Hágalo usted mismo: cuando las instituciones fallan en sus deberes

Una camioneta marcha por una ruta transitada, zigzagueando al ser conducida por una persona completamente borracha y su acompañante (en el mismo estado). Dos autos que van detrás, notan semejante peligro y, a la vez que filman todo el trayecto, van llamando al 911 para que las autoridades cumplan con su obligación de proteger. Logran comunicarse 6 veces, pero en ninguna cumplen con su cometido. En uno de los llamados, ni siquiera conocían la ruta (una de las más importantes de la zona costera), en otro aducen falta de patrullas como para poder cumplir con la seguridad, seguridad que se supone deben ofrecer.

Mientras la camioneta sigue su viaje, ya cambiando de carril por el contrario por momentos, los ocupantes se van desesperando. Pero no rezan por que no ocurra lo inevitable, sino que siguen intentando detener a los beodos conductores, arriesgando su propia seguridad. Se cruzan a un auto de Seguridad Vial, pero no hace caso a las señas, bocinazos ni gritos. Cruzan también varios puestos de control, pero completamente vacíos. En el único en donde sí había efectivos, la camioneta los evade de forma visible. El resultado: siguen tranquilos su camino. Uno de los autos, conducido por un policía fuera de servicio, se cansa de filmar e intentar avisar por todos los medios, y toma una posición más activa. Se adelanta a la camioneta, se baja rápidamente a la banquina y les hace señas a los ocupantes para que paren su marcha. Ellos siguen de largo. Ya volviendo a seguirlos, filman cómo los autos de la mano contraria deben salirse del carril hacia la banquina para evitar se arrollados por la camioneta blanca que seguía zigzagueando, lanzando largas columnas de tierra que, sumado al peligro de los conductores, van planteando un escenario cada vez más mortífero. El policía comienza con disparos al aire. Siguen los llamados, prometen móviles, nunca llegan.

Sucede lo inevitable: la camioneta cambia bruscamente de carril y choca contra un auto. Uno de los ocupantes del rodado más chico sale despedido y muere. Sorprendentemente, la camioneta sigue su camino, como si nada hubiese pasado. Parte de los ocupantes de los autos de atrás, se quedan para socorrer a los heridos (también, arriesgando su propia seguridad), mientras el policía de civil persigue a la camioneta. Cientos de metros más adelante, se cansa y le dispara a los neumáticos. Él mismo debe detenerlos, hacerlos bajar y hacer de custodia, esperando la fuerza policial que demora 40 minutos en llegar al lugar. Las ambulancias tardaron más de media hora. La travesía completa duró casi 2 horas. El resultado contado es de un muerto, varios heridos, y 7 autos destruídos.

Como corolario de esta historia, los jueces luego liberan a ambos conductores, los policías (luego de la mediatización de un caso que ocurrió hace semanas) corren el punto de chequeo evadido a un lugar más difícil de burlar y llenan la ruta de camionetas de seguridad vial. La frutilla del postre es el comunicado oficial del Gobierno, que entre el discursillo populista dice que los que iban en los autos de atrás “hicieron todo lo que debían hacer”.

La policía no respondió. Seguridad Vial no respondió. El 911 no respondió. Los canales de comunicación no respondieron. Los puntos de chequeo no respondieron. Las ambulancias no respondieron. Sin embargo, los que sí respondieron para cumplir las obligaciones de las instituciones que tanto se dicen proteger (y dicen proteger), fueron personas comunes, civiles. Gente que debe impartir seguridad, prevención, asistencia, control policial, resolución de problemas, que hasta deben hacer las veces de médicos. Al parecer, también deberían hacer de jueces, ya que nuestro sistema judicial parece que funciona de la misma manera. Y para el funcionario kirchnerista, parece que las personas, los civiles, tienen esas cosas como obligación con su “hicieron todo lo que DEBÍAN hacer”. Lo que “podríamos llegar a hacer” se ha convertido en una obligación.

Y éste no es un hecho aislado. Hay varios casos semanales de personas que deben resistir asaltos y atrapar a los delincuentes por sus propios medios. Personas que deben usar sus autos como ambulancias para enmendar la deficiencia institucional. Personas que simulan ser compradores de droga para poder denunciar con pruebas y los vendedores no salgan libres por la ineficiencia policial/judicial. Personas que deben investigar por su cuenta los asesinatos de seres queridos para lograr que los perpetrantes tengan condena (o se acerquen a una al menos). Susana Trimarco (cuya hija fue abducida por una red de trata de personas), hasta tuvo que vestirse de prostituta durante meses para integrarse a la red e intentar encontrarla, presentando pruebas vitales que de nada sirvieron ante la Justicia (que tal vez debería haber ejercido ella misma si quería ver algo de eficiencia).

