(Post inconcluso) Okupaleaks: la verdad del plan de usurpación kirchnerista (Parte 2)

Este es el primer post inconcluso que saco (y espero que sea el último). Ya pasó mucho tiempo desde los hechos, y la nueva apatía sobre la política me hizo abandonar este post con la segunda parte del plan kirchnerista de ocupación de predios. Siempre estuve a punto de borrarlo por completo, pero con tantas palabras encima y tanta historia hilada, me dió pena deshecharlo. Por eso, aquí lo publico, como está, sin correcciones ni final. Lo que figura debajo es todo lo que hay.

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Esta es la segunda parte del post sobre el verdadero Plan Okupa del kirchnerismo. Debería leer la primer parte para poder entender las razones (globales y personales) que lo impulsaron, como así también para entender la logística y puesta en escena del plan mismo.

A continuación, el efecto que tuvo el plan en la realidad, como así también las verdades que seguían fluyendo dentrás de la trama. Recuerde, gran parte de este escrito es ficción. Usted dirá qué tanto…

EL PLAN OKUPA A TODA MAQUINA

Se pone en práctica el plan con gran expectativa. No era la primera vez que hacían algo similar, pero ésta vez el premio era muy grande como para enterarse por diferido; por eso, ellos mismos llaman a los primeros medios para publicitar a “la pobre gente que no tiene casa que está obligada a tomar un predio”. La gente cumple y va, todo marcha sobre ruedas. Los villeros k toman posiciones y empiezan a demarcar el terreno (lotear) con una pericia y rapidez increíbles, gracias a los numerosos trabajos que ya han aceptado anteriormente y la cantidad de terrenos que algunos poseen. Una vez que los reyes del loteo terminaron de demarcar su zona, algunos se aventuraron a cumplir con el bono navideño prometido. Y ahí es cuando empezaría a caer el maquiavélico plan.

Uno de los puntos que olvidaron los kirchneristas es que, tal vez, supongamos, maybe, alguno de los complejos habitacionales podría pertenecer a uno de los grupos funcionales que quedaron afuera de este plan. No lo hicieron adrede: al hacerse otros planes similares, esos grupos decían “no, acá no que ésto es nuestro o de nuestros amigos”. Pero como ahora no estaban en la mesa de planeamiento de esta nueva estrategia, ese detalle pudo haberse pasado por alto. Y es lo que efectivamente ocurrió en la realidad.

Sergio Schoklender, abogado y parte de la cúpula de Madres de Plaza de Mayo, es el primero que denuncia que una de sus obras habitacionales quiso ser tomada por los okupas. No sólo condenó el intento de usurpación de “su” contrucción, sino que también hizo lo mismo con la toma del predio, y no escatimó en decirle a la prensa que eran “grupos conocidos de narcotraficantes” y exigía la presencia policial para desalojar la toma ilegal. Y tampoco él lo hizo adrede: al quedar afuera del plan, no había bajada de línea oficialista sobre lo que debería ser la verdad de en serio. Por supuesto, antes de hacer la denuncia, paseó por el borde del predio para ver si había gente vinculada a Madres; pero como específicamente los kirchner habían elegido elementos propios, no hubo caras conocidas (salvo las de algunos narcos conocidos de villas cercanas, pero que no trabajaban con ellos). Por eso, no eran propios, los K no les habían comunicado nada, entonces eran okupas delincuentes y violentos. Dijo la verdad, a la cuál se llega sin trabas políticas (ni billetes) de por medio.

Pero Schoklender no se queda en el molde: primero, hace la denuncia legal en el juzgado de contravenciones para que se expulse a los ocupantes ilegales del predio; y segundo, comienza a convocar a sus propios soldados internos (de la misma calaña que los kirchneristas y hasta de las mismas inferiores, como lo es Hinchadas Unidas Argentinas) para formar un frente de defensa entre el Parque Indoamericano y las construcciones de Madres. El parque en sí importaba poco, pero la propiedad “propia” era intocable. Como ésto contradecía las bases de izquierda de Madres (¿cómo apoyar al socialismo cubano y venezolano si por estos lares se defendía a muerte la propiedad de un partido marxista?) y como podía desmadrarse el escenario, se instruye a los hinchas violentos y armados para que se mezclen entre la gente común esperando las instrucciones de Bonafini & Cía.

La jueza en lo penal y contravencional María Nazar emite la ansiada orden de desalojo, obligando tanto a la Policía Federal como a la Metropolitana a que liberen el espacio público que pertenece a todos. Ese fue el primer revés para Aníbal: los planes para su policía recién deberían ser aplicados al final de la contienda, y no en el fragor de la lucha, en el punto preciso en el que la Metropolitana debería haber entrado solita a ponerle el pecho a las balas tumberas. Nada bueno podía resultar de llevar a gente paga a que tomen un parque por un lado, y por el otro a instruír a los efectivos de azul para que los saquen. Se contraponían empleados propios de ambos bandos y uno de los dos tenía que perder. Fue la primera vez que Aníbal se palpitó que tomo podía salir terrible. Por ello, intenta (primero) apelar a la orden y (luego) pedir el cambio de juez por uno más favorable.

