
En la política partidista (o multipartidista), se promulgan un puñado de partidos que conglomera en cada uno de ellos, gente con una ideología específica generalmente determinada. Dichos partidos no tienen tanto que ver con el fin (se presupone que todos buscan arreglar los problemas o ahondar virtudes), sino más bien con el camino que se seguirá para lograr el fin compartido con el resto de los contendientes. Cada uno de los partidos apuntará (electivamente hablando), a 2 o 3 problemas principales, y trazará un plan de resolución. Aunque todos vean a este tipo de política como la que practicamos actualmente y “la mejor”, cabe destacar que no es la que se practica, y que no carece de problemas. En este tipo de formulación, los partidos deberían ser bastante homogéneos en cuanto a votos (si todos buscan lo mismo, el camino para lograrlo debería ser casi igualitariamente elegido por los sufragantes). Pero este mismo punto también cuenta como negativo, ya que si para llegar a un mismo fin hay decenas de partidos que difieren en el camino para lograrlo, significa que la política dista muchísimo de ser una solución científica, y trata más sobre “sensaciones” o “creencias”, que bien pueden acertar o errar, en parte o por completo. Sigue leyendo →
Me gusta:
Me gusta Cargando...