Aborto legal: controvertido, pero simple

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Mucho se discute ( y discutirá) sobre el tema del aborto. que si el feto es persona desde la concepción, en la semana 3, en la 14, en la 20, un día menos de los 9 meses. Que si es parte del cuerpo de la mujer, o si es un ente separado. Que si el aborto debe legalizarse o debe penarse, que si el Estado debe hacerse cargo o no. Que si es un tema religioso, legal, moral, que si es una resolución de ética. Y como éstos, una miríada de cuestiones que siempre van a tener al menos dos posiciones.

Pero entre tantas discusiones con tantos entramados, estamos olvidando volver a lo simple de la cuestión en sí. Y entonces tengo que preguntarme lo mismo que me pregunto siempre que se me aparece una duda a resolver: ¿cuál es el problema?

Si vamos a la base de la cuestión, el embarazo no es el problema. Sea buscado o no, sea deseado o no, el embarazo en sí es una consecuencia. Es un colateral de un acto principal; y como toda consecuencia, puede ser negativa o positiva. Si fuese positiva no existiría el problema; pero si fuese negativa, habría que ver cuál fue el problema principal qué causó ese colateral. Aquí el problema no es el embarazo, sino el problema, que pudo haber sido falta de cuidado (abstención, anticonceptivos varios), fallos en los métodos anticonceptivos, violación, etcétera.

Cualquier sistema, ya sea legal, médico, ético, etcétera, que ataque un síntoma y no un problema, no sólo perpetúa los síntomas sino también los problemas. Es como suministrarle una aspirina a una persona que tiene dolor de cabeza por un cáncer, o reponer un bien similar al robado sin penar al ladrón que lo sustrajo. El cáncer seguirá estando en el cuerpo, así como el ladrón en las calles.

La ley de aborto nace desde la falsa premisa que el embarazo es el problema y no lo que sucedió antes o pueda suceder después. Se garantiza la eliminación de un síntoma sin tener en cuenta los otros daños colaterales y hasta problemas nuevos que pueden generarse física y mentalmente con la aplicación de dicho aborto. Tampoco se toma en cuenta cómo se llegó a ese embarazo no deseado. Si ocurriese por una violación, un hecho muy grave desde todo punto de vista (y penado por la legislación), esta ley abortiva no contempla la pena ni la persecución del violador, sino que se garantiza el aborto de la mujer o niña, devolviéndola otra vez al ambiente en donde pudo haber sido violada o abusada. De esta forma se elimina el síntoma del embarazo, y se devuelve tranquilamente a la persona al ambiente del problema.

Uno podría considerar que hay un ánimo de solución, si además de contemplar la remoción del síntoma también se ataca el problema. Pero viendo que el problema permanece inalterado, el espíritu de la ley carece de moral, de sentido común, de beneficios para quienes más lo necesitan, y caen en la solución fácil de ofrecer falsos derechos a los que ya los tienen, y fallarle a los que necesitan unos legítimos. Si la ley no pide causales para la remoción del síntoma, mucho menos estará dispuesta a legislar o actuar en contra del problema. Su espíritu simplista asegura en los casos de violación, impunidad a los responsables, como así también siguen victimizando a la víctima. Y en el caso de algún otro problema que derive en ese colateral (uno sin la gravedad de la violación), seguir faltando a la responsabilidad reproductiva, haciendo que la sociedad toda pague sin chistar.

Entonces, siguiendo el pensamiento de la izquierda y el peronismo antimeritocrático, al que hizo méritos cuidándose lo penan, al que no se cuida le regalan un aborto gratis. Y si ese embarazo fuera a causa de una violación, le aseguran la remoción del feto gratis con el pacto de no ofrecer servicios adicionales posteriores ni investigar a los violadores anteriores para que sigan actuando, y entrar en un círculo vicioso de destrucción moral, social y económica.

Si quieren una ley que regule los abortos, debe ser una que cumpla con la ética, la justicia, y el sentido común. Una vez que el problema se haya tratado, podremos discutir seriamente lo demás. Mientras tanto, esta papeleta política que no juega a favor de las víctimas y asegura impunidad a los victimarios y a los faltos de responsabilidad, no es más que un intento populista (bastante efectivo) de ganar favores entre los que menos méritos hacen. Y no son parte de la solución, sino del problema mismo. El síntoma puede verse en la sociedad populista y facilista.

PLPLE

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Tratando de entender al mundo sin morir en el intento...
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