Siempre dije que la mejor forma de comprobar cuando las Instituciones no funcionan, es mirar la cantidad y tasa de crecimiento de las ONG’s (Organizaciones No Gubernamentales). La gran mayoría de ellas se encargan de ejercer o impulsar controles, oficiar de asistentes para la Justicia, proponer nuevas leyes, entrenar sobre leyes ya vigentes, defender a consumidores o usuarios de ciertos servicios, concientizar sobre aspectos morales y de seguridad. Cosas que, obligatoriamente, deben ser ejercidas por Instituciones Gubernamentales (IG). La cantidad de ONG’s es enorme, y crecen a pasos agigantados. Y eso explica la destrucción tácita de las Instituciones oficiales.

La primer causa que uno vé sobre el por qué, es que falla el Gobierno completo, y su inutilidad (adrede o no) desciende hacia las Instituciones que deben manejar. Las IG siempre tuvieron algún tipo de falla, pero nunca lo hicieron en su totalidad ni tampoco todas a la vez. Si ocurre lo que ocurre hoy, es porque la falla sistémica es propulsada desde un único punto de poder en común entre todas ellas, y ese único punto es el Ejecutivo (Presidencia). No hay vuelta atrás, no hay otros culpables primarios ni otras excusas. La dirección es inequívoca.

La segunda causa visible es que la gente parece aceptar esa primer causa. El “no hacen nada” está instaurado en la boca de todos, todos sabemos que ésto pasa, todos sabemos que nada funciona, pero lo aceptamos. Nos contentamos con quejarnos que nuestras Instituciones no nos ayudan ni cumplen con sus obligaciones, pero seguimos esperando no tener que usarlas, y (en caso de tener que hacerlo) preferimos rezar para que a nosotros sí nos cumplan y seamos una casualidad del sistema, logrando lo que nadie pudo.

La segunda causa, es también un efecto: aumentan las organizaciones civiles que nacen para complementarse con las gubernamentales, para subsanar los defectos y taras de éstas últimas. O sea que la mejor idea que tenemos para arreglar algo que falla, es ponernos nosotros mismos manos a la obra. Pero parecemos olvidar que esas IG están allí por algo, estamos pagando por ellas, volcamos recursos humanos en ellas, tienen una función y están obligadas a cumplirles a todos los habitantes; pero no sirven. Éste efecto es una causa del Síndrome de la Propuesta Indecente, en donde al momento de señalar fallas, nos inducen a intentar cambiar las cosas por nosotros mismos (dando ideas primero, aplicándolas después). Pero fuera de lo estúpido de ese síndrome, aliándose a algo que no sirve crearemos algo que tampoco sirve. Si la base es de arena movediza, da lo mismo si intentamos contruír una casilla o una torre de 14 pisos. Fallará, inevitablemente.

Y tal cuál ocurre con el dominó, éste último efecto de aumento de ONG’s, deja otro efecto más: los Gobernantes y las Instituciones van despreocupándose y dejando que esas ONG’s se encarguen de casi todo. Lógicamente, si hay quejas sobre la IG’s y se crean ONG’s para complementarlas y (pseudo)solucionar las fallas, está de más intentar mejorar (e incluso mantener) la capacidad de ejecución operativa de tal o cuál Institución oficial. Si algo falla, se deriva a una ONG o se deja crear otra más. La gente, contenta con la ilusión de poder cambiar algo con sus propias manos, lo toma de muy buena gana y se trabaja a destajo (y generalmente sin paga) para hacerle los deberes al Gobierno (que ya nos está cobrando por, supuestamente, hacer sus propios deberes). Lo que no hacemos con nuestros hijos, sí se lo permitimos al Gobierno. Y el resultado de ello puede verlo en cualquier libro de pedagogía: tendremos un chico malcriado, altanero, incapaz de asumir sus funciones, que se desentiende de sus obligaciones, que se aleja de la realidad adentrándose en un mundo de fantasía, y lo haremos un adulto totalmente incapaz de ser adulto, imposible de ser funcional socialmente. A veces los intentos de soluciones son peores que la enfermedad misma.

Y como no podía ser de otra manera, ese último efecto empieza el siguiente: se acomodan en puestos gubernamentales gente totalmente ineficiente para el cargo. Si ya no importa el funcionamiento de las Instituciones (se pide ayuda y se delega a las ONG’s), ¿para qué poner gente idónea si es innecesario? Y así es como vemos operadores del 911 que no saben la ubicación de una ruta, jueces que desconocen la Ley, Ministros que no leyeron la Constitución, médicos que confunden medicamentos o no saben lo básico de la medicina, gendarmes que no saben asegurar un arma, empleados de ventanilla que no tienen idea de operatorias regulares, personas de seguridad vial que envían mensajes de texto en plena marcha por la ruta, policías físicamente incapaces de correr a un simple ladrón o de defenderse siquiera, y una multiplicidad de etcéteras con las que a diario nos rozamos.