Algo que siempre ha sucedido a lo largo de toda la historia mundial, es que las órdenes y tácticas nunca pueden ser aplicadas al 100% en el terreno real, más cuando hay soldados: el factor humano a veces desestima los planes y actúa según las características individuales o grupales que considera oportunas y necesarias. Y eso fue lo que ocurrió con los muchachos de HUA. Uno de los hinchas actuantes para Madres, reconoce específicamente a uno de los kirchneristas. Lo recuerda por haberse enfrentado ya en otras ocasiones (el de Madres era de Huracán; el okupa, de San Lorenzo) y hasta estuvieron en las reuniones de HUA para disputarse una plaza al Mundial del 2010 (en la que ninguno de los dos fue elegido). Es entonces que, pese a la orden de arriba, las discusiones comienzan y el asunto se desata: gracias a la policía que sigue al margen, comienzan los disparos y se plantea la primer batalla campal, disfrazada luego como “vecinos contra okupas”. En el tumulto, también se inicia el conflicto entre distintos bandos de narcos villeros (no todos respondían a Aníbal, algunos respondían directamente al kirchnerismo de La Cámpora). Y en el río revuelto, una de las armas tumberas se cobra la primer víctima del ambiente narco, justo al tiempo en que ambas policías intentan empezar con el desalojo obligado.

Si bien todavía no se había comunicado la primer muerte, Aníbal sabía que se iban a ir sucediendo si cumplía con la orden judicial. Pero no sabía cómo avanzar con el tema: no podía llamar a los okupas para decirles que se vayan, y tampoco podía dar la orden a la policía de desalojarlos como sea. Era una decisión política que debía pasar por Cristina Fernández, pero dada la evolución del plan, era mejor no consultarla porque se las iba a ver negras y perdería la imagen que había levantado en los últimos tiempos ante ella. Con Néstor se podía hablar de igual a igual, era un tipo que entendía que a veces había que hacer ajustes de los planes sobre la marcha y que no todo salía perfecto o límpido siempre; pero hablar con la nueva Evita era un suplicio, las cosas siempre tenían que salir al detalle y de manera brillante para ella. Dios no tiene errores. Por ello, era impensable presentarle un nuevo plan en el que los muertos se los pudiesen tirar en el patio de Macri; ella había sido bien clara: NO muertes.

Entonces, se le ocurre la gran idea, una que iba a pasar también con el beneplácito presidencial. La exigencia judicial hablaba de desalojar y reestablecer el orden, ¡pero absolutamente nada sobre crear un cerco perimetral posterior! Casi automáticamente llamó a los punteros kirchneristas dentro del predio, instruyéndolos a que cuando la Federal se presentase a desalojar, se vayan pacíficamente; pero aclarando que al día siguiente debían volver y los jornales y planes correrían como se había prometido. Al tiempo, también hizo lo suyo con los jefes del operativo policial, explicando que desalojasen el predio pero de forma traquila. No se cansó de repetirles hasta el cansancio a ambos bandos: SIN VIOLENCIA Y EN PAZ. Pero, nuevamente, el factor humano iba a jugar su segunda carta en contra.

Decirle a un delincuente violento que se vuelva sumiso ante la policía, es casi tan loco como decirle a un policía que quite a un delincuente con palmaditas en la espalda. Las broncas en ambos extremos (sumadas a la certeza de ser usados como piezas de ajedres deshechables) planteó el terreno de una manera muy extraña. Sabían lo que tenían que hacer, pero nadie quería hacerlo; al menos, de forma exacta. Ahí fue cuando, durante el retiro okupa, la línea de los más violentos comenzó con los piedrazos y botellazos contra los efectivos de ambas policías. Y el brazo del orden no pudo contenerse mucho tiempo para reprimir esa exaltación delictiva que iba dejando heridos a diestra y siniestra. Todo estalló; la gente común corría desesperada, los violentos okupas recrudecieron los ataques, la policía comenzó a reprimir de forma acorde a la escalada, los de HUA se enfrentaban con cualquiera a las espaldas de las fuerzas del orden, los vecinos explotaron ante tanta irreverencia sostenida y también ayudaron (a su manera) al desalojo y al aplaque de intrusos.

La batalla campal fue terrible y la vimos cuasicompleta por los medios, junto con los piedrazos okupas y los palos que los efectivos de la Federal propinaban a los violentos tirapiedras. En una TV lejana, una Presidente boquiabierta seguía los incidentes a medida que, también, se iba dando cuenta de los muertos y heridos. No pudo evitar lanzar un chillido de incomprensión y de bronca, y pensó que el mundo se le venía abajo: le volvió a la memoria el caso Ferreyra y un escalofrío le recorrió la espalda. Néstor tenía razón, no se podía confiar en Fernández. Por enésima vez, deseó que él hubiese estado con ella, hubiera sabido exactamente qué hacer. Pero lo que tenía ahora eran un montón de inoperantes que no podían hacer prevalecer los valores kirchneristas y la querían hundir como la histórica mujer que era. Así, nadie la iba a comparar con Eva, siempre vendrían éstos casos al frente. Los enemigos estaban en todas partes, ella siempre lo supo. ¡A ver que decían ahora los EEUU sobre su salud mental!

