pero un 99% la deja bastante cerca de la totalidad, y (aplicando la ideología del post, pero en sentido inverso) el 1% que tenga de bondad tampoco es suficiente para que logre cambiar mi posición sobre ella 😉

      Saludos y gracias!

      • edu1954 dijo:

        Muchas de las ideologias son “inventadas” tanto de izquierda como de derecha o de centro. Has leido a Antony Sutton?

        PD: Ha desaparecido el comentario que hice hoy sobre Sutton!. Donde està? Lo borraron?

        • @Edu1954: No entiendo bien tu punto, ya que de forma central no hablo de ideologías. No conozco a Sutton tampoco, aunque me suena de oído.

          No recibí otro comentario en este post que no sean los anteriores que ves. Viste que efectivamente se haya publicado o si hubo un error que no permitió que saliese? También pudo haber sido el filtro Akismet antispam que se haya gatillado por algo, pero acá no recibí nada, ni siquiera bajo moderación.

          Saludos

  4. edu1954 dijo:

    El punto es que no aparecen los enlaces a los libros de Antony Sutton que he recomendado.
    Leyendo estos libros se ve que muchas veces (o casi siempre), la intolerancia tiene que ver con la forma en que hemos sido programados por informaciòn que recibimos. Cuando esa informaciòn se suprime o se borra, uno queda condicionado a pensar de manera distinta.

    • @Edu1954: Ah, puede que por eso no hayan aparecido, porque Akismet es (hablando del tema) muy poco tolerante con algunos linkeos externos en comentarios (cuando se ponen muchos, apuntan a sitios de dudosa reputación, son conocidos sitios de Spam, etc).

      No estoy muy seguro de esa programación. Creo que la intolerancia y la falta de aceptación es inherente al ser humano. Si fuese un tema de medios, los hombres de las cavernas deberían haber sido los más abiertos de todos. De hecho, creo que la globalización aportó en positivo en ese aspecto, aunque va a haber un límite que jamás van a poder cruzar.

  5. Nelo Luvaris dijo:

    Yo sigo el post por las ideas, no por la persona. Lejos de ser de sus amistades, sigo leyendo sus interesantes posteos de unas realidades cercanas a mis horizontes. Por eso y mas por nada es que me he acercado. En muchas cosas no concordamos ni nos vamos a parecer, pero eso no quita el disfrute de sus lecturas. Eso si: Yo tampoco voy a bautizar a mi hija, soy anti K y estoy en contra de la despenalización de las drogas. (en algo concordamos, no le parece?)

    Saludos

    • @Nelo Luvaris: Es algo que había olvidado mencionar en el post, pero que bien ha dicho en el comentario: que muchos confunden aciertos con amistad. Uno pasa a ser amigo con el (virtual) 100% de concordancia, pero deja de serlo y se convierte en enemigo cuando se baja al 99%.

      Yo tampoco concuerdo al 100% con nadie (por suerte!) y eso no es indicativo de disenso total, sino de una muestra del abanico de ideas que somos como humanos. Por suerte, hay gente que lo sigue entendiendo. Por suerte también, son muchos de ellos los que me leen!

      Saludos y gracias!

  6. Pingback: Filosofía del cacerolazo, y uso en tiempos de Kirchner « **Pienso, Luego Pienso, Luego Existo** (PLPLE)

  7. mariano dijo:

    Yo suelo ser intelorante cuando pienso que es necesario ponerle un limite a alguien o a algo. Para mi el limite es algo escencial, hace bien, sin limite hay caos. Si un limite esta ausente ante un determinado hecho, ese hecho esta en posicion de aval. Si el hecho es un acto maligno o negativo, la ausencia de ese limite avala ese hecho. Mi limite es mi forma de decir “esto esta mal”.
    Yo calculo que las personas que no te hablaron mas por no bautizar a la nena es por que consideraron algo muy malo eso, pero creo que se fueron de mambo xD asi que podria decirse que es intolerancia.

    El problema con la intolerancia es que como sabemos cuando es realmente intolerancia y cuando no, como vos dijiste, por ejemplo, pensas que hay gente que deberia morir (pienso exactamente igual en ese punto), pero como sabes que es asi y que no es un acto ultra extremo de intolerancia?
    Yo pienso que la intolerancia como habito continuo y excesivo es malo, pero no creo que en si la palabra intolerancia sea algo malo, es igual que la palabra discriminacion. La discriminacion se entiende en argentina como algo maligno, y en realidad es algo tan neutro como la nada, no tiene color, intensidad, valor, nada…. solo significa “esto es blanco y esto otro es verde” (no digamos negro es mala palabra) Tema bien tratado este en South Park y Gran Torino, los yankees suelen no ser tan demagogos.

    En general coincido con el articulo, genial como siempre martin.

    • Mariano: Concuerdo en la intolerancia y el límite. Y si te fijás, lo tengo puesto dentro del post (por eso lo aclaro en varios puntos, como en “el 100% de apertura nos convierte en zombies” o “el que se mantiene neutral en épocas en donde hay que tomar partido”).
      El límite es el no seguir tolerando cierta(s) cosa(s), y siempre debe estar, como bien lo decís.
      La intolerancia como concepto ha sido mansillada, como también notas, junto con otras palabras como “discriminación”, “libertad”, “derechos” y otros tantos. De hecho, sobre discriminar ya había hecho un post acá (uno de los primeros del blog), y no es algo inerte o neutro: es positivo https://camaleonx.wordpress.com/2008/03/06/discriminar-no-esta-mal/

      Sobre el filtro que nos dice cuándo se sobrepasó un límite para pasar de tolerancia a intolerancia, bueno, eso varía según la persona. Y hasta me atrevo a decir que se mueve según modas (sociales, judiciales, políticas, etc.). Pero así y todo se pueden encontrar puntos en común con la generalidad de la gente. Por ejemplo, la violación o la pedofilia es condenada a veces hasta por los mismos reclusos. Fuera del tipo de respuesta al hecho (pedido de pena corta, larga, domiciliaria, castración o muerte), la intolerancia al hecho está ahí. Sí es más difícil configurar un tipo de respuesta, porque esa apertura es aún mayor, pero generalmente se demuestra con hechos. Por ejemplo, si alguien dice “bajo ningún punto se puede matar a un delincuente”, habría que ver cómo responde si le violan o le matan una hija (por ejemplo), y ahí, con el general pedido de pena de muerte, se demostraría no sólo que la intolerancia es correcta, sino también el tipo de respuesta real (y no teórica). Creo que pivotando sobre esas filosofías (sin llegar al hecho) se puede llegar a un criterio de respuesta más allá de los discursos de moda.

      Saludos y muchas gracias por tu comentario!

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  9. Pedro Amador dijo:

    Cierto, te acabo de incluir en el 1% de la población que tiene el valor de decir las cosas sin que le importe las tonterías que digan. ¡Muy buen post!

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