Los efectos del dominó continúan con otros efectos de los que no voy a hablar ahora (como la corrupción, por ejemplo), pero todos perjudiciales para la sociedad toda. El ofrecimiento de ayuda y la aceptación de las fallas son las peores cosas que se pueden hacer de cara a un gobierno. Y eso se está haciendo. Las ONG deberían ser entidades que suministren datos no alineados o aportar ideas de mejoras paralelas, y no emparchar las ineficiencias estatales, poniéndose sus obligaciones al hombro.

Cuando las Instituciones fallan, el sistema completo falla. Recordemos que las primeras son pilares que logran apuntalar la segunda. No se puede hablar de sistemas, planes o modelos, si ninguna IG funciona como debe (causa gracia el escuchar que hablan de escenarios “macro”, cuando no pueden ofrecer ni la seguridad en sus propias dependencias). Y el Gobierno mismo debe enmendar los desarreglos de los cimientos propios que afectan a la sociedad toda, porque es imposible hacerlo para un civil común (por falta de poder, de preparación y de obligación). Porque, también recordemos, no es nuestra tarea hacer que las Instituciones funcionen. Ya votamos por ello, ya volcamos dinero a diario en ello. Si nosotros elegimos a alguien, le pagamos por un trabajo y no cumple, es un estafador. Si gracias a esa estafa se produce una muerte, también sería un asesino. Si el asesino no se reconoce como tal, es un psicópata. La forma de corregir a un estafador asesino y psicópata (al que le seguimos pagando y sigue matando) no es ayudándolo…

El Gobierno parece no tener obligaciones para con ninguno, obligaciones que nos intiman a cumplir en cuanto nosotros fallamos por algún motivo puntual. Entonces, ¿cúando y cómo vamos a exigir lo que nos corresponde? ¿Cómo corregimos las IG? La solución es fácil (todo recae en un punto), pero nadie parece querer aplicarla. Si hubiésemos juntado sólo la mitad de la ONG para pedir lo que corresponde (el funcionamiento impecable de las IG), hoy no tendríamos lo que tenemos hoy. Tal vez sería aún más fácil pedir que se eliminen las Instituciones y encargarnos nosotros mismos de surtirnos nuestra propia seguridad, salud, economía, prevención y gestión. Peor que ahora no creo que nos pueda ir, nos saldría inmensamente más barato, y hasta sobraría una forma de gobierno.

PLPLE

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11 respuestas a Hágalo usted mismo: cuando las instituciones fallan en sus deberes

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  2. Federico dijo:

    La única solución es eliminar todo ese antro llamado Estado y recomponer todo con nuevas normas y directivas.
    En pocas palabras “BORRÓN Y CUENTA NUEVA”

  3. Nelo Luvaris dijo:

    Este Totalitarismo Democrático nos va a llevar al tacho antes de lo previsto…

    Noté unas faltas de ortografía, mi amigo. es raro en Usted.

    Saludos

  4. mercedes dijo:

    Sì,es una combinaciòn explosiva:Estado dictatorial que limita nuestras libertades, y a la vez Estado ausente cuando se trata de preservar nuestros derechos.

  5. ¡Excelente cuadro de la realidad! uno que hace rato ha quedado perplejo por esta realidad, hace años que pasa, desde que está este gobierno, no puede dejar de experimentar asombro, quedar asombrado todos los días. Es que los burros okupan el poder! Cuando votamos, es decir cuando nos toca la farsa de votar, tenemos que elegir entre un abanico de burros…ya es endémico en este país!
    Saludos!

  6. ioseelmago dijo:

    hola, FELIZ AÑO!! ante todo,aunque las noticias que llegan no predicen un año muy bueno ,pero, no seamos derrotistas,LA PRECI NO TENIA CANCER!!! a ella ,tambien le falla el sitema.¡Los medicos se equivocaron en el diagnostico! ¿?.
    Cambiando de rumbo,es muy bueno lo que decís ,mira lo que pasa en La Rioja,con la minería a cielo abierto,la gente se opone,es la gente que defiende su tierra.No hay nada que hacerle,mientras algún funcionario pueda morder,seguro que esa propuesta funca.
    “No importa quien salga perjudicado,con los bolsillos llenos a Suiza nos vamos,y a todos estos giles ,con fubol,chori y birra,los tenemos comprados”.
    CHAU,CHAU¡¡¡

    • @Ioseelmago: Feliz año para vos también! Las predicciones no son buenas, pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde…

      Lo que decís sobre el caso de Famatina y la minería, encaja perfectamente con lo que digo. La gente tiene que salir a defender la tierra (y recordemos que múltiples veces) y ninguna de las Instituciones oficiales se hace eco de nada. Lo más cómico de todo (si se lo puede llamar así) es ver al propio gobernador, kirchnerista, que encabeza los reclamos y marchas. O sea, se tiene que pegar a la gente (civiles sin poder) para lograr algo, porque su investidura y su afiliación política (idéntico al presidencial) no le sirven de nada.
      Si éste no es otro ejemplo patente de falla sistémica, díganme qué lo es…

      Saludos y suerte!!

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