En otro TV, Aníbal se agarraba la frente con los ojos cerrados. Todo lo que podía salir mal, había salido mal. El deterioro del plan completo era muy visible y los parches aplicables (como destituír a los que golpearon a la gente y no hicieron caso a sus expresas órdenes) no iban a poder mantener el todo. En ese momento, deseó que estuviese Néstor presente. Recibiría un reto, pero también algún as en la manga que serviría como solución, al menos alguna ayuda por parte de sus amigos de otras entidades. Al momento en que todo se le iba derrumbando, recibió el primer llamado de Cristina echándole la culpa de todo. Al final de cada “sí, Presidenta” (frase de sumisión cada vez que se mandaba alguna), apretaba aún más sus párpados cerrados. Sabía que ya había dejado de estar en la cuerda floja; lisa y llanamente, estaba en caída libre.

– El kirchnerismo bombardea (hacia adentro y hacia afuera) por Télam (empresa de cables informativos, ahora trabajando para el aparato K) las supuestas declaraciones xenófobas de Macri. Y para que el mundo se impregnara de esos dichos, no se cansa de publicar noticias iguales con distintos textos o títulos (una, dos y tres veces, por ejemplo). Hasta que otro ente funcional a los K y a Madres (el Inadi de Morgado) condena los dichos de Macri e inicia una investigación para ver si pueden agarrarlo con esa movida. La Embajada de Bolivia se come la noticia armada y exige un pedido de disculpas por parte del mandatario de la Ciudad. Pero entre tanto nervio y apuro, Cristina trastabilla y, mientras tilda de xenófobo a Macri en un acto, habla de verduleros bolivianos, albañiles peruanos y mucamas chilenas.

EOF

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4 respuestas a (Post inconcluso) Okupaleaks: la verdad del plan de usurpación kirchnerista (Parte 2)

  1. zambullida dijo:

    No entiendo bien la realidad argentina, así que no puedo opinar. Eso sí: la política, que antes seguía con verdadera fruición, ha pasado a ocupar un lugar irrelevante en mi vida. Estoy mucho más tranquila,soy más feliz y dispongo de más tiempo para leer literatura, que es lo que verdaderamente me interesa. Estoy al tanto de lo que ocurre, pero ya no lo sigo como antes. A veces me enfado, pero ya no me crispo como antes. Es maravilloso.

    • @Zambullida: Vengo por tu mismo camino, por eso hablo de apatía política. No creo que sea irrelevante, pero sí que, como está hoy la sociedad, es imposible intentar siquiera algún cambio. Y para eso, mejor no me molesto y gasto mi tiempo en otra cosa. Y también tengo tus mismos resultados, son los días con más paz que he tenido…

      Saludos y gracias!

      @Némesis: Si bien es muy común, desconocía el detalle que contás. Sabía que había algo con el usucapión, pero no sabía cómo la usaban exactamente.

      Los mismos de siempre están en los mismos lugares de siempre. Lo que sucede es que parece que cada vez caen más personas al aparato de los peores mismos de siempre. Me pregunto cuánto tiempo tardaremos en entrar todos en la peor rueda…

      Saludos y suerte

  2. Némesis dijo:

    Muy buen relato de los acontecimientos.
    Creo importante remarcar que, tales usurpaciones, se llevan a cabo a repetición y en todo el territorio argentino con mayor o menor apoyo y/o “logística” de los punteros locales.
    Es común que, por ejemplo, te propongan pagar los impuestos municipales del terreno baldío abandonado al lado de tu casa, para de tal modo incluirte en los planes de “escritura social” que proponen (en la jerga lo mencionan como Ley Pierri, por razones obvias) mediante el cual uno accedería a una especie de “usucapión” abreviada (10 años en vez de 20) algo que, -lejos de ser un título perfecto- es, redondamente, una aberración del derecho de propiedad, y a través del cual te otorgan una especie de “pseudo-escritura”, con la cual no podés ni siquiera asomarte a un banco para pedir que te presten 7 pesos.
    Es decir: una estafa casi legal y muy útil para los de siempre en tiempos electorales.
    El tema es que, lógicamente, esto se lo ofrecen sobre todo a quien está intrusando el terreno baldío de al lado de tu casa…
    El dueño del lote, probablemente esté bajo tierra y sus herederos -si los hubiere- ni enterados están al respecto.
    Los que sí están enterados, son los que siempre están enterados.
    Y por supuesto, los estafados siempre son los más humildes y los que hacen caja son: los de siempre.
    Saludos.

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